AL LLEGAR A CASA

Llegar a casa con los brazos vacíos es una sensación desconcertante; por un lado, salir del hospital es un alivio, alejarse del lugar donde te despediste de tu bebé o que sólo te trae malos recuerdos pero, a su vez te alejas más de tu bebé, la despedida es definitiva. Llegar a casa sin tu bebé es quizás unos de los momentos en que empiezas a darte cuenta de la magnitud de todo lo que acaba de ocurrirte. Hay padres que les gusta que haya alguien de la familia con ellos, otros que prefieren estar solos, enroscarse juntos en la cama o en el sofá y simplemente estar. Quizás, para los hombres, estos momentos a solas con su pareja les da la oportunidad de llorar o expresar lo que sienten. Hay muchos hombres que por cultura, por no saber, por vergüenza o por la presencia de familiares… no expresan todo lo que sienten.

Es importante intentar comer bien y cuidar tu salud. Aquí la familia o los amigos pueden ayudar, muchos padres no quieren ir a la tienda de la esquina a encontrarse con gente conocida que pregunta por el bebé. Familia o amigos pueden preparar la comida o ir a la farmacia si hace falta algo. Si puedes, pide lo que necesitas a tu familia o a tus amigos, estarán allí para apoyarte y ayudarte. A algunos padres les ayuda realizar pequeñas tareas por sencillas que sean como preparar la comida, regar las plantas, barrer, hacer cosas que no requieren esfuerzo pero que de alguna manera hacen que uno sienta que controla su vida ya que implican tener la mente ocupada durante un ratito.

“había cosas que teníamos planeado hacer después del nacimiento de nuestra hija, cuando llegamos a casa sin ella decidimos que queríamos hacerlas igualmente, que no queríamos cortar de raíz todo lo que tenía que ver con ella”.

Si tienes más hijos tendrás que atenderles, si puedes apoyarte en tu familia y amigos serán de mucha ayuda. También es probable que tengas que responder a sus preguntas (ver capítulo EL DUELO).

Es posible que haya cosas de tu bebé en casa, una habitación preparada, su ropita o regalos. A algunos padres se les hace muy duro encontrarse con todas estas cosas, a otros les reconforta tenerlas y les ayuda a llorar, recordar y hablar de su bebé. Algunos prefieren deshacerse de todo lo antes posible, otros guardarlo para un siguiente bebé, otros esperar a ver lo que sienten con el paso del tiempo y decidir más adelante lo que quieren hacer con todo. Quizás es mejor no tomar decisiones radicales sobre sus cosas, igual más adelante te apetece tener algún recuerdo suyo (ver capítulo Crear una memoria).

Aunque haya muerto tu bebé, tu cuerpo sigue funcionando y tendrás los mismos síntomas que tiene cualquier mujer que haya dado a luz.

Tendrás un sangrado post parto que puede durar varias semanas. En principio necesitarás usar compresas de algodón, cambiándolas cada pocas horas. Con el paso de los días la cantidad debe disminuir y el color del sangrado se torna más marrón que rojo. Si ves que al hacer mucho esfuerzo físico el sangrado aumenta en cantidad pon los pies en alto y descansa. Si después de varias horas de descanso la cantidad sigue aumentando y el color vuelve a ser rojo vivo contacta con tu médico. Si has tenido episiotomía es probable que estés algo dolorida mientras los puntos se curan, los baños con sal pueden aliviar, compresas de algodón empapados en infusiones de tomillo y cola de caballo y congelados son de un gran alivio.

Quizás en el hospital te hayan dado unas pastillas para cortar la subida de la leche. Es habitual que a los 3 o 5 días después de tomar estas pastillas la leche sube igual. Hay diferentes opiniones acerca de qué hacer cuando esto ocurre. Se recomienda llevar un sujetador que contenga el pecho pero no lo oprima y vaciar el pecho hasta sentir alivio.

Es muy común sentir las patadas de tu bebé, durante el embarazo una madre se acostumbra a sentirlas. No te asustes por eso.

Tu estancia en el hospital será más prolongada si te han hecho una cesárea. Estarás dolorida físicamente y necesitarás más descanso. Es importante ir al ginecólogo después de pasar la cuarentena. Posiblemente te resulta difícil volver al hospital donde pasó todo, más si el trato que recibiste no fue muy bueno, a veces las cosas parecen más difíciles de lo que son; de cualquier manera si no te sientes bien volviendo al hospital habla con tu médico de cabecera, puede que haya alguna alternativa. La sensación física de haber parido y no tener a tu bebé contigo es algo muy extraño y difícil de explicar, hay madres a las que les desconcierta mucho su estado físico, no queriendo darse el tiempo necesario para recuperarse del embarazo y de haber dado a luz.

sentía que lo único que me quedaba era este cuerpo atrofiado, sin mi bebé en brazos no tenía razón/excusa para estar así”.

Es muy normal que uno o ambos tengáis ganas de quedaros embarazados de inmediato. No hay una fórmula perfecta sobre cuánto se debe esperar, es una cosa muy personal; sólo tú y la naturaleza sabéis cuando es el momento idóneo. No obstante se recomienda esperar, por lo menos, hasta haber tenido el primer periodo y un mínimo de 3 meses para dejar que el útero se recupere.