Dian, mi sol.

Hola, mi nombre es Karen y he estado aquí leyendo sus testimonios, es el único lugar donde me he sentido comprendida, por ustedes mamás que no conozco, porque siento que todo el mundo está restándole importancia a este dolor tan inhumano, me dicen que tengo que recuperarme que tengo que salir adelante, que tengo que volver a trabajar, que estoy joven y ya tendré otros bebés, no los soporto, no soporto a nadie yo solo quiero a mi bebé, yo empecé con problemas de la presión alta, el doctor me revisó, me hizo un ultra y vimos a mi bebé, escuchamos su corazón , pero dijo que tenía que hacerme análisis de orina, de sangre y un perfil tiroideo porque a partir de la semana 20 había riesgo de preeclamsia, me  dio un medicamento llamado metildopa, y empecé a sentirme mejor, mi presión se regularizó ya estábamos esperando la llegada de mi niña muy contentos todos, su papá y yo los mas emocionados del mundo, paso el tiempo y un día me levanté al baño y tenía muchísima sangre, no veía casí nada de mi ojo derecho y del izquierdo veía todo muy borroso, le dije a mi mamá y ella y mi papá me llevaron al hospital porqué no vivo con mi pareja, ahí me revisaron, me hicieron un ultra y dijeron que la bebé estaba bien incluso me mandaron a la casa aunque vieron todo el sangrado y la presion alta, por

Perdi a mi bebe

Me dio un dolor cuando estaba de siete meses y medio,fui con mi marido al hospital y alli me dijeron ke mi bebe estaba sufriendo y me icieron cesaria ,ademas me durmieron entera,cuando desperte preguntaba donde estaba mi bebe y me dijeron ke a los minutos de nacer murio ,me lo trajeron para ke lo tocara ,los medicos me dijeron le se me cayo la placenta,tengo dos hijos mas,aun estoy mal no asimilo ke mi bebe no este

Un año después de saber que erais dos

Hoy me lo ha recordado mi marido mientras desayunábamos, hoy hace un año que nos enteramos que eran dos. Ese día teníamos cita para la primera ecografía en el hospital maternal UCC de Cork, que es donde residimos. Por entonces no estábamos casados todavía, él es mexicano y yo española y nos conocimos estudiando inglés en esta bonita ciudad irlandesa. Debido a la pandemia tuve que entrar sola a la consulta y allí escuché por primera vez el latido de sus corazoncitos, fue una sensación única y maravillosa y rompí a llorar de felicidad. La ecógrafa me dijo que al ser dos había que hacer un control más frecuente ya que se trataba de un embarazo monocorial en el que ambos bebés compartían la placenta. Así me citaron para la semana siguiente para que también pudiera verme el especialista en gemelos del hospital. Damián, mi marido, estaba esperándome en la puerta del hospital y cuando le di la noticia y le enseñé la ecografía de los bebés no podía parar de reír de felicidad. Nunca lo vi reír igual.

La semana siguiente volvimos a la cita, me volvió a hacer la ecografía la misma profesional y me pidió, una vez hecha la eco que esperara en la consulta mientras ella iba a hablar con el especialista. Cuando regresó me llevó a una sala y me pidió que esperara allí al especialista en gemelos que iba a hablar conmigo. Damián seguía esperándome fuera del hospital. Cuando llegó el especialista se sentó frente a mí y sin haber estado presente durante la ecografía me comunicó, con el informe delante, que uno de mis bebés no se estaba desarrollando bien y era probable que no sobreviviera mucho tiempo, que estaba pasando sangre a mi otro bebé, por lo tanto este estaba recibiendo de más y era probable que no sobreviviera o que naciera con algún problema. En ese momento me vine abajo y comencé a llorar, estaba bloqueada y no conseguía asimilarlo bien. Entonces le pregunté que por qué había sucedido eso, qué podía hacer para salvarlas (yo estaba de 13 semanas) me dijo que no se podía hacer nada, seguir con el embarazo así o irme a UK para provocarme el aborto del bebé que no desarrollaba bien. Entonces le pregunté que como iría a UK con las restricciones de la pandemia y me dijo que no podía, que era verdad, que no era una opción. Entonces? Nada.

Salí abatida y bloqueada, allí estaba esperándome Damián y yo se lo tuve que explicar. No entendíamos que nos tuviéramos que quedar de brazos cruzados, así que en cuanto llegamos a casa nos pusimos a buscar por internet y encontramos un artículo de una doctora de Madrid que hablaba sobre el STFF. Mi padre la localizó en el hospital de la Paz y le escribió un e-mail mandándole el informe. La doctora contestó con mucho interés indicando que parecía que se trataba de un caso de STFF muy precoz y se interesó en verme para hacer una valoración en persona. Fue una decisión que tomamos con mucho dolor, era muy difícil viajar en ese momento y suponía separarme de Damián, puesto que es de nacionalidad mexicana debido al estado de alarma no le permitían la entrada a España por más e-mails que escribimos a la embajada, los cuales a su vez lo consultaron con el ministerio del interior. No lo vieron importante. En cambio, tenías que ver en noticias por entonces a un miembro de la realeza europea de fiesta en Marbella.

El día antes de mi vuelo a España tenía cita con la ginecóloga del hospital de Cork para hacerme la analítica y darme información sobre el embarazo. Fue muy amable conmigo, no sabía nada de mi situación hasta que yo se lo dije y me preguntó preocupada si no me habían dado ninguna solución en el hospital de gemelos de Dublin. Entonces le expliqué que no me habían hablado de ese hospital y que no me habían dado solución, por lo que había contactado con esta doctora que se había interesado en mi caso y viajaba a España al día siguiente. Preocupada me pidió que le dejara ir a hablar con el especialista en gemelos para que me viera, a lo que accedí a pesar del encuentro anterior. Al entrar en la consulta, el doctor especialista gemelar me preguntó que duda tenía. Le expliqué lo de mi consulta en Madrid a lo que me contestó, a la defensiva, que lo que me pasaba a mí no era STFF , que si me quería ir a España que me fuera pero que no era mi caso. Por petición de la ginecóloga me hizo una ecografía y ahí se dio cuenta de que si se trataba de STFF, a lo que se fue a pedir una cita para el día siguiente con el hospital de gemelos de Dublin. Salí bloqueadísima. Ahí le expliqué a Damian todo lo que había pasado, a lo que no entendía cómo había cogido la cita si tenía el vuelo al día siguiente y que la decisión estaba tomada. Lo que hubiera dado para que Damián hubiera entrado conmigo a estas consultas…

La despedida fue muy dura. El viaje bastante largo. Dublin-Londres (overbooking, tuve que esperar otro avión)-Madrid. Mascarilla, gafas y sandwich de casa.

Desde el principio la doctora EA ha sido un ángel para mí, me explicó el riesgo y las opciones. A mi hija Carlota le tocaba una parte mucho más pequeña de la placenta por lo que al operar con láser para dividirla eso no iba a cambiar. Las esperanzas hacia ella eran muy pocas, pero Sofía estaba bien y al sellar la placenta con el láser Carlota ya no le iba a pasar sangre. La operación fue un éxito. Una vez me dieron el alta iba semanalmente a revisión. El 1 de Julio, gracias a una carta de salvoconducto de la doctora, Damián pudo entrar a España, pudo estar conmigo, sentir las pataditas, hablarle y cantarle a sus hijas, acompañarme al hospital y la doctora le dejaba estar presente para la explicación de resultados y situación.

La doctora intuía que Carlota pudiera tener un daño neurológico por todo el tiempo que estuvo sin recibir suficiente oxígeno, así lo confirmó una resonancia magnética en la semana 28. Fue un palo. Pero teníamos que seguir por Sofía. Mi doctora justo tenía vacaciones, esas semanas tendría que verme otro doctor. No voy a negar que tuve una mala sensación, no quería que me viera nadie más. En la siguiente revisión me arrepentí muchísimo de de no haber vuelto a resolver nuestra inquietud, de no haber insistido, aunque no sé si hubiera cambiado algo. Revisando juntos el informe nos dimos cuenta de que Sofía había cogido muy poco peso desde la última ecografía, Damián lo llevaba en una hoja de Excel y mi niña no había cogido el peso que tenía que haber cogido aunque estaba dentro de la normalidad.

El maldito 16/08/2020 en la semana 32 me desperté por la mañana y mi Sofía no se movía… Siempre se movía muchísimo y no la sentía. Probé comer chocolate como te dicen en las clases de preparación al parto pero nada, así que nos fuimos a la Paz a urgencias. Ahí me dijeron que mi Sofi no tenía latido. El momento más cruel y desgarrador de mi vida, de nuestra vida. Nuestra pequeña nos había dejado en nuestra lucha, me dejó vacía, sin propósito.

Los días posteriores tuvimos que ir al tribunal médico porque Carlota tenía problemas neurológicos muy severos y el día 20 este mismo doctor le puso una inyección a Carlota y nuestra niña se durmió para siempre.

Al día siguiente nos citaron en la Paz para provocarme el parto, como nosotros no eramos prioridad estuvimos mucho rato esperando viendo llegar papás con las bolsitas del hospital, hablando del parto, llamando a los familiares, una pareja nos preguntó que era… no cuadrábamos allí, era muy doloroso.

A pesar de que cuando me provocaron las contracciones me dio reacción y fiebre el parto fue vaginal y sin complicaciones. Unas enfermeras muy atentas nos preguntaron si las queríamos ver, Damián siempre tuvo claro que sí, yo tomé ahí la decisión, quería ver a mis hijas. Fue lo más bonito que nos ha pasado en la vida y a la vez lo más doloroso, ambos sentimos mucha paz al tenerlas en nuestros brazos, a solas, sentir la suavidad de su piel en nuestros labios… Estas enfermeras nos hicieron fotos con ellas (esas fotos son lo más valioso que tenemos), les pusieron las muselinas que les habíamos comprado para ellas y nos preguntaron sus nombres y apellidos para ponerlos en unas pulseritas de hospital para recién nacidos.

A partir de ahí pedimos necropsia y los restos de nuestras hijas para incinerarlas. Nos hubiera gustado más información al respecto. La ayuda psicológica la solicitó la doctora EA estando ella de vacaciones, me escribió para preguntarme si me la habían ofrecido y ante mi negativa lo tramitó. Además de facilitarme todas las pruebas mostró interés en como me encontraba.

Hoy seguimos haciendo terapia. Uno de los mayores obstáculos es la incomprensión, el tabú… yo he estado muy cabreada, hundida y he tocado fondo, no he estado tan sensible y vulnerable nunca y ha sido cuando más incomprendida me he sentido. Damián y yo hemos sido un apoyo fundamental el uno con el otro porque podemos hablar, sentir libremente con comprensión. Ahora me da miedo estar separada de él. A parte de estar sufriendo la pérdida como yo, ha tenido que sujetarme cuando me consumía la culpa, cuando odié mi propio cuerpo por no haber cuidado de ellas, por no haberlas mantenido con vida, cuando lo odié por haberlas matado… Fue devastador y él me tuvo que sacar de esa oscuridad. Cuando ya tuvimos los resultados de la necropsia y el día que recibí los resultados del estudio completo empecé a hacer las paces con mi vientre y conmigo misma.

Cada día las recordamos y será así para el resto de nuestras vidas. Hay que cambiar muchas cosas si queremos cambiar la mentalidad hacia la muerte perinatal de la sociedad empezando por considerar personas a nuestros hijos y no “Feto de Leticia D….” porque como mis hijas son fetos para las instituciones, si no fuera por mi doctora (mi ángel de la guarda), Damián no habría estado en el nacimiento de sus hijas, nos las habría tenido en brazos… Son nuestros hijas y como tal, tienen que estar en el libro de familia, no en el legajo de aborto.

Seguid trabajando así, el día 26 estuvimos escuchando la presentación de la tesis. Bravo. Gracias.

MI CAMINO HACIA EL DESPERTAR – Capítulos I, II & III

A mi hijo Lluc, gracias por iluminar nuestras vidas.

 

Neo, Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente.

Por desgracia no se puede explicar lo que es Mattrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia (La historia acabará). Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad, Nada más.

Si eliges la azul vivirás en la ignorancia.
En cambio, si eliges la pastilla roja verás la realidad”

The Mattrix (1999)

 

PROLOGO

Mi nombre es Javier, soy de Mallorca y esta es la historia que explica como la vida me ha llevado hasta un despertar, un despertar espiritual por llamarlo de alguna forma. Es la historia del inicio de un camino de aprendizaje, de conocimiento interior,un viaje que no ha hecho más que comenzar y que se presenta como apasionante.

El camino está lleno de emociones, amor, crecimiento, obstáculos, dificultades, alegrías, tristezas y duelos.

El punto de partida de este relato o camino, empieza con la pérdida, muerte, o no nacimiento de nuestro hijo Lluc (cuando digo nuestro me refiero a Emi mi compañera de vida y a mi).

Lluc se fue a las 39 semanas de gestación un 5 de junio de 2017, justo 6 días antes de la fecha que se nos dio para su nacimiento, y fue ahí, en ese preciso momento, cuando parecía que todo acababa y que se cernía la oscuridad sobre nosotros, estaba ocurriendo todo lo contrario, realmente todo se iniciaba, ahí se había iniciado mi camino hacia el despertar.

Espero y deseo de todo corazón que este relato pueda ayudar a quien ahora mismo se encuentre en esta difícil situación, que pueda darles otra perspectiva, así como un poco de luz en el túnel oscuro en el que ahora se encuentran.

CAPITULO I   -EL EMBARAZO DE LLUC-

Emi llevaba un embarazo se podría decir que “perfecto”, de hecho, absolutamente todos los resultados y pruebas habían sido normales durante las 39 semanas.

Prueba tras prueba, revisión tras revisión, todo era perfecto o normal, todo iba sobre ruedas, y nada hacía presagiar un final como el que iba a ocurrir.

Las últimas 4 semanas del embarazo, la ginecóloga quería hacer revisiones semanales de control, cada lunes teníamos cita, concretamente los últimos cuatro lunes antes del nacimiento. La revisión del lunes 29 de mayo fue como siempre, perfecta, todo estaba bien, el nacimiento estaba previsto para el 12 de junio del 2017.

Dos días antes de la revisión del lunes 5 de junio, el sábado por la tarde, Emi me comentó en un momento determinado que no notaba a Lluc moverse casi en comparación a lo movido que había estado durante el embarazo, que notaba un movimiento muy leve. Dada nuestra inexperiencia (Lluc hay que recordar que era nuestro primer hijo) pensamos que como ya pesaba cerca de 3.5 kgs y estaba sin espacio, que no tendría sitio para moverse, y que el lunes en la revisión se lo comentaríamos a la ginecóloga.

Ahora, con la perspectiva del tiempo, ya sé que Lluc ya había trascendido, ya se había ido ese sábado 3 de junio, el movimiento leve era de su cuerpo inerte, Emi me dijo que durante esa noche había notado unos escalofríos en la espalda, como un dolor en la columna. Ese sábado 3 de junio de 2017 fue el día que él había elegido para marcharse.

Cuando el lunes en la revisión de la última semana la auxiliar de clínica le puso las correas a Emi para comprobar el pulso de Lluc, y no lo encontró, avisaron a la ginecóloga y le hizo al momento una ecografía, Emi mirando al monitor vio que no había luz, que no había vida, la ginecóloga abrazó a Emi y le dijo que lo habíamos perdido…Lluc había dejado de vivir.

CAPITULO II –EL INICIO DEL DUELO-

El dolor y la pena que te invaden en ese momento es indescriptible, las emociones y sentimientos se agolpan en tu cuerpo, y no puedes dejar de llorar.

Recuerdo las horas siguientes con un silencio abrumador y una pena devastadora. Lluc era nuestro primer hijo, todas las ilusiones, proyectos, planes de vida, de futuro, todos se vinieron abajo en un segundo. Nuestros padres, familiares, amigos, todos los que estaban pendientes de nosotros desde hacía casi 9 meses, todos ellos, quedaron en silencio y mudos también. En cierta manera Lluc los había tocado a todos, había removido las energías, aunque en ese momento nadie se había dado cuenta.

El protocolo médico que se puso en marcha en la clínica Palmaplanas fue ejemplar. Se le dio a Emi la opción de si quería parto natural o cesárea, y se le explico las consecuencias de ambas opciones para el futuro. Emi eligió cesárea, pues en ese momento no tenía ni la fuerza, ni la entereza física y emocional para aguantar un parto natural sabiendo que Lluc había fallecido.

El anestesista le comunicó que la anestesia utilizada durante la intervención no provocaría ningún tipo de amnesia, este detalle era muy importante, ya que era de vital importancia que Emi recordase la cara de Lluc, que la retuviese visualmente en su cerebro, ya que esa primera despedida de Lluc poniéndole cara, nombre y todo su amor era imprescindible para no convertir el duelo en algo patológico, para que no quedase desdibujada la imagen de Lluc en el corazón de Emi y así poder iniciar la primera fase del duelo correctamente.

Esa media hora o 45 minutos que pasamos con Lluc en nuestros brazos, los tres solos en el posoperatorio los recuerdo como uno de los momentos más intensos de mi vida, momentos desgarradores a la par que bellos y emotivos.

Lluc era perfecto, precioso, cálido, con los ojitos cerrados en calma y paz total. Tenía un color súper saludable y su cuerpo estaba templado de temperatura de haber estado flotando en el líquido amniótico de Emi. Ahí envuelto en una toallita con un gorrito y el pelo negro que le asomaba (recuerdo pensar en ese momento que se hubiese parecido a mí con todo ese pelo negro). Estuvimos llorando juntos, había una energía mezcla de tristeza profunda y extraña paz, los tres en silencio, en un momento de intimidad difícil de explicar, despidiéndonos de nuestro hijo que ya no iba a crecer ni a estar con nosotros nunca más, no al menos como nosotros lo habíamos imaginado, porque estar, sí que iba a estar.

Esa primera despedida y primer paso del duelo fue muy importante para poner los cimientos del proceso que estaba por venir.

Durante los dos primeros días de ingreso de Emi en el hospital, yo en casa recogí todas las cosas que nos habían regalado para Lluc, (cuna, ropa, juguetes, hamacas, productos, toallas, colchas, etc), todo lo que habíamos recolectado y que nos fueron regalando, todo lo que pudiera hacer a Emi cuando volviese del hospital recordar a Lluc, decidí recogerlo todo y aparcar esos recuerdos y objetos en el trastero de arriba la casa.

Cuando los iba poniendo en el trastero no dejaba de repetirme que en cuanto tuviésemos a nuestro segundo hij@ volvería a subir al trastero y con plena ilusión bajaría todo lo que teníamos para Lluc preparado…nada me hacía pensar que eso ocurriría prácticamente en un año exacto desde ese día.

Tras esa primera despedida, al cabo de unos cuantos días, después de tener que hacer todos los trámites necesarios tras una defunción, en el cementerio hicimos la segunda despedida de Lluc, lloramos delante de su pequeño ataúd hasta que fue incinerado y nos llevamos sus cenizas.

Días después fuimos con sus cenizas a Lluc, montaña que lleva su nombre y a los pies de un árbol del jardín botánico esparcimos sus cenizas y nos despedimos por tercera vez en los últimos 7 días, fue un ritual íntimo, silencioso, Emi y yo solos con él.

En esos momentos no lo sabíamos, pero Lluc ya estaba con nosotros, Lluc había trascendido y era un guía espiritual en nuestras vidas, vivía o existía en su dimensión feliz y completamente libre.

Los primeros días y semanas del duelo los recuerdo con mucho silencio y calma, tuvimos la fortuna de poder estar juntos las 24 horas del día, pude acompañar a Emi, cuidarla, mimarla, apoyarla en todo. Yo tuve la baja médica y Emi tenía la maternidad (la maternidad una vez pasas los 6 meses de embarazo la disfrutas igualmente).

En aquella época vivíamos en Biniali, en el campo rodeados de naturaleza y silencio, era verano y los días eran cálidos y silenciosos. Ese verano nos compramos una piscina desmontable e íbamos disfrutando de momentos bonitos, el tiempo en cierta manera se había detenido de golpe, al irse al traste todos los planes solo quedo el presente, el aquí y ahora.

Recuerdo una comparación curiosa que hizo mi padre un día, me dijo que esto que nos había pasado era como si estuvieses mirando la TV en tu sofá tranquilamente y de golpe se oyese un estruendo enorme y al girarte te das cuenta que se ha caído el techo y toda la casa se ha venido abajo a tus espaldas en un segundo.

En este sentido si que todo se paró de golpe con la perdida de Lluc; planes, proyectos, trabajo, ilusiones, todo se redujo al recogimiento interno y al presente. Los aprendizajes estaban ya en marcha, el despertar de la conciencia también, aunque todavía no teníamos ojos en el corazón para observarlo bien.

El sentir el amor propio Emi hacia ella misma, el sentirse mimada y apoyada, reencontrarse ella misma, mensajes que después nos llegarían y que ya se estaban poniendo en marcha.

Lo que sí que continuó igual fueron mis oposiciones, aproveché el duelo, el silencio, el tiempo de estar en casa para seguir estudiando. Con el tiempo supe que esa era otra de las enseñanzas que trajo Lluc. Yo necesitaba más tiempo para acabar el proyecto de oposiciones el cual iba a servir en el futuro de base para la unión familiar que se iba a crear y el crecimiento en un hogar confortable, en una nueva casa.

Las primeras respuestas que buscamos fueron lógicamente en un plano físico. Tanto de Emi como de Lluc. A Lluc dimos nuestra autorización para que le hiciesen autopsia por si podían aclarar causa del fallecimiento, el resultado fue que no se halló ninguna anomalía ni orgánica ni morfológicamente ni en la placenta ni en su organismo, todo estaba bien, no había explicación más que la “muerte súbita prenatal” que es cuando no se haya ninguna causa en diagnóstico. Simplemente su corazón dejó de latir.

Lluc se fue como había llegado, en silencio y paz, después supimos que efectivamente Lluc había trascendido a otro plano o dimensión en paz y sin ningún tipo de sufrimiento ya que había venido precisamente a eso, para él todo seguía el camino correcto. Simplemente él no podía nacer, no podía encarnar en un cuerpo humano porque no era esta su misión, su función no era nacer, pero claro, eso nosotros aún no lo sabíamos, y evidentemente ningún médico nos lo iba a decir, fueron otros terapeutas los que nos dieron la respuesta que buscábamos.

Así pues después de multitud de pruebas genéticas, hematólogas, biológicas, analíticas de todo tipo hechas a Emi, tampoco se le encontró ninguna anomalía (a excepción de un gen que puede producir trombos en circunstancias determinadas, pero que solo podría afectar a nivel unicelular en un embarazo, en ningún caso en un feto de 39 semanas totalmente formado).

CAPITULO III –EL INICIO DE LAS TERAPIAS SANADORAS-

Empezamos a recibir poco a poco visitas de familiares y amigos que querían compartir con nosotros el duelo. Recibimos muchos mensajes y nos sorprendió el cómo había removido corazones y energías Lluc a mucha gente allegada y no tan allegada. Lluc seguía despertando conciencias a nuestro alrededor, no eran por tanto sólo la nuestras.

Hay amistades que se alejan, otras se acercan, poco a poco las vibraciones y resonancias van cambiando y vas atrayendo a otras personas con vibraciones más acordes, es el flujo normal de la vida de la energía, lo que Lluc hizo con el despertar fue acelerar todo ese proceso. Si echo la vista atrás pasados ahora ya 4 años me doy cuenta que mi entorno ha cambiado, que mi vibración y la gente que me rodea es diferente, que el cambio y la transformación es real y necesaria.

Un ejemplo de cómo puede despertar la creatividad lo más profundo de emociones como la tristeza fueron las palabras escritas y dedicadas a Lluc en un poema por mi gran amigo Pere Antoni Bennàssar i Albons (sin ser escritor ni poeta), aqui las dejo como originariamente fueron escritas:

“Ha passat un àngel

ets tu. I ara

ets aire, aigua, foc, terra, …

sentiments, flors i ocells, …

ets tú, fillet dessitjat

pols d’estels.

 

Amic esperat

company estimat.

Lluc el teu nom,

així de simple,

muntanya de la nostra illa,

muntanya als nostres cors.

Ha passat un àngel

i aquí, nosaltres

hem quedat muts

i amb els ulls entelats,

sabent que a cada instant hi seràs.

I, poc a poc, ens ensenyaràs

que tú vius allà

de la nostra felicitat…

allà, aquí i per sempre.

Bon viatge Lluc.”

 

Los primeros días y semanas del duelo no fueron sencillos, el trabajo que se inició fue de aceptación de la vida, aceptación de los acontecimientos. Aceptar que habíamos perdido a Lluc justo antes de nacer fue el primer paso fundamental para poner unos cimientos en el duelo.

Emi sabía que esa pena no se acabaría de ir nunca quizás, eso también ella lo aceptó, se podía mitigar con el tiempo, pero el recuerdo de Lluc y su presencia la acompañaran el resto de su vida. Ese acompañamiento nos dio en cierta manera coraje, fuerza, energía y amor.

A día de hoy ya sabemos con certeza que Lluc está con Emi, está con nosotros, siempre estará con nosotros.

El duelo perinatal es complicado también para el resto de la familia, por ejemplo, están sobre todo los abuelos y tíos que no llegaron a serlo como ellos pensaban. Lluc era el primer hijo y nieto de la familia, en cierta manera ellos pasaban su duelo y nosotros el nuestro.

A los hermanos, amigos, allegados y demás gente también les es difícil entender o encajar ese duelo a nivel social, a veces escuchas frases como “Bueno, sois jóvenes podréis tener más”,” si ha pasado la naturaleza es sabia debía ser así”, etc. Frases realmente vacías que en nada acompañan porque en ese momento no se piensa en tener otro hijo, no hay sustitución´´ posible, sólo quieres llorar tu pérdida, únicamente hay pena por el hijo que ya no está, a veces lo que más reconforta es el silencio, es el coger la mano y llorar juntos, en cualquier caso, es muy complicado poder consolar en esos momentos difíciles.

Pasadas las tres primeras semanas lo primero que hicimos fue ponernos en manos de Xisca, una psicóloga especializada en terapia familiar, duelos peri natales y pérdidas de bebés, nos la recomendó Lucía, la doula que nos llevaba el embarazo y nos iba a asistir en el parto.

Con Xisca el trabajo inicial de empezar a poner palabras a las emociones, de aceptar los hechos, fue muy bueno, en teoría el trabajo iba a durar cerca de un año en principio, realmente duró apenas 4 meses como ya veremos.

Ana, la ginecóloga que nos había llevado todo el embarazo de Lluc hasta el último día, el día de la cesárea y siguiendo el protocolo oficial nos dijo que, por riesgo para la madre, en caso de elegir la opción de cesárea Emi no podía volver a quedarse embarazada en el plazo de un año, eso suponía que hasta junio del 2018 no podía quedarse embarazada de nuevo en principio.

Recuerdo perfectamente mi sensación y mis pensamientos en relación al tiempo, la edad y el envejecimiento. Yo nunca había tenido la sensación de ser mayor o de tener una edad determinada de referencia, pero de golpe sí que me vi con 41 años a punto de cumplir 42 y mi perspectiva de ser padre si me atenía a lo que la ginecóloga nos había marcado se iba a los 44 años prácticamente.

Todo eso reconozco que fue un peso o un aprendizaje o catarsis que tuve que aceptar y asumir. De golpe era “viejo”, de un día para otro me había vuelto mayor. En realidad, no era ni más mayor ni más joven que antes, simplemente lo que pasó es que mis ganas de ser padre, de disfrutar de la paternidad se intensificaron, no es que no quisiese ser padre con Lluc, era más bien que me faltaba la plena consciencia que me dejaba llevar por los acontecimientos sin poner presencia. Ahora, en cambio, estaba presente y sí que quería ser padre sin ninguna duda, y en el fondo de mi corazón sabía que lo iba a ser. Lluc seguía con sus lecciones en este caso despertar la plena conciencia de paternidad que había en mí.

MI CAMINO HACIA EL DESPERTAR – Capítulos IV, V & VI

CAPITULO IV –EL DIA EN QUE TODO CAMBIO-

Hay un antes y un después en esta historia, un punto de inflexión en la vida de toda persona, a nosotros nos llegó justo dos meses después de la perdida de Lluc, era por el mes de julio.

En los últimos meses de embarazo de Lluc coincidimos en las clases de preparto y consultas ginecológicas con “Nela”, una antigua amiga de Emi de juventud de Sa Pobla y que hacía mucho tiempo que no se veían.

Nela esperaba una niña para las mismas fechas que Lluc, se saludaron y se dieron los teléfonos para estar en contacto otra vez de cara a esta nueva etapa en sus vidas. Parecía una coincidencia más de la vida, pero realmente era parte del plan álmico que seguía su curso tal como estaba previsto.

Nela, una vez pasado su parto y viendo que pasaban las semanas sin tener noticias de Emi, sumada a una sensación o intuición que tenía ella de que algo no iba bien, contactó con Emi.

Emi le contó lo ocurrido y Nela le dijo que pasase a verla un día, que ella se dedicaba a hacer terapias de equilibrio energético y que creía que podía ayudarla en este momento.

Así quedo la propuesta, Emi pensó que sería una sesión de reiki o masaje o algo así, realmente andábamos muy equivocados, todo estaba a punto de cambiar en nuestras vidas. Por otra parte, nosotros seguíamos yendo cada dos o tres semanas a terapia con la psicóloga Xisca.

Un día, Emi me dijo que ya había quedado con Nela para la sesión energética y salió por la puerta de casa a las 4 de la tarde…

Cuatro horas después cuando volvió a entrar por la puerta le había cambiado la cara y la energía,me di cuenta de inmediato de que algo había cambiado, no sabía bien que era, pero algo había cambiado.

Emi me contó que cuando llegó a casa de Nela se fundieron en un abrazo muy sentido, lloraron juntas, no hay que olvidar que ellas estaban muy conectadas con los embarazos paralelos y la maternidad, si alguien podía entender a Emi en estos momentos quizás era Nela, una vez dentro recuerdo que Emi me comentó que Nela le dijo:

“Bueno, tengo que decirte que mi terapia es un poco especial, o particular. Yo veo cosas… ¿me das tu permiso para empezar la sesión? Sí, por supuesto le dijo Emi.

Emi dio su permiso y su consentimiento y la sesión de Emi con Nela fue muy emotiva; Emi rio, lloró, hablaron de Lluc, de la familia de Emi, de la relación con su madre, de mí, de todo lo que surgió, pero sobretodo hablaron de Lluc.

Nela le dijo que Lluc era un “ángel”, un ser de luz con una vibración perfecta, que no podía encarnar en un cuerpo físico. Él vino a “visitarnos” entre muchas otras cosas para dar luz a nuestras vidas (¡es paradójico que te digan eso cuando tú te crees que estás sumido en la oscuridad!). Vino a marcar el camino del despertar de conciencias y sobre todo para sanar a Emi principalmente.

Cuando oí por primera vez esas palabras, primero por Emi y después por Nela en posteriores sesiones que tuvo conmigo, fue como si las piezas empezarán a cuadrar. No hizo que desapareciese el dolor, y el duelo por Lluc, pero sí hizo que cambiase mi perspectiva de su muerte y del sentido de la vida en general, fue en definitiva un alivio.

Nela me dijo que ella tiene percepciones, sensaciones, emociones que le vienen, imágenes, palabras que vienen a ella y que no son suyas, evidentemente son tuyas, conecta en cierta forma con tu “energía” por decirlo de alguna manera

Me confirmó a mí también que Lluc venía con una vibración perfecta, como la de un “ángel” para que yo me hiciese una idea, y que con esas vibraciones tan elevadas (después supe que esa energía tan sutil es propia de la 5 ª o 7ª dimensión) no puedes encarnar en la materia de un cuerpo físico de la tercera dimensión, que es la dimensión que vivimos, que vemos, mucha más densa.

Por tanto, su “misión “no era nacer, ahora poco a poco íbamos a ir descubriendo cuál era su misión, las señales y los mensajes irían cobrando sentido con el paso del tiempo, y efectivamente así fue.

Emi y su madre sanaron su relación en gran medida, Emi supo aceptarla, se acercaron más y la maternidad tuvo una nueva energía y perspectiva en ella. Emi en su duelo se llenó de amor, cuidados, mimos, atenciones por todos, yo creo que se empoderó como mujer y como futura madre.

Otra de las cosas que Nela nos dejó caer, fue que una nueva maternidad llegaría y que sería más pronto de lo que creíamos nosotros.

Se puede decir que Lluc abrió un camino de luz en nosotros, en nuestros corazones, desde el interior de Emi ayudando a cicatrizar y sanar la herida física de la cesárea y preparando en cierto modo la posibilidad de volver a quedarse embarazada con más prontitud.

Nos estaba diciendo Nela en pocas palabras que éramos afortunados de pasar lo que estábamos pasando, de poder llevar esa luz Emi como la llevo 9 meses en el vientre, y todo en pleno duelo por la pérdida de Lluc.

Respecto a mí, Nela ya me dijo que poco a poco iría dándome cuenta de muchas cosas, señales del trabajo que Lluc hizo en mí, de la trascendencia que tuvo en mi vida (conciencia de paternidad, conciencia de vivir el presente, prioridades en mi vida, conciencia de salud, de crecimiento personal, etc).

Entre otras cosas en relación al proceso de la oposición que estaba llevando a cabo fue muy claro. Mi idea principal era que una vez naciese Lluc, con el dinero que tenía ahorrado cogería una excedencia en el trabajo y así podría seguir estudiando y compaginarlo con la crianza de Lluc…iluso de mí, ahora que lo veo con perspectiva y la experiencia en la crianza de un bebé, me he dado cuenta de que hubiese sido prácticamente imposible compaginarlo todo con la calma y equilibrio necesario (equilibrio que yo no tenía). No podría haber disfrutado de esos primeros meses de la paternidad, ni apoyar a Emi como ella lo hubiese necesitado, ni acabar la oposición preparado para aprobar, entre otras cosas.

Realmente no sabré nunca que hubiese pasado o como hubiese acabado todo, pero tengo el presentimiento que igual la pareja (Emi y Yo) no hubiera aguantado los momentos de crisis que ocurren cuando hay un bebé recién nacido mezclado con el estrés de una oposición exigente y el cansancio físico, tampoco se ni sabré si la oposición se hubiese aprobado o no.

Lo que sí sé y tengo claro es que Lluc trascendió en el momento que lo hizo para darme el tiempo necesario de seguir estudiando, cuidar a Emi durante el embarazo que nos venía en breve, examinarme, aprobar la oposición y llegar justo a tiempo para la dedicación exclusiva a Dúnia…mi futura hija.

Los ahorros que tenía y que eran para la excedencia de Lluc y estudiar, finalmente se utilizaron para entrada de la compra de una casa, la casa que es nuestro hogar familiar hoy en día.

Buena suerte, mala suerte…es otra de las lecciones que he aprendido, no existe la buena o mala suerte, la vida te da herramientas y te pone obstáculos para que crezcas, tu elección es ver ese crecimiento y usar las herramientas o no verlo y quedarte compadeciéndote del dolor, de la caída y de la mala suerte.

En este sentido dejo un cuento Zen Chino sobre la buena y mala suerte que para mí definió lo que nos pasó con Lluc y que me encanta ponerlo de ejemplo cuando surge una dificultad en la vida.

“Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea. Sus vecinos le consideraban afortunado porque tenía un caballo con el que podía arar su campo. Un día el caballo se escapó a las montañas. Al enterarse los vecinos acudieron a consolar al granjero por su pérdida. “Qué mala suerte”, le decían. El granjero les respondía: “mala suerte, buena suerte, quién sabe”.

Unos días más tarde el caballo regresó trayendo consigo varios caballos salvajes. Los vecinos fueron a casa del granjero, esta vez a felicitarle por su buena suerte. “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”, contestó el granjero.

El hijo del granjero intentó domar a uno de los caballos salvajes, pero se cayó y se rompió una pierna. Otra vez, los vecinos se lamentaban de la mala suerte del granjero y otra vez el anciano granjero les contestó: “Buena suerte, mala suerte, quién sabe”.

Días más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener la pierna rota. Los aldeanos, ¡cómo no!, comentaban la buena suerte del granjero y cómo no, el granjero les dijo: “Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?”.

Cuando Lluc nos dejó llegaron a decirme:” ¡Oh Javi, que mala suerte, vosotros no os merecíais esto, no es justo”, y en ese momento yo también lo pensaba! Pero después, con el paso del tiempo y mis aprendizajes, pienso ¿y si Lluc no se hubiese ido?, igual yo no habría tenido un despertar espiritual, no tendría la casa que tengo ahora, la maravillosa hija que tengo ahora y la oposición aprobada que tengo ahora y no estaría escribiendo estas palabras que estoy escribiendo ahora. Mala suerte, buena suerte, ¿quién sabe?

Tras la primera visita a Nela, se sucedieron más, y empezamos a hacer terapia continuada con ella, compaginándola con la psicóloga Xisca (a ella aún no le habíamos hablado de Nela).

Por otra parte, con la ginecóloga seguíamos haciendo seguimiento de Emi, de su estado físico, evidentemente no le dijimos a la ginecóloga que ahora sabíamos que al haber llevado Emi a Lluc con su luz en la barriga, esta que había ayudado a cicatrizar totalmente el corte de la cesárea hecho en la cirugía.

Ana, la ginecóloga efectivamente en una de las revisiones nos dijo que la cicatriz interior del útero había cicatrizado súper bien y muy rápidamente, que en la ecografía ya ni se veía siquiera.

Los días seguían pasando y durante ese mes de agosto seguíamos con las terapias de Nela y Xisca. A mí me empezó a embargar una sensación de seguridad, de que todo iba a ir bien, de que estábamos preparados para volver a intentar Emi quedarse embarazada aunque fuese totalmente contrario al protocolo marcado por Ana, sólo habían pasado 2 meses y pico.

Yo iba reforzando a Emi con esta idea hasta que a principios de septiembre volvimos intentarlo, pensábamos que entre que nos poníamos y nos quedábamos igual pasaban meses, cuan equivocados estábamos, debió ser al primer o segundo intento literalmente (y no por casualidad), Dúnia tenía que venir a este mundo más pronto que tarde, todo estaba dispuesto en el plan álmico.

Ana la ginecóloga seguía con sus consejos y protocolos médicos de esperar un año para quedarse embarazada, aunque después de ver la cicatriz, ya había rebajado a 8-10 meses, no se imaginaba que en tres meses desde la cesárea le daríamos la noticia de que Emi volvía a estar embarazada, saltándonos todo el protocolo oficial.

Aún recuerdo la cara que puso el día que se lo dijimos: – ¿Cómo? ¿Ya? ¡Los voy a matar!!!, pero tal como lo decía se le escapo una sonrisa de alegría. Ahora se le presentaba una segunda oportunidad a ella también para tener con Emi un embarazo y parto satisfactorio. No hay que olvidar que ella también había sufrido con la perdida de Lluc, ella había llevado todo el embarazo de Lluc de manera impecable, y si bien los ginecólogos tienen su código de ontológico muy claro, y saben que la vida y la muerte forma parte de su trabajo, Ana se implicó mucho con Emi y su nuevo embarazo a todos los niveles, era un reto personal y profesional, fue muy bonita nuestra relación con ella.

Lluc había removido energías y conciencias de padres, abuelos, tíos, amigos, allegados, ginecóloga, etc.…todos crecieron con esa experiencia, unos se dieron más cuenta que otros, pero con razón y como veremos más adelante Lluc se había ido feliz, sin sufrimiento alguno y con todo el trabajo que había venido a hacer hecho.

Con este relato quiero dejar claro que no estoy animando a nadie a saltarse protocolos médicos de prevención, ni a acelerar tiempos en un duelo peri natal.

Cada persona y pareja pasan el duelo y se recuperan de la pérdida a su ritmo, con sus herramientas y sus circunstancias (tener una edad u otra, tener trabajo o no, tener pareja o no, si hay o no más hijos, si hay más o menos complicaciones físicas o emocionales, etc).

Nosotros en particular lo vivimos, así como lo cuento, fue un camino rápido e intenso, pero eso no quiere decir que otra madre necesite más meses, años, o igual que ni siquiera se plante volver a tener jamás un hijo. Todo es respetable y cada uno debe escucharse, saber mirar en su interior, abrazar sus miedos y saber en qué momento se encuentra de su proceso personal en la vida y en el duelo en particular.

Para Emi y para mí en particular, el plan estaba marcado, lo único era que nosotros dos no lo sabíamos, o más bien no lo recordábamos, ya que los planes prenatales de las almas los hacemos entre todos los miembros del clan o grupo álmico, aunque luego no recordemos al encarnar y venir a este mundo. Puedo imaginarme a Lluc, Emi, Dúnia, Yo y demás almas y guías espirituales estableciendo el plan de nuestra vida y pactando como vendría Lluc y trascendería antes de nacer para iniciar el despertar de conciencias.

 

CAPITULO V – EL EMBARAZO Y EL NACIMIENTO DE DÚNIA-

Cuando a principios de octubre, efectivamente confirmamos con la ginecóloga que Emi volvía a estar embarazada 3 meses después de la pérdida de Lluc empezó una nueva etapa en nuestro camino.

En cuanto Emi se quedó embarazada de Dúnia, Xisca como psicóloga se apartó y nos dijo que la terapia había finalizado, que ahora era momento de mirar la vida nueva que estaba naciendo, que había que desviar la atención y energía de Lluc a Dúnia, que ya había tiempo de seguir en el futuro la terapia de la muerte de Lluc si fuese necesario, ahora tocaba centrarse otra vez en la vida.

Emi debía ahora afrontar sus miedos por una posible pérdida y la inseguridad que eso conllevaba y en cierta manera había que transformar el miedo en coraje y la inseguridad en confianza.

Por parte de Ana hubo un seguimiento exhaustivo casi semanal al principio del embarazo y quincenal el resto del embrazo (al final estuvimos 2 años viéndonos continuamente con Ana), recuerdo que Ana no nos dejó margen de decisión al principio en cuanto a que el parto se programaría dos o tres semanas antes de cumplir las 40 semanas a fin de evitar la fatídica semana 39 y que sería por cesárea porque había pasado muy poco tiempo para sanar las cicatrices de la última cesárea. Pero a medida que fue transcurriendo el embarazo, ella y todos nos fuimos cargando de confianza y coraje, llegando Ana a flexibilizar su postura hasta el punto que Emi intentó el parto natural en la semana 38 casi la 39, al final sí que fue por cesárea, pero por elección de Emi que tras 16 horas de parto inducido solo había dilatado 5 centímetros y ya estaba demasiado cansada.

Todo salió perfecto, Dúnia venía a este mundo un 20 de junio de 2018, apenas un año después de Lluc (5 de junio de 2017).

Hay que volver a resaltar que fue fundamental la ayuda de Nela en todo el embarazo de Dúnia, dándole confianza a Emi y haciéndole terapia para rebajar los miedos.

 

CAPÍTULO VI- EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL-

El crecimiento o aprendizaje personal no ha sido de un momento a otro, sí que tiene un punto de partida ese 5 de junio de 2017, pero ha sido y está siendo paulatino en el tiempo. A día de hoy sigo con el proceso (ya no hay vuelta atrás, una vez que empiezas ya está), y ya han pasado casi 4 años.

No se puede cambiar de frecuencia y vibración rápidamente o de golpe, es imposible. Puedes ir cambiando tu frecuencia muy poco a poco e ir avanzando hacia una ascensión o descenso según cual sea tu camino. Yo en mi caso, en mi camino he ido cambiando hábitos de salud, costumbres, maneras de verme, de observarme, de relacionarme con los demás, etc.

Dúnia nació un 20 de junio de 2018 y 5 días después, el 25 de junio yo aprobaba el último examen de la oposición, fue entonces cuando empezó una nueva vida y una nueva etapa. Los últimos dos años habían sido muy intensos emocionalmente hablando, y me pasaron factura físicamente, no había gestionado muy bien las emociones.

 

En los primeros meses tras el nacimiento de Dúnia, empecé a tener de nuevo (ya había tenido episodios en mi juventud) problemas digestivos muy incómodos, mi cuerpo me estaba hablando, pero yo no lo escuchaba o no lo entendía, me centraba más bien en quitar esos síntomas sin escuchar o entender el origen del problema.

 

Seguía teniendo digestiones largas, eructos, acidez. Acudí a digestivos que me hicieron pruebas y me dieron un diagnostico (gastritis estomacal por crecimientos bacteriano), después me dieron hasta tres tratamientos de antibióticos intensos, omeoprazol, etc, pero los síntomas no desaparecían, siempre estaban ahí a veces más atenuados a veces menos. En ningún momento, ningún médico se planteaba por qué mi cuerpo había llegado a ese punto, que era lo había desencadenado.

 

En cierta manera el buscar respuestas a mi malestar físico me llevó a un “segundo despertar espiritual”.

 

Si el tema físico ya estaba tratado, había que ir al plano espiritual, emocional, energético, podemos llamarlo como queramos, había que ver que había originado toda aquella acidificación y desencadenado el resto.

 

Si antes he comentado que mi encuentro con Nela supuso un punto de inflexión, el otro fue el encuentro con Alícia.

 

A través de Anna, mi amiga y socia, obtuve el contacto de Alícia y le pedí cita, más o menos entre 8 meses y un año de lista de espera así que te lo puedes tomar con calma, pero Anna me había hablado mucho de ella, del método que usaba para la sanación y el crecimiento espiritual, de cómo podía canalizar con tus guías y hacerte llegar las herramientas y mensajes con mucha claridad y calma.

 

En julio de 2020 pedí cita y en principio me dieron cita para marzo de 2021 (8 meses después). Hay que decir que a Alícia la puedes visitar presencialmente en Barcelona, o puedes tener tu sesión “on line” que fue como yo la pedí “. Me llamaron un día diciéndome que había habido un hueco un día por una anulación de una sesión “on line” y que, si quería coger esa hora, era el 4 de noviembre a las 13hs, no lo dude ni un Segundo, estábamos en el mes de septiembre, ya solo quedaban dos meses.

 

Así como se iba acercando la fecha la curiosidad y los nervios iban creciendo, había dos temas principales que resonaban en mi cabeza para comentar con Alícia, uno era todo el tema de mi estómago y malestar físico….el otro era Lluc, evidentemente.

 

 

MI CAMINO HACIA EL DESPERTAR – Capítulos VII & VIII

CAPITULO VII – MI SESIÓN CON ALÍCIA Y MIS MAESTROS-

 

El día 4 de noviembre a las 13 horas recibía la llamada por skype de Alícia, a continuación, transcribiré extractos o momentos diversos de la sesión-canalización que tuve con ella, para poder tener una idea de cómo fue y de porqué ha sido un punto de inflexión en mi vida y en mi despertar.

 

Alicia: ¡Hola!, soy Alícia, ¿cómo estás?, perdona por la espera y que te llame con un poco de retraso, pero es que se me ha complicado la mañana un poco. ¿Esta es la primera vez que canalizas, no?, porque no me suena tu cara y soy Buena con las caras.

 

Yo: Hola, no te preocupes por la espera, y sí, es la primera vez que canalizo en mi vida por así decirlo.

 

Alicia: Vale, pues te cuento un poco como funciona el tema…explicarte que entraremos dentro de tu áurea, con tu permiso naturalmente, y contactaremos con los maestros que están a tu alrededor, contigo.

 

Estos maestros nos explicarán cómo estás emocionalmente y mentalmente en el presente. Esa forma de presente para ellos es lo único que existe, aunque ellos no están sujetos al tiempo como nosotros sí que tienen una concepción completa de nuestro interior. Para ellos lo importante es que seamos conscientes de nuestro interior y podamos hacer la vida desde lo que realmente sentimos que somos. Su función es darnos conciencia de nosotros mismos, y darnos herramientas para poder ser lo que realmente somos.

 

La primera parte de la sesión entraremos y verás que el maestro empieza a explicar.

 

La parte más importante de esto, es que es una toma de consciencia. Yo soy traductora de chino por decirlo de alguna manera, no sé lo que digo, con lo que es muy importante que esa conciencia sea muy aplicable a ti.

 

Yo estaré diciéndote todo lo que me llega de ellos, cualquier cosa que no entiendas, me paras y me pides que lo repitan, que no lo entiendes, es muy importante que a ti te quede claro su mensaje.

 

Cuando ellos terminan de haberte dado toda la conciencia sobre ti mismo y todas las herramientas necesarias, ahí se callarán, pero nosotros no les dejaremos que se callen, ahí tu les harás preguntas que creas conveniente para tu vida, ¿vale?

 

Yo: vale.

 

Alicia: Vale, empezamos pues. Necesito tu nombre completa y tu edad.

 

Yo: Javier Milián Calatayud, 45 años.

 

Alicia: Vale, decirte que ahora lo primero de todo que hacen es hacerme un escáner a mí, como nuestros maestros nos tienen muy protegidos a todos, tienen que ver mi energía, quieren ver que rollo llevo yo…muy bien, ya he pasado el escáner, el maestro empieza dándome imágenes.

 

El maestro empieza diciéndome que estas estas en un momento de explosión en tu vida, desde tu interior notas sensación de movimiento, de experimentación, de querer hacer.

 

La forma de explotar tiene que ver con tu creatividad que ha quedado muy aparcada con los años por la falta de confianza en ti.

La falta de confianza se refiere a no permitir completamente soltarte, aún llevas activos mentales que llevan control y como eres hipersensible, Tú no puedes llevar ningún activo mental de control.

Tu carta de vida es la creatividad que no es más que saber expresar tu sensibilidad, aún le tienes miedo a tu sensibilidad por eso conformas un “sí pero no” en todos los parámetros de tu vida.

El marcaje, entendido como la educación infantil te enseñó lo que tú eras, mediante lo que tu NO quería ser. La educación recibida en tu infancia te muestra aquello de lo que NO hay resonancia en ti.

Dentro de tu familia eres un “rara avis”, eso provoca que haya un disparo hacia afuera, esa forma de disparar, de tu búsqueda en el exterior es lo necesario en ese momento. Tu espíritu te coloca dentro de tu entidad familiar para entender perfectamente que es lo que NO eres en un momento de tu vida en el que necesitas explotar.

Ocurre en tu familia que hay una concordancia, y es la única que vemos, es el miedo a la sensibilidad (miedo a expresar, miedo emocional, etc), este miedo genera en ti que tu no puedas ser tú mismo por no poder compartir ese miedo con tu familia.

El hecho de no encontrar un espejo en tu familia hace que deba salir a buscarte a ti.

En el presente, ahora, debes creer, sigue habiendo una sensación interna que te oprime y tiene que ver con esa forma de vida, como tu quieres vivirla.

Para ti, la plena conciencia es una necesidad, es la vía para conocerte y estar en paz. ¡Porque, ojo!, si que vas apagando bien las guerras a tu alrededor, pero la guerra interna sigue latente ahí.

Que tu no puedas fluir desde lo que tu sientes es porque aún está activado el miedo ese de la infancia de no permitirte ser sensible.

Hay creencias dentro de tu mente que no son propias tuyas, que están integradas y que en realidad te sientan fatal.

Como llevas muy marcado de otras vidas marcaje con el sufrimiento bastante marcado con tu sensibilidad, tu espíritu entra en esta vida para experimentar a través de la sensibilidad casi exclusivamente.

Tu hipersensibilidad es tu carta de presentación de la cual te debes enamorar al 100%. ¡La finalidad de tu vida es esta!!, tenemos que arrancar cualquier forma que te anule esa realidad.

Si ya de entrada, por vidas anteriores, tenías miedo a tu sensibilidad por episodios de sufrimiento, en tu infancia ese miedo se multiplica. Todo eso te hace estar queriendo tener el control y siendo perfeccionista, vigilas mucho a la gente como tú te reflejas en ellas, te preocupas que piensan de ti, intentando agradar a todo el mundo.

Intentas controlar la situación porque en realidad lo que temes es que no te amen (no caer bien a la gente) y todo eso es por la falta de confianza que hay en ti.

En las relaciones tú no te entregas completamente, aunque lo desees, pero como vas inseguro de que te puedan querer lo que haces es cubrir primero a la otra persona para que luego te puedas entregar.

Vamos a tener que ir al niño pequeño que hay en ti, ese niño fue aquello que se esperaba de él para poder cubrir las necesidades ajenas. Tú tienes híper responsabilidad infantil que es lo que te presiona en extremo y que te hace tomar la mente como si ese fuese tu timón real, cuando realmente no lo es, lo es tu emoción.

Vamos a trabajar eso a través de una programación en dos vertientes:

Una, la sensación de carencia interna (búsqueda externa para poder ser yo, cuando el ser yo está dentro, no fuera). Esa creencia es adoptada desde el sistema materno de carencia con respecto al padre.

Dos, el otro aspecto que vamos a reprogramar, es el aspecto mental porqué SOLO confías en él, cuando tu timón (y más siendo hipersensible) está en la barriga. No te escuchabas nunca, pero últimamente ya estas empezando a escuchar tu voz interna, aun así, tienes miedo a hacerle caso por no agradar a los demás.

La hipersensibilidad infantil ha generado que todas las energías que hay a tu alrededor sean más importantes que la tuya, y sin darte cuenta cubres a los demás y luego necesites de ellos. Esto es una forma inconsciente de actuar que lo hace el niño porque es lo que ha aprendido de su madre.

Si las personas están a la distancia tú eres tú mismo, pero si se acercan demasiado ya salta tu inseguridad reflejado en el patrón que hemos hablado.

Vamos a reprogramar ese patrón porque está causando efectos, hay que liberarte totalmente.

Tanto la sobreprotección materna, como la desprotección paterna te han hecho forjar un personaje en ti. Hay que recuperar esa seguridad de niño.

Hay que buscar la manera de dejar el control y de encontrar la paz.

Nosotros nos movemos en la vida por experiencia, no nos movemos por conocimiento, lo que nos infunde una realidad es lo que experimentamos, no lo que sabemos, con lo cual tenemos que provocar que ese conocimiento genere una experiencia para que pueda quedar una programación.

El que se permite experimentar lo que siente, ese es el que sabe lo que hace en la vida.

El inconsciente colectivo riega nuestra mente con nuestro inconsciente propio y de ahí a nuestras emociones en un círculo cerrado. Realmente, pero la herramienta de ejecución en el planeta es la emoción, no el conocimiento. El espíritu conecta con la emoción, ésta con tu mente y la mente regará el inconsciente colectivo. (de dentro a afuera).

Para fluctuar desde el espíritu puedo permitírmelo con confianza plena ya que desde el inconsciente colectivo siempre habrá miedo, no puedo llegar.

A ti te deben aportar experimentación sobre la base de la postura plena de tu confianza que está en la infancia. Hay que ver en ti donde se quebró esa confianza. Hubo un aprendizaje que iba en contra de tus emociones. Es un aprendizaje que se ha ido corroborando, así como avanzaba tu vida.

El método de trabajo tiene dos formas de actuar:

  1. A) Autodidacta: Se te envía el trabajo y tu te comprometes a hacerlo.
  2. B) Grupo de trabajo de 4 personas durante 4 semanas, trabajo energético para forzar ese cambio de patrón.

Primera semana romper el inconsciente (Tània), segunda semana reprogramación del subconsciente (Yo, Alícia), tercera semana programación del consciente (Mar), cuarta semana liberación del físico (Míriam).

Una vez hecho el trabajo, te pasarán 8 dossieres, cada mes se lee uno y durante 30 días se hace los ejercicios respectivos. (Un dossier cada mes…8 meses).

Con esto se crea un hábito (una vez se ha desprogramado y reprogramado) en ti totalmente diferente.

Estas al final de etapa, todo lo antiguo va a quedar atrás y empieza una vida nueva (unificación con la naturaleza, contigo mismo, la forma de cómo comportarse con los demás). Es muy importante para ti poder entregarte tal y como eres.

El maestro lo va a poner todo en orden para que no haya ninguna dificultad, se va a crear un hábito totalmente diferente a lo que eres ahora, pero únicamente en el sistema emocional, ¡todo lo demás está bien!

Una vez que lo emocional no te impida ser Tú, la creatividad se va a disparar.

Vale, ahora han parado de hablar, venga te toca preguntar a ti.

 

Yo: ¿Lo qué nos pasó con Lluc , que nos dijeron que fue como un ángel que nos vino a visitar, era para saber, si él sigue como guía de Dúnia ahora o como guardián?

 

Alicia: En realidad él vino con una propuesta muy concreta que era ordenar energías en ella (Emi). Su finalidad era que ella pudiera sentirse completa como persona, que se entendiera, que se mimara, que se respetara, que se viera. Él tenía esa finalidad principalmente.

 

Ella venía con una parte de dolor y vacío muy fuerte por parte de su familia, y esa parte de dolor tan fuerte le hace muchas veces tener que buscar afuera donde dar ese amor.

 

Él tenía una finalidad muy clara que era que ella entendiera que el amor es hacía ella misma. Me dicen los maestros que siempre irá con ella Lluc, que siempre irá con vosotros. Además, me dicen que va libre, feliz y sin ningún tipo de sufrimiento. Él vino, hizo su función y se marchó.

 

Yo: Se marchó 5 días antes de su nacimiento y después ya ha venido Dúnia, mi hija.

 

Alicia: Él no podía nacer me repiten, venir al mundo no era su función, su función era conectarla a ella con ella misma.

 

Y ojito con tu hija que es una bestia parda, tu hija es buenísima. No se si te has fijado en la Fortaleza que tiene, está muy segura de si misma, esta niña tiene las cosas muy claras. El miedo que tiene el maestro con esta niña es que no le pongáis límites por vuestra parte. Ella es mandona a morir, y con el tiempo habrá que ponerle límites porque ella conduce el barco y habrá que frenarla un poco y ponerla en su sitio.

 

Es un alma muy vieja tu hija, ella es muy comunicativa y se adapta a todo. Lo capta todo bastante fácilmente porque es un alma sabia y vieja. Lo que viene a hacer ella precisamente es permitiros a vosotros experimentar vuestro consciente, vuestra forma de conciencia porque ella ya la lleva incorporada esa conciencia.

 

Yo: ¿el tema de mi estómago, que llevo tiempo con síntomas, y buscando soluciones?

 

Alicia: Mira, Tú si te guardas más las emociones adentro vas a reventar.

 

Físicamente lo que tienes es en realidad una inflamación en el duodeno, eso implica que se pueda confundir con enfermedades de intolerancia a así, pero no tienes ninguna patología en ese sentido, no tiene que ver con enfermedades, tiene que ver con el hecho de que en tu vida no has aprendido a expresar tus emociones porque nunca les has dado importancia por encima de las de los demás.

Tu eres hipersensible recuérdalo, es inviable que tu no sientas las emociones y las expreses, debes observarlas y expresarlas sin miedo alguno.

 

Yo: Las terapias energéticas y de sanación hechas con Nela, Bruno, Juanmi, Xisca, Pilar, etc.… ¿son un buen trabajo?, ¿me debo centrar en alguna en particular?

 

Alicia: Es un muy buen trabajo, el maestro te felicita, todas han aportado, te han ayudado a tomar conciencia y amarte, piensa que tu venías con el amor propio muy dañado y te han ayudado mucho en ese aspecto.

 

Cada uno ha tenido su finalidad, cada uno tiene una sintonía, tu debes aprender a escucharte, en el escucharte verás cuando sigues o paras y con quien.

 

Tu criterio por intuición es importante, eres intuitivo, si notas una mínima Resistencia, pues lo dejas, no vas, no pasa nada, eso con todo en general en la vida.

 

Alicia: Javier, los maestros se desconectan, cierran la conexión…

 

Bueno, me ha encantado haber canalizado contigo, en serio, ha sido un placer, ahora te iré pasando los dosieres y empezaremos a trabajar ya sea de manera autodidacta o guiada, tú eliges…”

 

Una vez finalicé la sesión con Alícia tuve una gran sensación de paz durante todo el día, había abierto una puerta hacia el aprendizaje definitivamente. Dos personas distintas, las cuales no se conocían de nada me habían dicho prácticamente lo mismo acerca de Lluc y su marcha.

 

Me puse en contacto con ella y le comuniqué que quería hacer el trabajo guiado con las 4 terapeutas y así inicié “el método”, que es el nombre que le dan a este trabajo de reprogramación mental.

 

Como dijo Lao Tse “Si corriges tu mente, el resto de tu vida se armonizará”.

 

Durante las 4 semanas que duró el método me sentí un privilegiado, totalmente acompañado, trabajando y descubriendo inconscientes, subconscientes y conscientes que no sabían ni que existían en mí. Tània, Alícia, Mar y Míriam me acompañaron en una terapia inolvidable y me hicieron interesarme y descubrir muchas nuevas perspectivas de la mente, de la vida y de la energía.

 

En el transcurrir de este camino y entre las diferentes lecturas de libros que fui haciendo me fue interesando el tema de los registros akashikos y de las cartas astrales pues pensé que era información útil para seguir completando mi crecimiento y aprendizaje.

 

Cuando empiezas a vibrar en una frecuencia determinada, atraes inevitablemente a quien resuena con ella, ya sean pensamientos, cosas o personas, y efectivamente a medida que me iba rodeando de personas afines a mi vibración me salieron los contactos para hacerme los registros akashicos y la carta astral, entre otras cosas.

 

CAPITULO VIII – CONCLUSIONES-

 

Desde mi humildad no puedo más que dar las gracias al universo por la vida que estoy viviendo, soy un privilegiado con esta vida y espero poder aprender las lecciones que he venido a trabajar.

 

El proceso de sanación físico, el proceso de aprendizaje y evolución espiritual, de experimentación material, todo está relacionado y basado en cierta manera en la ley del equilibrio y la polaridad.

 

Para equilibrar los aspectos o facetas de nuestra vida, hay que experimentar y aprender. Para conocer lo que es estar sano y saludable, yo personalmente he tenido que conocer de cerca la enfermedad por haber practicado hábitos “poco saludables” por llamarlo de alguna manera.

 

Para conocer la luz hay que conocer la oscuridad. He tenido épocas en mi vida de vivir en la oscuridad. Vivía la vida como yo creía muy intensamente. No me preocupaba de la salud, solo pensaba en “vivir la vida” a veces demasiado al límite y descontrolado, eso te lleva al final a la oscuridad.

 

No me arrepiento de nada de lo que he hecho, precisamente por lo que explicaba de la polaridad, el aprendizaje me ha venido por aquí también. Recuerdo un día hace muy poco que Ivan (trabaja con bioresonancia magnética) me dijo al ver que había bastantes restos de metales pesados y tóxicos de tabaco (¡aun llevando 4 años sin fumar!) en mi organismo de una vida de excesos en el pasado:

 

“Veo que has llevado una vida poco saludable muchos años y que no te cuidabas mucho ni con conciencia…hasta ahora. Pues te felicito por haber dejado de fumar, de tomar sustancias nocivas, de alimentarte de cualquier manera, te felicito porque quizás conociendo los dos extremos como conoces, ésta puede ser ahora una de tus misiones de vida. Enseñar a otros tu camino para hacerles entender que se puede cambiar de hábitos, de conciencia, de manera de pensar y vivir, y que el camino de la salud es viable con una vida llena de experiencias y vivencias materiales enriquecedoras.

 

Es un ejemplo más de cómo lo importante es equilibrar todos los aspectos de nuestra vida, ya sean energéticos, emocionales o físicos. No hace falta irse a los extremos, pero si vas a los extremos al menos tener conciencia de que es un extremo e ir hacia el centro de nuevo con el aprendizaje hecho.

 

Mi camino al despertar, tras la pérdida de Lluc me ha ayudado en el plano físico, pero sobretodo en el espiritual, y definitivamente me ha ayudado a entender conceptos relacionados con la muerte.

 

La canalización que hice con Alícia y las que hice con Nela me generaron mucha paz en relación a la pérdida de Lluc. El saber que Lluc trascendió a otra dimensión habiendo cumplido su función, que está con nosotros como guía feliz y sin sufrimiento hace que cobre sentido el día a día. El saber que existe otra realidad a parte de esta que vemos y sentimos con los 5 sentidos, ese despertar a esta realidad, el poder tomarme la pastilla roja de Matrix se lo debo todo a Lluc.

 

Saber que Lluc es de nuestro grupo o manada álmica, que de buen seguro pactamos que el sería el encargado de venir a transmitir conciencia, para promover un despertar espiritual que yo personalmente tenia aletargado en esta vida. Saber que todo estaba alineado para que después de su marcha viniese Dúnia.

 

En definitiva, aprender que la muerte no es tal como la conocemos o nos la han enseñado desde pequeños, que realmente es un paso o trascendencia energética a otro plano o dimensión. Que es energía que se transforma, igual que un nacimiento.

 

Otra conclusión o aprendizaje que debo llevar a la práctica es que debo dejar de tener miedo a las emociones (“negativas o de sufrimiento sobretodo”), hay q saber identificarlas, separarlas y expresarlas sin miedo.

 

He venido a esta vida a vivirla desde el plano material, con los pies en el suelo, a “vivir la vida”. Se ve que en otras vidas la había dejado al margen demasiado tiempo, en esta vida he venido a reafirmarme, a afrontar las cosas, a crear, a dejar un legado para la humanidad, a aportar mi sabiduría, a ayudar con mis dones, no a apartarme como un ermitaño en un plano meramente espiritual. Sin renunciar a la espiritualidad se puede equilibrar con lo material y vivir armónicamente con aprendizaje y conocimiento.

 

Hay que conseguir un equilibrio en los planos espirituales-materiales, entre la intuición y la racionalidad, entre la creatividad y la decisión.

 

javiermiliancalatayud@gmail.com

Mi guerrero del alma: Caleb

Fuiste, eres y serás mi gran amor Caleb. Mi gran guerrero.

Todo empezó el 23 de octubre del 2020, día en el que supe que tenía a mi gran amor dentro de mí. Después de varios años sin poder embarazarme, esta noticia me  llenó de alegría, de miedos pero sobre todo de una inmensa felicidad. Mi esposo y yo lloramos y reíamos por videollamada como locos de tanta alegría. Aún recuerdo ese día…

Empecé con mi control prenatal, no inicié muy bien mi embarazo pues desde el primer chequeo no coincidían las semanas, la gineco pensaba que era un embarazo ectópico, lo cual nos entristeció mucho y después de hacerme los estudios correspondientes y otra eco mi bebé estaba ahí, dentro de mí, con su corazoncito latiendo. Se descartó el embarazo ectópico y nosotros muy felices. Antes del siguiente chequeo, diciembre 2020,  tuve un sangrado no muy abundante pero que me asustó mucho, me dijeron que fue amenaza de aborto, me mandaron a reposo absoluto por un mes, durante ese mes tuve otra amenaza, situaciones muy tristes para mí pues tenía miedo que en cualquier momento perdiera a mi bebé, pero mi pedacito de cielo ahí estaba con su corazoncito latiendo. Después de esto todo marchó bien, yo ya podía realizar ciertas actividades pero nada de esfuerzo, pero el 7 de marzo del 2021 tuve un sangrado demasiado abundante, por lo cual mi esposo me llevó inmediatamente a urgencias, en donde me revisaron y me dijeron que tenían que trasladarme a otro hospital porque no había gineco, llegó a otro hospital que está a 30 minutos de donde vivo para que me dijeran que tampoco había gineco pues era fin de semana y yo ahí en la camilla sangrando bastante. Es una impotencia pues yo pensaba sólo en mi bebé, en mí jamás pensé. De este lugar me trasladan a un hospital regional y mi esposo y padres tan molestos y asustados  porque teniendo seguridad social no podían atender esa urgencia que ponía en peligro la vida de bebé y mía. Ese día a las 5 y media de la mañana me ingresaron al hospital regional con un fuerte sangrado que desde las dos y media no me lo habían controlado con tantas vueltas, era un milagro que bebé y yo estuviéramos bien, yo consciente y lúcida y mi bebé seguía ahí pero con taquicardia, su corazoncito estaba acelerado por la situación. Me derrumbé cuando me dijeron que quizá había roto fuente o había rotura de membranas y si así era nada se podía hacer, tenía que expulsar a mi pedacito de cielo. En ese momento tan triste me dice el gineco si ya sabía el sexo de mi bebé y le dije que no, me pregunta si me lo puede decir, a lo que conteste que sí, me dice es un varón. Mis lágrimas al escuchar tan hermosa noticia enmedio de un momento que no sabía si saldría con mi hijo de ahí.  Fue tan duro escuchar pero de repente el pronóstico cambió y me dijeron que estaría en observación pues no había contracciones y el sangrado se había controlado. Me hicieron un estudio con un espejito para comprobar que no tuviera rotura de membranas. Ahí estuve internada dos días, me dijeron que tenía que estar tranquila y en reposo porque tenía amenaza de parto prematuro. Me trasladan al hospital de donde dependo como trabajadora, en donde me tienen otros dos días hospitalizada. En este tiempo el gineco me manda hacer un estudio de la curva de la glucosa y resulta que salí un poco alta en la tercera prueba y me dijo que esto era porque estaba desarrollando diabetes gestacional. Para darme de alta me hicieron otra eco, me dijo que todo estaba bien, que debía guardar reposo porque había amenaza de aborto aunque mi cuello se notaba largo. Llegamos a casa contentos dentro de lo que cabe porque nuestro bebé ahí estaba en mi vientre. Mi esposo siempre al pendiente de nosotros dos, no se despego para nada de los hospitales donde estuvimos hospitalizados, él en esos días tenía permiso en el trabajo. Mis padres tampoco en ningún momento nos dejaron solos, siempre ahí también. Pasaron dos semanas exactamente, digo exactamente porque igual fue una madrugada del domingo 21 de marzo de 2021 cuando empezaron los dolores, pensé que eran dolores de ganas de ir al baño porque estaba estreñida pero poco a pocvo fueron más constantes, mas fuertes y me resistía ir al doctor porque era domingo, igual que la vez pasada, pero al ver que empecé a sangrar mi esposo y mis papás me llevaron nuevamente a urgencias, donde otra vez me trasladaron a un hospital pero ahora uno más cercano, y ahí llegué dilatando en 6. Aún recuerdo con enojo y tristeza como puede haber enfermeras sin sentimientos, que viendo lo que uno está pasando te hablan regañandote o molestas solo porque es muy temprano y uno les interrumpe el sueño, que coraje de verdad. Aun recuerdo que para canalizarme primero me reventó la vena y me decía coopera para que yo pueda ayudarte, si estaba yo que ni aguantaba los fuertes dolores, ya estando en toco, aún recuerdo mis gritos desesperados pues yo notaba como estaba sangrando y sangrando desde las 3 de la mañana y ya casi eran 9 y media y nada que me paraba el sangrado con coágulos, sentía miedo de mi bebé y de mi salud pues era mucha sangre la que estaba perdiendo, siempre estuve consciente y lúcida y mi bebé bien guerrero ahí siempre ahí luchando por su vida mi bebé hermoso. Yo gritaba para que alguien viniera a verme pues todos estaban atendiendo una cesárea de una hermana de un doctor, la atención era para esa muchacha sólo por ser recomendada y yo ahí casi muriéndose, por eso grité y grité hasta que una enfermera entró y notó mi sangrado, fue que llamó a las otras y me hicieron tacto, y ya estaba en dilatacion 8, sentía que ya mi bebé venía y así fue en cuestión de minutos, sólo pujé una o dos veces y mi bebé estaba ahí, salió disparado, sin que nadie lo recibiera, agradezco que no cayó de la camilla, escuché que lloraba y lloraba y eso me llenó de alegría aunque sabía que era muy pequeño pues solo tenía 25 semanas de gestación pero verlo de lejos me llenó de emoción, pues ni eso pude hacer, no lo pude abrazar ni besar porque inmediatamente lo levantaron y se lo llevaron. Y ahí nuevamente me dejaron a mí con las tijeras que me lastimaban, jamás imaginé que ese momento lo iba a vivir así, me imaginaba recibir a mi bebé de distinta manera aunque la alegría de escucharlo y verlo fue la misma pero con una angustia de perderlo. Cuando me llevaron a limpiar lo vuelvo a ver, era tan pequeño mi niño, de ahí ya no lo vi para nada, estuve internada dos días y no sabía nada de él, mi familia no sabía de mí, solo que me había aliviado. Que dolor más grande pues todos los enfermeros y ginecos de turno que pasaban me decían que era muy pequeño y que no había mucha probabilidad de vida que sus órganos no se habían desarrollado bien, sus pulmones podían colapsar en cualquier momento. Así me dieron el alta y con mucho dolor mi bebé se quedó hospitalizado, que tristeza salir sola cuando uno lo que desea es salir con su bebé en brazos. Me dejaron ir a verlo a neonatos solo unos minutos, y si era tan pequeño, su peso era muy bajo pero para mí era tan hermoso, era mi bebé, mi Caleb, mi todo. Lloré y le hablé y nuevamente pude escuchar su llorar aún lo recuerdo y se me parte el alma. Traía un gorrito tan pequeño, que dolor inmenso siento mientras lo escribo. Así estuvo mi pequeño, su papá siempre pendiente de él comunicandome todo por teléfono pues yo aún estaba delicada y débil. Después, a mi bebé me lo trasladaron al IMSS, en donde nos decían que había más posibilidades de que el sobreviviera porque había más equipos de los que un prematuro requiere, y que hacian envíos a UCIN. Aquí empieza una nueva experiencia, mi esposo y mis padres siempre pendientes, afuera del hospital, le decían que mi bebé estaba respirando por si solo,  que todo iba bien que dentro de lo grave estaba estable, esa me llenaba de esperanza y fe pero sabía que mi bebé estaba delicado y que solo un milagro permitiría que él se quedara con nosotros. Esperábamos que ese envío que habían hecho para trasladar a mi hijo a Orizaba se hiciera pero nunca llegó, esos jefes no les importa el sufri ajeno, ni tan siquiera sé si hicieron el trámite pues todos se fueron a disfrutar de sus días de semana santa.  Pasaron seis días después del parto y empecé a visitarlo yo, mi familia decía que debía reposar pero yo lo que quería es ver a mi hijo, entrar a verlo y así fue. Todos muy contentos de que transcurrió una semana y luego parte de la otra. En esos días cumplí años y fue tan triste, tan cruel la vida para pasar por esto. En la segunda semana de vida de mi bebé Caleb, aún recuerdo un viernes la pediatra nos dijo que debían hacerle una cirugía pues ya no podían po verle suero por sus ventas, ya no querían lastimarlo más, en la tarde que nos dijeron que él salió bien de la cirugía nos sentimos contentos pues le podrían seguir poniendo sus antibióticos y multivitaminicos, había esperanza. Pero el fin de semana todo cambió,  mi esposo entró al informe que nos daban diario al medio día, aún recuerdo que yo lo esperaba que saliera pues a él le tocó entrar para que pudiera ver a bebé, y cuando volteó a ver ahí venía triste, con los ojos llorosos y corto hacia él pensando lo peor pero sólo me dice que la pediatra en turno le dijo que nuestro bebé ha tenido complicaciones, ha presentado apneas frecuentes, que su estomaguito está muy inflamado y él me dice llorando que lo vio muy mal, que ya no de mueve como lo hacía, que su color era moradito y que tenían que entubarlo. Y así fue en la tarde que me tocó entrar ya mi guerrero Caleb estaba con esa máquina, sin moverse, sin fuerza, quizá lastimado con ese tubo que le pusieron y aparte con su cirugía en el cuellito. Que dolor tan inmenso recordar a mi niño así, tan pequeño soportando tanto dolor en su cuerpecito tan pequeño, pero nosotros a pesar de eso queríamos seguir teniéndolo aunque ahora comprendo que era injusto pues él era muy chiquito para sufrir tanto. Perdónanos hijo mío si queríamos tenerte así pero con la esperanza de que te recuperaría y estarías en casacvon nosotros mi amor. Ese domingo 4 de abril lo vi, le hablé, le dije cosas hermosas, le canté y con lágrimas en los ojos le dije cuanto lo amábamos. Ese día me despedí de él sin saber que sería el último día que lo veríamos con vida a nuestro gran amor pues en la madrugada del 5 de abril a las 4:20 escucho sonar mi celular y de inmediato me levanto y cuando veo que es un número desconocido con la Lada de donde vivimos se viene el mundo abajo, siento como se me enfría el cuerpo y levanto a mi esposo y él contesta y efectivamente era del seguro para decirnos que el pediatra quería hablar con nosotros. Yo como pude me vestí pues el cuerpo me temblaba  como si estuviera en hielo. Así nos fuimos sin avisar a nadie, cuando mi esposo entra y le informan lo que yo ya presentía, mi bebé había fallecido. Sus pulmones colapsaron, no aguantó ese aparato. Sólo vi la cara de mi esposo y yo me quedé sin palabras, ni lágrimas me salieron en ese momento, sentía tanto coraje, y sólo preguntaba por qué mi bebé, porqué a nosotros, si nosotros somos buenas personas y hasta el sol de hoy no lo comprendo, todos dicen que Dios sabe por qué hace las cosas, que somos jóvenes pero nadie sabe que mi bebé era ya parte de nosotros, de nuestras expectativas, de nuestros sueños y no lo tenemos ya para cumplirlos. Que la vida me arrebató injustamente un pedazo de mí, de nosotros. Tuve tiempo para despedirme de mi guerrero Caleb pues a pesar de que me decían que no se velará porque era un bebé nosotros, mi esposo y yo decidimos hacerlo, lo despedimos, lo enterramos, le hicimos sus rezos y hoy a 19 días de haber partido al paraíso sigo llorando a diario, preguntándome porqué, y aunque mi esposo sufre siento que él sobrelleva más el dolor, pero gracias a su apoyo, a que me anima a pesar de que a él también le duele  estoy aquí tratando de seguir. También gracias a mis padres que me apoyan. Me duele haber salido del seguro con mi bebé en un ataúd y haber entrado así a la casa con mi bebé cuando lo que uno más anhela es salir del hospital y llegar a casa cargándolo, acariciándolo y que te feliciten no que te abracen para que te den el pésame.

Gracias a esta página que me permitió contar mi experiencia, desahogar mi sufrimiento. Te amo Caleb, eres y serás siempre mi primer hijo, mi mayor tesoro mi amor. Descansa en paz hijo mío, te amamos papá y mamá por siempre. Tu abuelita también te ama y te extraña.

Relato de un parto deseado

Esta es la historia de mi parto… El parto más deseado y más bonito que podría haber tenido debido a una serie de circunstancias que iré explicando a lo largo del relato de forma que tod@s entenderéis el porqué.

Después de una lucha burocrática y personal con mi Mutua, ésta finalmente aceptó que podía parir en el hospital que yo pedía. Las circunstancias del momento y de lo sucedido me impedían ir a la clínica privada donde ellos me mandaban y, gracias a mucha gente que me ayudó, pude dar a luz en un hospital con un protocolo especializado para mi caso. La noche anterior no recuerdo si descansé o dormí mucho, pero lo que sí sé es que soñé con mi parto, aunque ese sueño no se parecía en nada a lo que viví.

Dejamos a mi peque de 5 años recién cumplidos con los yayos medio dormido, y nos despedimos de él con un fuerte abrazo. Sus últimas palabras me llegaron muy adentro: “Dale un beso muy fuerte de mi parte y un abrazo”. Mi principal miedo era que el trabajo de parto durara muchas horas y que él tuviera que pasar la noche con los yayos ya que nunca ha dormido en otro sitio que no sea con nosotros (ha sido elección suya y siempre se la hemos querido respetar). En esta ocasión cabía la posibilidad y aunque intentamos concienciarle mucho desde el primer momento él no estaba muy convencido, así que nos despedimos sin saber hasta cuándo nos veríamos.

Llegue con mi marido sobre las ocho pasadas debido a las retenciones de tráfico que encontramos y la verdad es que la entrada fue dura porque nada más cruzar la puerta, me encontré con varias mujeres que estaban en el mismo estado que yo, pero que seguramente no iban para lo mismo ni tendrían el final que a nosotros nos esperaba así que empecé a derrumbarme bastante.

Nos pasaron al paritorio y me ingresaron en un box. Enseguida entró la comadrona, se llamaba María, y me cogió de la mano al momento, me preguntó cómo estaba y me mandó quitarme toda la ropa y prepararme para el momento.

Así que me tumbé en la camilla y María se sentó a mi lado. Me dio la mano y hablamos… ¡Hablamos mucho! Me explicó como sería el proceso, aunque yo ya iba preparada porque me lo habían explicado anteriormente en la visita y a mayores tenía una gran suerte de haber estado en contacto previamente con muchas otras mamás que habían pasado por lo mismo. Me empezó a contar todos los efectos secundarios que tendría y juntas repasamos el plan de parto que yo llevaba, lo cual simplifico mucho todo basicamente porque me permitían hacer todo lo que yo había planeado. La verdad que fue fantástica, me dijo que todo lo que quisiera lo pidiera y que ella me lo concedería siempre dentro de sus posibilidades y de las circunstancias del momento, claro.

Algo que tenía muy claro y que decidí desde el principio era que quería hacer todo el proceso sin epidural y a pesar de que sabía que el protocolo era ponerla, aceptaron sin ningún problema y quedamos que siempre podría pedirla si me veía con la necesidad. A las nueve pasadas me realizó un tacto para comprobar que todo estaba correcto y apenas noté molestia ya que fue muy respetuosa y cariñosa, en todo momento me decía siempre lo que iba a hacerme y como. Entonces empezó a ponerme la primera medicación: cuatro pastillas de Misoprostol por vía vaginal que desencadenarían las contracciones y el inicio del parto. Para que os hagáis una idea, María nos dijo que en la inducción de “un parto a término” se usan unos 25gr y a mi me iban a poner 800gr.

El reloj todavía no marcaba las diez y yo ya empecé a notar los primeros efectos secundarios de la medicación que María me había dicho: temblores, escalofríos y frío. Mi cuerpo empezaba a transitar en una mezcla de emociones que ya venían de muchos días atrás… Mis piernas se movían solas y no podía pararlas, las manos y los brazos también, pero lo de las piernas era algo brutal. Me hizo transportarme y recordar la experiencia de mi primer parto con mi hijo mayor, que también tuvimos la suerte de que fue muy respetado y consciente.

Estaba tumbada en la camilla porque me pusieron suero y tenía que estar quieta, pero en cuanto me lo quitaron salté de la cama porque necesitaba moverme. Tenía tanto frío que tuve que ponerme un chaquetón que llevaba!! Tal y como me había avisado la comadrona mi temperatura corporal comenzó a subir y apareció la fiebre por causa de la medicación (de hecho tenía que controlarlo porque podía subir demasiado).

Yo me sentía bien, no estaba nerviosa, empezaba a notar movimientos raros en mi barriga y comenzaba a moverse “sola” sintiendo lo mismo que cuando tienes sensación de hambre, era como si mi interior fuera un mar cuyas unas olas iban rompiendo en mi vientre.

Era el momento de preparar su “altar” así que le preguntamos a María donde podíamos poner las cosas que habíamos traído para acompañar su llegada y nos dijo que lo podíamos hacer en su camita. Fue el mejor sitio que pudo aconsejarnos porque quedó preciosisimo: allí colocamos todas las cosas que me habían dado unas amigas en una ceremonia realmente emotiva que le dedicamos unos días antes. Las fotos de las ecografías que teníamos, todos los miembros de la familia representados y “la ropita” que nos había hecho una amiga muy especial poniendo todo su amor y cariño. Le pedí al papa que nos hiciéramos fotos: nos hicimos fotos juntos, separados, al altar solo, de todas las maneras aprovechando que yo no tenía muchas molestias todavía.

Empecé a notar otro de los efectos secundarios de la medicación con el que mi pobre marido tuvo que lidiar también: gases y cagaleras de una forma muy exagerada… con un olor muy fuerte, la verdad. Tuve que ir muchas veces al baño y en ese momento sí que me dolía bastante la barriga y sentía como algo dentro de mi pasaba o se estaba preparando.

Sobre las doce me explicaron que me pondrían de nuevo dos pastillas y que si lo veían bien me romperían la bolsa para facilitar el parto y hacerlo más rápido, pero no pudieron porque no llegaban aún al cuello del útero y apenas había dilatado. El tacto fue algo más doloroso, pero soportable. Me pusieron dos pastillas más y me volvieron a dejar en la habitación así que podía moverme, estar a mi aire y sobre todo tranquila.

Hablando con María nos preguntó si queríamos hacer una último eco y verlo, ya que hacía más de un mes de la última a lo que nosotros respondimos que si, así que se fue a buscar a la ginecóloga de guardia y vino con el ecógrafo. Fue algo tan bonito y especial poder verle así por última vez y poder certificar que estaba donde yo lo sentía y lo notaba desde semanas atrás… Él estaba tranquilo, esta vez se movía poco porque la medicación empezaba a hacerle efecto, pero nos pudo saludar por el aparato una vez más y pudimos escuchar el tremendo latido de su corazón. El papa hizo fotos y vídeos del momento, y será uno de los tantos recuerdos de ese día que mantendremos siempre con nosotros.

Sobre las 13h pasadas vino una gran amiga a verme para que papá pudiera irse a comer así que aprovechamos para hacernos fotos con ella. La verdad es que me hizo mucha ilusión que estuviera en ese momento porque fue para nosotros un gesto muy significativo y sobre todo una gran muestra de cariño para toda nuestra familia.

Eran sobre las 14:00 cuando vino la comadrona a decirnos que se iría a comer, que dejaba a cargo a otra por si necesitaba algo y que ella llegaría pasadas las 15h. Le comenté las ganas que tenía de hacer caca así que me dijo que si tenía ganas otra vez que avisara para no “sacarlo” sin darme cuenta y no llevarnos un disgusto después de todo lo que habíamos luchado para conseguir nuestro sueño/pesadilla hecha realidad.

Estuve con mi amiga hablando mientras los calores y fríos seguían junto con los temblores de piernas y sobre todo brazos. Ahora sí que empezaba a llegar el momento… aunque a mi no me lo parecía porque no tenía esos dolores tan intensos de los que hablaba todo el mundo (os recuerdo que no tenía epidural por elección propia).

Pasadas las 14h llegó de nuevo el papá, mi amiga se marchó a trabajar y antes de irse me recordó que respirara y que no fuese tan dura conmigo misma, que ya era bastante doloroso todo lo que estábamos pasando y lo que nos venía, así que si sentía mucho dolor me aconsejó que pidiera medicación. Le dije que sí, que se fuese tranquila y que ya la mantendríamos informada.

Los dolores cada vez eran más intensos y fuertes, pero la verdad bastante soportables. Iba mirando la hora de reojo, así como podía, porque quería esperar a que llegara María. Pero de repente me tuve que abrazar a mi pareja (que estuvo acompañándome y dándome su confort, apoyo y amor en todo momento) y empecé a hacer movimientos circulares, sintiendo de una forma muy intensa aquellos últimos pasos de mi bebé dentro de mí.
Eran sobre las 15h cuando pero de repente y de forma casi incontrolable volví a tener la necesidad de ir al lavabo así que llamé para avisar y me dijeron que lo hiciera en una especie de orinal. Fue salir del baño y llegó una contracción muy fuerte así que abracé fuerte al papá y le dije que tenía mucho dolor. Empecé a sudar mucho y seguía con los temblores… (el papá dice que en ese momento me cambió la cara por completo). Él me dio la mano y no dejaba de soltarla, me intentó abrazar pero le dije que no quería abrazo. Me quedé en la cama como una cucaracha totalmente inmovilizada. Venía algo, lo sentía! Pero no sabía si seria él… Tocamos al timbre y apareció una comadrona que dijo: “¡Voy a buscar a María!”a lo que yo conteste: “¡Sí, por favor!”.

Empecé a notar que me salía algo, era como pipí, pero no podía ni controlarlo ni pararlo (era el líquido amniótico que empezaba a salir). Tenía mucho calor y me hubiera ido genial un abanico en ese momento pero lo único que pude hacer fue pedirle al papá que me soplara porque la verdad, no podía más. Enseguida llegó María y dijo: “¡Uf! ¡Pero si ya está aquí!”. Le hablaba a él y siguiendo con los movimientos ese dolor se fue haciendo cada vez menos intenso hasta que prácticamente desapareció. Cuando me vi capaz de moverme me ayudaron a colocarme bien en la cama y en ese justo momento empezó nuestro último baile. Noté todo su cuerpecito dentro de mí!! Di tres sentidos pujos: en un primero salió todo el líquido que aún quedaba. En el segundo salió él y es que lo sentí tal cual. Ya era su momento y salió de mi interior tranquila y suavemente.

Nuestro hijo nació muerto o con 18 semanas de vida pero él estaba calentito como si la sangre que corriera viva por sus venas. Finalmente salió la placenta a las 15.45h de la tarde de un día de abril en este 2019.

Enseguida me lo pusieron encima… Era mi hijo!! Esa sería la primera y última vez que lo iba a tener conmigo y no quería perderme ese momento. Su piel era casi transparente y muy muy suave, era tan pequeñito…solo pesaba 185 gramos y medía unos 20 cm, pero para nosotros era el más precioso de todos. Al principio tenía un tono de piel como rosado pero poco a poco se fue tornando a un color más moreno. Me lo dejaron encima unos minutos pero enseguida se lo dieron al papá porque había quedado placenta en mi interior y al no tener la epidural puesta tuvieron que llevarme inmediatamente a quirófano. Me sedaron para quitar el resto con un legrado que fue muy rápido ya que antes de media hora ya estaba de nuevo con mi bebé y mi pareja.

Estuvimos con él hasta más allá de las 19:00 y esas horas que pasamos a su lado fueron parte del momento más mágico, bonito, doloroso y triste que vivimos. Nos hicimos fotos, plasmaron sus huellas, le hablamos, le besamos, etc. Era tan bonito y estaba tan tranquilo y sereno…

No hay palabras que describan ese momento que vivimos y que no olvidaremos jamás. Pero de lo que no me voy a arrepentir nunca es de haberlo vivido de esa manera tan respetuosa, amorosa, cálida,… con la situación tremendamente dolorosa, triste y conmovedora que era. El era y será siempre nuestro tercer hijo.

Llegó por desgracia la hora de marcharnos de aquella habitación y teníamos que entregar a nuestro hijo. Al mismo momento en el que nos despedíamos de él, de su cuerpo tan frágil y tierno, escuchamos a una mamá gritar porque estaba dando a luz a su hij@ y fueron sus lágrimas y sus gritos los que nos despedían de aquella gran experiencia. El mundo nos estaba enviando una señal: la vida y la muerte siempre están y estarán unidas, aunque haya mucha gente que no lo quiera ver y aceptar. Así pues, le dimos nuestro pequeño a María y acto seguido ella lo envolvió con una toalla del hospital y nos dijo que nos fuéramos “tranquilos” que ella se haría cargo de él y lo cuidaría. Lo había hecho conmigo desde el primer momento en que entre al hospital, con su padre y ahora lo haría con él, con nuestro tercer hijo.

El siguiente paso fue ir a la funeraria y decidir incinerar a nuestro “feto”, porque al no cumplir los días/semanas suficientes no podía ser llamado por su nombre ni podríamos registrarlo como hijo nuestro y sin duda ese fue uno de los momentos más dolorosos del día.

Mi suerte fue llegar a casa y poder abrazar a mi hijo mayor ya que eso apaciguó en parte mi incalculable dolor. Las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “¿Le diste el beso y el abrazo al bebé?”

Supongo que os podéis imaginar cómo estoy desde entonces… Hay momentos de todo tipo en esta montaña rusa del duelo: sentimientos contrapuestos que hacen que sigamos con nuestra lucha personal contra lo que la vida nos ha ofrecido y lo que debemos aceptar y aprender.

Agradezco infinitamente a todas las personas que nos acompañaron en todo el proceso y todas las que se han ido sumando para ayudarnos a poder hacer de esta durísima experiencia algo mágico, sin ellas no hubiésemos podido cumplir nuestro sueño y despedirnos como nos merecíamos de nuestro tercer hijo. Y es que de nuestro segundo no nos lo permitieron, fue otra historia muy dura también que en otra ocasión os explicaré pero estoy convencida que tanto de ésta, como de aquella, saldremos adelante…si, estoy segura. Desde luego no es un camino fácil y sin duda es una batalla que tendremos que pasarla con mucha compañía que gracias a Dios ya tenemos y estamos convencidos de que llegara más apoyo. Porqué nuestras estrellas, allá donde estén unen a todas sus familias al mismo tiempo que permanecen para siempre con nosotros y creo que esto es lo más mágico de todo.
Para acabar, me gustaría dar las gracias a mi familia y a mis tres hijos, pero sobre todo, y muy en especial, al que me ha permitido vivir esta experiencia que os he descrito en este relato.

Como habéis visto es la narración de un parto muy deseado, pero con un final muy diferente a los que podemos conocer normalmente. Nos encontrábamos ante un caso de interrupción del embarazo porque mi hijo padecía una enfermedad genética degenerativa que yo también padezco, pero del cual tengo poca afectación. Todos los médicos especialistas en el tema nos habían confirmado que él la iba a heredar en un mayor grado y que muy probablemente iba a causarle una vida de sufrimiento continuo. Tras mucha meditación y con el corazón roto en mil pedazos, tuvimos que tomar la decisión más dura de nuestra vida por segunda vez… Para sufrir ya llegábamos nosotros. El ahora se ha ido a un mundo mejor donde millones de estrellas le acompañan y estoy segura de que celebran sus fiestas, nos observan y de vez en cuando nos envían señales como estás…

Este relato lo escribí hace justo dos años y a lo largo de estos dos años mi vida se ha visto transformaba en muchos aspectos, pero el principal es que junto a otras mujeres hemos creado la primera Asociación de Duelo por interrupción del país “A Contracor”. Podéis encontrarnos en las redes sociales.

Nuestras experiencias pueden ayudar a las familias que vengan detrás y eso estamos haciendo… El amor que nos llega de nuestros hij@s es tan grande que puede mover montañas y juntas lo podemos todo…

Gracias a todos por haberme leido. Está es mi estrella__Tro’s

Mi estrella por siempre

Perdoname si algo hice mal.  Perdoname no me siento preparada aun para hablar pero queria dejarte esctrito que te amo. Y q siempre seras mi estrella.