Bebe de 16 semanas

Perder un hijo es muy duro a cualquier edad que ellos esten… Es dificil aceptar que se han ido de nuestro vientre antes de estar en nuestros brazos quedan muchos planes e ilusiones quebrantados y un corazon que no encuentra consuelo.
Mi bebe se fue al cielo hace pocos dias.. Todo iba muy bien no habían ningun malestar todo bien hasta que una madrugada desperté y sentí que estaba mojada la cama, mi fuente se rompio apenas a las 16 semanas lo cual no era nada bueno, pasaron las horas entre dar cueltas en la clinica pars confirmar que en efecto se había roto la fuente y estaba sin liquido anniotico; llegamos tan rapido como fue posible al hospital y alli el diagnóstico mas duro que escuche en mi vida … Es inevitable lo perderá…. Cuanto sufri con esto cuando aun su corazon latia con tanta fuerza dentro de mi.. Pase 2 dias internada suplicando por un Milagro dw Dios pero no fue su voluntad que siguierq conmigo… Por mas que dolió mi bebe nacio espontáneamente sin vida, como olvidar esos instantes en que lo vi sin vida y que ya nada podia hacer , el dolor dw mi alma era mas fuerte que cualquier dolor causado por los procedimientos que proseguian y aun duele como si fuera ayer…
2 dias despues fui dada de alta con mi vientre y brazos vacios, a darle el ultimo adios en aquella pequeña cajita que prepararon para el ….
Tristemente a veces nuestros mas cercanos no comprenden cuanto duele , solo uno ha sentido su presencia y uno los extrañq tanto que no ve la vida sin ellos…
Deseaba tanto mi segundo hijo varon e imaginaba a los 2 jugando … Muchos Dicen eres joven tendras otro, esto pasara, te olvidarás. Yo digo olvidarlo imposible el fue y siguira siendo mi bebe aunque ya este en el cielo , si algun dia tengo la oportunidad de tener otro bebe sera otro , nadie reemplaza a nadie siempre estara en mi corazon porque le ame que supe que estaba en mi vientre, sus latidos quedaron grabados en mi corazon.

Mi angelito protector

Nosotros somos una pareja la cual llevamos viviendo 8 años, a este tiempo decidimos tener un bebé por que ya podíamos darle un buen futuro, cuando quede embarazada fue la noticia más linda que Dios nos dio, fuimos a todos los controles y los médicos decían que el bebé estaba muy sano, a los dos meses nos dijeron que era un hermoso niño, mi esposo estaba tan feliz y sonreía y se levantaba a trabajar temprano por el y se acostaba tarde cuidándonos, todo iba muy bien hasta que en la semana 35 me dio COVID, me dio fiebre de 39 y me fui al médico, una médico me dijo que yo estaba loca por que fui allá y que me fuera para la casa por que el ginecólogo no me podía recibir, que yo estaba bien y el bebé también, yo me fui y me quede en la casa, fue una semana dura por que vomité tenía fiebre, escalofríos y mucho cansancio físico, el 17 de julio de 2021 me empezaron los dolores y me sentía emocionada por que por fin iba a ver a mi chiquito, fue de esos momento en que la vida valía la pena, llegamos al hospital y emperezaron a monitorear al bebé y no se escuchaba nada, yo no entendía que pasaba, pregunte y nadie me decía nada, me transladaron para un pueblo más grande, me monirizaron y yo me negaba a aceptarlo tuve la esperanza de que mi niño respirara, pero cuando me hicieron la ecografía y los médicos se quedaron mirándose, súpe que mi niño se fue, ya no estaba conmigo, lo tuve por parto natural, y lo tomé en mis brazos y sentí mi mundo lleno de alegría por estaba conmigo, pero cuando me lo quitaron de mis brazos para dejarlo en un cajón blanco y luego llevarlo al cementerio a enterrar todo aquello que me hizo tan feliz a sido lo más duro que me a podido pasar siento que todo se fue con él y que jamás puedo ser la misma, mis días más grises fue desde ese día hasta hoy, no hay nada que me consuele, solo lo sueño y le pido a mi Dios que me dé fortaleza para poder llevar esto y aceptar que mi niño se fue, pero a pesar de eso se que lo voy a volver a ver, que me está esperando en el cielo y cuando nos volvamos a encontrar será para nunca más separanos.

Mi niño te voy a amar hasta que mi Dios me lleve contigo, te voy tomar en mis brazos y jamás te voy a volver a dejar ir.

Adiós Miranda

Hace un año estaba colmada de felicidad, mi boda había sido de ensueño y no podía estar más feliz de que todo estuviera saliendo tan bien. La pandemia para mí fue diferente porque pude disfrutar mi hogar, mi reciente matrimonio, aligeró mi carga de trabajo y pude disfrutar este periodo con mucha felicidad. En Febrero de este año mi esposo y yo decidimos no cuidarnos más, había tenido el DIU por cuatro años y me sentía plena y totalmente segura de ser mamá, ore y pedí a Dios que me bendijera siendo mamá. Dos meses más tarde, me enteré que estaba embarazada lo primero que hice fue decir “Gracias a Dios” mientras mis mejillas ya estaban con lágrimas de amor y alegría, mi esposo se quedó en shock porque no imaginaba que iba a ser tan pronto. Al día siguiente fui a hacerme un ultrasonido y vi a mi bebé en un saco que era tan diminuto que apenas podía creer que ya estaba en mi. Descargue todas las aplicaciones que encontré sobre embarazo, seguí muchas cuentas con tips para mamás primerizas y del cuidado del bebé. Dimos la noticia a nuestras familias y todos se alegraron y sorprendieron por la rapidez en que habíamos encargado bebé. Al ir al servicio médico de mi trabajo me dijeron que era embarazo de alto riesgo por el hipotiroidismo que padezco que podía tener una pérdida en el primer trimestre y que era muy normal. Yo ore más pidiendo que por favor mi bebé pasara este periodo. Los síntomas de los primeros meses fueron difíciles, los mareos, estreñimiento, náuseas, cansancio y miedo, aunque trataba de ser positiva existía el miedo de enfermar de COVID, el miedo de que dejara de latir su corazón o que viniera mal. Sin embargo, en cada uno de los estudios que me hice todo salía bien y las infecciones urinarias que tuve eran “normales” en el embarazo y con un poco de antibióticos se quitaban y todo volvía a la normalidad. Mi vientre crecía y yo no cabía de felicidad por ello, imaginaba tener esas sesiones cursis de embarazadas con la barriga llena. Mi esposo se mostraba más que feliz angustiado por los gastos, cuidados y responsabilidades que venían, a pesar de que se que es una buena persona y sería un buen padre; me entristecía que no le hablara al bebé, no me agarrará la panza o no me besara. A pesar de ello, yo imaginaba a mi bebé, le hablaba, acariciaba mi panza y cuidaba lo que comía y bebía para que todo saliera bien. Cuando sentí sus primeras pataditas, grité de emoción y lloré de alegría, era increíble el poder sentir a alguien dentro de mi, constatar que seguía con vida, que mi cuerpo era su lugar seguro, su primer hogar y eso le hacía sentir orgullosa y fuerte. Fuimos de vacaciones y yo imaginaba nadar con mi bebé, mostrarle la arena por primera vez, tomar el sol juntos, enseñarle a hacer castillos de arena. Regresando del viaje tuve de nuevo infección urinaria, nada de que “espantarse” decía la doctora pero yo presento que algo no iba bien, a pesar de preguntar por qué me daban si me cuidaba tanto recibía la misma respuesta “es normal en el embarazo” dos días después el dolor de espalda y las punzadas en el vientre fueron insoportables, le pedí a mi esposo me llevara al médico y enojado por dejar a medias si trabajo, me dijo que exageraba que esperara a mañana, pero yo sabía que algo iba mal. Al llegar al hospital me mandaron al área COVID por el dolor de cabeza que comencé a tener, esperé tres horas para que me dijeran lo que yo ya gritaba, que no era COVID y que la vida de mi bebé estaba en riesgo porque no lo sentía. Finalmente me hicieron la prueba, la cual salió negativa y me mandaron al área de ginecología ahí me hicieron esperar más y pasaron primero a una mujer amiga de los doctores que tenía un absceso, cuanta rabia sentí, mi dolor era insoportable y me dejaron en la sala sola sin siquiera atenderme, los doctores me veían como si estuviese exagerando y minimizaban mi dolor. Cuando por fin pase, revisaron si había latido y ahí estaba, el corazón de mi bebé seguía latiendo, sentí esperanza y pensé que todo había sido un susto, una mala broma pero que ya estaríamos bien. Pero al ver la cara del médico, mi esperanza se rompió su cara me decía que ya no había que hacer, me explico que tenía una infección muy fuerte y que ya estaba en trabajo de parto que ya no había nada que hacer. Quería gritar, quería golpearlos, quería morirme en ese instante, sin embargo solo sentí las lágrimas rodar y mi llanto se ahogó para no alarmar a mi esposo. Me internaron y al poco tiempo empecé a sentir contracciones más y más seguidas, el dolor del parto y de la infección era insoportable, fue ahí que se rompió mi fuente y tres doctoras fueron a atenderme, sentir como metían sus manos en aquel que fue el hogar de mi niña fue horrible, sentir como en cada contracción le daban un tirón me hacía gritar de dolor, de rabia y de un sentimiento de injusticia, mi cuerpo empezó a hacerse hacia arriba como reflejo de no querer sacar a mi bebé y escuche como una de ellas me gritaba ¡Déjala ir! ¿Como podía dejarla ir si estuvo solo cinco meses conmigo? ¿Cómo se le pide a una madre dejar ir a su hijo? Fueron los minutos de dolor más grande que he tenido, gritaba y lloraba como nunca lo había hecho. Después de que sacaron la placenta, metiendo y sacando sus manos una y otra vez, se acercaron dos doctoras a preguntar si quería ver a mi bebé, les dije que si y que me dejaran cargarla, la misma doctora me dijo ¡NO, porque luego no los dejan y se ponen muy mal! Afortunadamente la otra doctora le dijo ¡Déjala es su hija! La cargué como si fuera lo más frágil que hubiera cargado y en silencio ore y le dije a Dios, aquí está mi bebita, te la entrego, te entrego a Miranda, ese nombre elegí para ella. Quería que mi bebé tuviera un nombre por todo lo que fue y representa para mi. La noche fue muy difícil, ver a las mamás con sus bebés, escuchar sus llantos, ver cómo los amamantaban cuando a mi me dolían los pechos, querer gritar y estar sola, y llorar lo más callado posible para que las enfermeras no se acercaran a decirme otra vez “Estás muy joven, vas a tener otro” era inconsolable. La recuperación ha sido difícil por la parte emocional, la gente no ve mi duelo, no me entiende, piensan que no se ama lo que no se ve y yo amaba, amo y amare a mi hija siempre. Me dicen que sea fuerte y no se dan cuenta que es una batalla conmigo diaria para levantarme, hacer mis quehaceres, ir al trabajo y poner la mejor cara. Me dicen que todo pasa por algo, pero ¿por qué a mi? Si estaba tan feliz, soy buena persona, no le hago daño a nadie, la desee, la planeé y la ame tanto, ¿por qué tuvo que pasarme a mi? Hoy mi fe esta a prueba, no entiendo porque Dios se llevo a mi bebita, no entiendo esta prueba, no entiendo el dolor que me ha dado, ya no se que puedo hacer para mejorar, quisiera morirme y poder estar con ella.

❤️ Renatito, Mi bebé del Cielo ❤️

Hola soy Karina mamá de Renatito que ahora vive en el mejor lugar en el CIELO…
Todo empezó en febrero del 2021 cuando me marcó 2 rayitas una prueba de embarazo, ese momento me volví a enamorar y a ilusionar de tener otro bebé en casa, ya que mi primer hijo tenía 9 meses de edad, bueno el embarazo siguió su curso, los primeros meses solo sentía nauseas que fueron pasando, el 24 de Mayo 2021 me enteré que era un niño, mi 2 príncipe 🙌🏼 Nos pusimos tan felices porque iba ser el compañero de mi Salvita, luego el 7 de julio 2021 me enteré que mi esposo salió positivo a covid 19, el 9 de julio salí positivo yo 😢, el 18 de julio me realizaron cesárea de emergencia, Nació RENATITO de 28 semanas pesando 1.220 kg talla 37 cm, era pequeñito pero muy valiente, todo un guerrero, venció muchas complicaciones del prematuro, estaba en UCIN y cada día era una historia nueva de él, que era muy travieso, que se sacaba la sonda, todavía lo tengo presente cuando ese corazoncito latía muy rápido al escucharme hablar, y su sonrisa que me hacía sonreír, esos ojitos llenos de luz, un día el médico nos dice Renatito está muy bien solo quedará para engordar y luego irse a casa, estábamos tan ilusionados, hasta que de un momento a otro Renatito comenzó a descompensarse, estuvo 49 días internado hasta que el domingo 5 de septiembre del 2021 Dios decidió que esté a su lado 😭 aún recuerdo ese mensaje a las 5:24 a.m que decía: Su bebé se nos ha puesto mal puede venir, lo primero que pregunté: presento paro?? Y me respondió SI, mi mundo se vino abajo, mi corazón de mamá sabía y sentía lo que venía, mi ilusión se fue, mi vida ya no iba estar conmigo, mi hijo amado se fue como todo un valiente guerrero luchando hasta el final ❤️ Lo ame, lo amo y siempre lo amare a mi amor eterno a mi BEBÉ DEL CIELO🥺👨‍👩‍👦‍👦❤️ Se que un día nos volveremos a ver para estar siempre juntos mi pequeño valiente y decirte nuevamente que lo hiciste muy bien, Tengo una razón más de anhelar estar en el Cielo 🙌🏼 ❤️ Te amo Renatito de mi alma ❤️