Visibilizar para concienciar

Nos llega este testimonio que quiere compartir su historia de forma anónima:
Estaba en mi semana 18 del embarazo que iba a ser mi bebé arcoíris. Había  tenido una perdida temprana en la semana 10 en la anterior gestación. Soy diabética por lo que la eco morfológica se me hace algo antes de las 20 semanas. Es en esta eco cuando nos diagnostican una posible malformación cardíaca sin muchas posibilidades. El trato es correcto y muy humano pero pasan por la información de puntillas.
Nos derivan a otro hospital para una segunda opinión y para que sean expertos quien lo diagnostique con certeza. Durante la ecografía  de diagnóstico el médico que me realiza la ecografía me hace pensar que es culpa mía por mis antecedentes (obesidad, diabética, …). Tras un trato excesivamente frío por su parte se nos informa de las opciones y de que, en cualquier caso o si necesitamos más información, ellos nos acompañan en el proceso. Las oportunidades son escasas por lo que nos comunican que, en caso de que la opción sea IVE tiene que ser con nuestro Hospital de referencia pero sin decirnos cómo hacerlo.
Una vez tomada la decisión, y sin más información, nos dirigimos a nuestro hospital. Damos varias vueltas por los servicios de información y la Trabajadora Social para terminar, como habíamos solicitado desde un principio, en el Servicio de Ginecología. Nos dicen que el proceso, al haber latido, no lo realizan allí y nos facilitan un número de teléfono para llamar. Siento la impotencia  de la ginecóloga que me lo comunica.
En ningún momento se me dice a donde estoy llamando. Explicamos el caso y nos facilitan tres Clínicas (las tres privadas) para que las miremos y decidamos donde queremos llevar a cabo el proceso. Primer momento en el que el sentimiento más fácilmente  reconocible es la clandestinidad y el abandono. Yo quisiera hacerlo en mi hospital, cerca de mi casa, con las ginecólogas que conocen mi historial, no hay opción.
Me facilitan un día, una hora y un lugar en el centro de Madrid al que tengo que acudir en ayunas. En esta llamada insisto en que soy diabética y me dicen que me dan el primer turno y avisan a la clínica para que todo sea lo más rápido posible. Cuando llego a dicha dirección veo que es la Consejería de Sanidad y que esto es como un paso previo para ver que todo está correcto y que puedo acceder al proceso de IVE. Opino que este paso no es necesario y además estigmatiza aún más. Por nuestras caras se reconocía, perfectamente, quienes éramos las que estábamos allí para lo mismo. Solo yo tenía una señora barriga!
Cuando llego al centro tengo, en todo momento, la sensación de clandestinidad y de que quieren que todo sea rápido para “quitárselo de en medio”. No es por nada que hagan o digan de manera concreta. Más bien es porque es una clínica vieja, en la que te meten por pasillos estrechos para hacerte ecos y firmar documentación con la misma sensación fría de quién está firmando para algo que no debería hacerse. El personal es agradable pero se nota que, el paso del tiempo, les ha permitido una distancia profesional que termina traduciéndose en un “si yo hago esto todos los días, fíate de mí y déjate hacer” y en muchos casos acompañado de una mirada o un gesto que indica un “qué tú no sabes!”.
Pido, expresamente, ver la ecografía y me miran con cara de loca. Indico que lo necesito y me la muestran durante un segundo. Comento la posibilidad de ver a mi hijo, aunque sea sin vida, a lo que me responden, de nuevo con cara de pensar que estoy loca, que esto no es un parto y que me deje hacer, que ellos saben. En este momento me siento absolutamente sola e indefensa (mi pareja, que me acompaña en todo momento, piensa diferente a mí respecto a mi necesidad de ver a mi hijo). Siento que no tengo más ganas de luchar por nada porque la respuesta va a seguir siendo la misma “tú no sabes, nosotros sí!”.
Me llevan a una habitación. La sensación de clandestinidad se acentúa pues, tras pasar unas puertas, no nos cruzamos con una sola persona en ningún momento. Todo son puertas cerradas y puertas que se vuelven a cerrar tras de ti con cierta celeridad. Se oye hablar al personal por los pasillos, hablan portugués, ruso… tengo la sensación de no estar siquiera en Madrid.
Una vez terminado el “procedimiento” en el que te duermen por completo y q en mi caso fue por aspiración y legrado, te mandan a casa. Te dan una medicación para cortar el proceso de subida de la leche pero no te explican que efectos tiene ni que puede, como fue mi caso, causarte un efecto rebote y con él una mastitis.
Escribo esto porque me gustaría que llegase a quien corresponda  para que se revisen todo este tipo de protocolos que dependen no solo de cada Comunidad si no del propio protocolo interno de cada Hospital.
Considero el trato recibido como un proceso en el que no se ha tenido en cuenta mis necesidades psicológicas, se me ha infantilizado por parte de algunos de los profesionales con los que he tratado y en el que me he sentido, en todo momento, como que tenía la culpa de lo que me estaba pasando y que por eso debía ser escondido a ojos de la sociedad.
A día de hoy no sé qué fue de los restos de mi hijo porque en ningún momento se me comunicó que se iba a hacer con ellos. A día de hoy sigo sintiendo escalofríos cuando recuerdo el proceso, la clínica y el trayecto en coche hasta la misma. A día de hoy sigo viendo las caras de la gente que esperaba conmigo en la sala de espera de la Consejería. A día de hoy sigo viendo importante fallos en cómo se tratan estos procesos. Han pasado 16 meses y, a día de hoy, y con mi nuevo bebé en brazos aún recuerdo todas las cosas que debieron ser y no fueron y las heridas que nunca podran sanar y solo deseo que ninguna madre o padre tenga que vivir esas experiencias.
A día de hoy, 15 de octubre, día internacional de la pérdida perinatal/gestacional creo que lo más importante en esta lucha es visibilizar para concienciar.

AGER: MI LUZ DURANTE CASI 35 SEMANAS

34+6 días fueron el tiempo que tuve a Ager en mi vientre. Vino inesperado, al primer intento, fruto del amor absoluto. Cada analítica, cada ecografía eran una prueba más de que estaba sanísimo y todo marchaba correctamente. Nos sentíamos muy sorprendidos y afortunados de estar viviendo un embarazo tan sano. Hasta que el 30-3-19 fuimos al hospital pensando en una infección de orina, y salimos una semana después sin nuestro hijo. Desprendimiento de placenta y cardiopatía en la mamá, yo. Mi vientre lleno de coágulos de sangre, mis pechos rebosantes y las manos vacías.

Seis meses después, y a pesar de llevar un duelo sano según nuestra psicoterapeuta, el vaivén emocional continúa, a ratos, cada día. Quién espera que después de que TODO fuese absolutamente bien mi cuerpo iba a alertar de una hipertensión hibernante, que provocó que la placenta no se formase bien desde el inicio, y nuestro bebé se quedase sin oxígeno, y que en el S. XXI esto no se pueda detectar de ninguna manera…

Continuamos destrozados, vacíos, luchando por no caer en una depresión. Yo le hablo, le escribo, desnudando mi alma abiertamente en un espacio que he creado en su memoria (laamatxudeager.blogspot.com) y leo, leo mucho otros testimonios, otras historias de otros padres que también han perdido a sus hijos.

Has sido, eres y serás nuestra luz, Ager. Somos muy afortunados de haberte sentido durante ocho meses. Ojalá un día nos reencontremos y podamos estar juntos. Mientras tanto, sigue iluminándonos.

Maite zaitut, maitia.

Mi bebe

Hace seis meses del mayor infierno q se puede sufrir, la pérdida d mi bebé, Adrián, y todavia creo q esta dentro de mi, q nada d esto ha pasado y q mi niño esta P llegar… Y no es así y esa realidad como duele… Fue un embarazo duro, con náuseas, y con EPs riña desde los cuatro meses, pero todo IVA bien, mi hijo se hacía notar con mucha fuerza, se movía siempre al mediodía, tdv le espero en ese momento cnd más cerca lo notaba. En la eco del tercer trimestre, vieron un reflejo en un rol invitó, pero todo indicaba q estaba bien, incluso la función renal era normal, cnd nazca lo valoraremos, tranquila. A partir d aquí comenzo mi infierno, cada vez q pasaban tres días y volvía a la revisión m daban peores noticias, y yo notaba como m niño se IVA apagando, ya no se movía con esa fuerza, era tan suave cnd se movía y tan difícil notar le… Dios sabe las veces q le llamaba, Adrián cariño… Muévete mi amor q mamá te sienta… Y alguna vez como una Mario osita P dentro se movía… Mi pequeño tenía muchas hemorragias, entre ellas en el cerebro d grado cuatro… Tendría muchas secuelas, y hay tome la decisión más dura d mi vida, parar su vida. Nunca olvidaré la vuelta d aquella fría clínica q pincho el corazón de mi bebé, ahora si q ya no lo notaría nunca más… Q vacío. El parto duro 24 horas, y decidí verle lo tenía clarísimo, era el bebé más bonito del mundo, un muñeco totalmente formado, le bese pero me arrepiento d no haberle tenido durante más tiempo, quise evitar el dolor del Papa, y pedí q se lo llevarán… No debi hacerlo, no debi dejarle allí, solo quería evitar más dolor… Mi pequeño perdoname, debi llevarte conmigo, era mi obligación como madre protegerte… Y no supe hacerlo. Dios sabe q daría mi vida P tenerte a mi lado, y mil veces volvería a pasar P ese momento y volverte a tener a mi lado. Pequeño mío espero algún día volver a tu lado y poder demostrarte q soy una buena mamá. Dame fuerza mientras Adrian

MI AMOR ENCAJA

Hoy estoy contenta porque he decidido que voy a compartir públicamente mi viaje al centro del dolor: el proyecto _MI AMOR ENCAJA_

Nuestro bebé, Félix, murió hace 4 meses y en este tiempo he dejado que el duelo me atraviese para así, después, tratar de comenzar a construir de nuevo mi identidad.

En este camino tan ingente, el ARTE me ha ayudado mucho, de hecho, nunca había pensado que Arte y Duelo pudieran ir tan de la mano. Es ahora cuando me doy cuenta de que a través de la creatividad se puede canalizar el dolor de la elaboración del duelo desde otra perspectiva. He fabricado mi “caja de recuerdos” de Félix, inspirada a partir de sus datos corporales extraídos de la necropsia. Suena muy duro y raro, lo sé, pero construyendo los objetos he descubierto cosas maravillosas que me han hecho subir muy arriba en este duro camino.

La pérdida es terrible, y eso nada lo va a cambiar, pero mientras he realizado “la caja” me he levantado cada mañana llena de energía, recuperando un poco a la persona que fui antes del 24 de abril. En mi universo personal estoy segura de que muchas familias se sentirán tan reflejadas como yo lo hago cuando leo otros testimonios: la historia de una, es la historia de todas. Y, tal vez, pueda servir de inspiración para otros duelos perinatales.

_MI AMOR ENCAJA_ a parte de ayudarme a transitar mi propio proceso, es también nuestra aportación, de Jesús, el padre de Félix, y mía, para visibilizar el duelo perinatal, una realidad tan profundamente silenciada para infinidad de familias. La sociedad, sin mala intención, te manda mensajes que de alguna manera invalidan tu duelo ante la muerte del hijo y perder un bebé duele, duele tanto que ningún adjetivo lo puede describir. Yo he tenido bastante suerte con la comprensión de mi entorno, pero no todo el mundo la tiene.

Si os animáis a entrar en esta caja de recuerdos tan especial y os decidís a compartirla, os lo agradeceré muchísimo… en estos meses tan terribles he entendido que compartir con los demás es fundamental: nos sirve de espejo y nos devuelve la complicidad del otro.

https://miamorencaja.com

Un abrazo enorme con todo mi amor encaja,

Antonia Cobo.

JULEN MI PEQUEÑO VALIENTE

No puedo contar esto sin lágrimas en los ojos hace ya casi un año que mi niño se fue todavía no supero el pensar que no está conmigo.

Julen el pequeño valiente desde las 27 semanas con rotura de bolsa dando guerra nacio a las 32 semanas tan pequeñito tan fragil tan bonito; Pensar qué tanto esfuerzo toda la  lucha para sentirme tan vacia y tan sola.

Mi pequeño fue un gran guerrero supero todo el respirador, la sonda, la incubadora todo; Cuando llego a casa su padre y yo éramos tan felices hasta que una noche esa noche se fue nunca me había planteado ni siquiera lo había pensado algo tan fácil simplemente vómito y se ahogó recuerdo todo como en una película se repite en mi mente una y otra vez todavía recuerdo el momento que la doctora me dijo tiene muerte cerebral el momento en que lo desconectamos su funeral la incineración.

Cada vez que paso delante de su buena  no puedo evitar pararme y mirarlo fijamente no puedo evitar coger su ropita y olerla y sentir como si fuera una droga que consuela mi alma.❤

Padres de una estrella llamada Júlia

Hace 12 días escuchamos la frase que ningún padre quiere oir: “haceros a la idea que aquí ya no queda nada”.

En ese momento estaba en la semana 36 de gestación.  Esperábamos con toda la ilusión del mundo a nuestra primera hija, Júlia. Ya lo teníamos todo preparado, y para nosotros ya podía nacer, ya que pesaba más de 2kg y medio. Lo que nunca hubiéramos pensado que moriría antes de nacer.

Llevaba dos días sin notarla de la misma manera. Comí mucho chocolate porque eso la hacía estar muy guerrera en mi barriga.  Pero lo único que obtuve como respuesta fueron contracciones  y seguidamente el bulto que salía en la parte derecha de la barriga.

Inocentemente, fuimos a urgencias con la intención  que nos  enviaran rápidamente  a casa, porque seguramente  serían las típicas preocupaciones de una madre primeriza. Pero después de los monitores y los distintos ecófragos, nos dieron la peor noticia. Júlia  no tenía  latido.

Fuimos a la mutua donde nos habían llevado  el embarazo. Allí  nos volvieron a decir lo mismo y nos derivaron a la Maternitat de Barcelona (hospital concertado especializado en casos de muerte perinatal). Antes de irnos, apareció nuestra ginecóloga.  La habían  llamado y había  venido corriendo desde casa. !!! Nuestro ángel!!! Con lágrimas en los ojos, nos explicó el protocolo por el que tendríamos que pasar y, su abrazo de despedida, me dio fuerzas para seguir andando hacía allí.

Volvimos a entrar a urgencias, está  vez la definitiva, y a la 1 y media de la madrugada empezó el final  de toda una ilusión.  Amniocentesis y extracción  de 8 tubos de sangre. Después  nos pusieron en una habitación privada y nos dejaron dormir,  ya que eran las 3 de la mañana. Al día siguiente empezaríamos  la inducción al parto.

A las 9 nos despertamos y lo primero  que hicimos fue llamar a nuestras madres. Vinieron rápidamente  y a día  de hoy aún  no se han separado de nosotros. Eran y son las abuelas de Júlia,  !qué decir!

Empecé tomando pastillas orales cada 3 horas para poder dilatar. Pero durante todo el día no dilaté ni un centímetro. Algo dentro de mí se alegró, ya que tenía  pánico al momento. No me quería  separar de mí hija, pero sabía  que en algún momento iba a ocurrir. Por el bien de las dos así tendría que ser.

Pasamos el día  rodeados de familiares y muy entretenidos. El hospital, en estos casos,  dejó que estuvieramos todos juntos. Entienden que en momentos así,  necesitas a tus allegados muy cerca. Mi pareja, Marcel, no paró de hacer llamadas. Y preparar el entierro de nuestra hija. Ningún  padre está  preparado para esto pero lo hizo com toda la valentía  del mundo.

A la mañana siguiente me hicieron una exploración  y me introdujeron bastoncitos dilatadores. Me los pusieron con tanto mimo y respeto. Entendían que ya estaba pasando mucho dolor emocional cómo  para que también  tuviera dolor físico.  Ese día también  seguimos con las pastillas cada 3 horas pero esta vez eran vaginales. Repito, las iban introduciendo cuidadosamente  y si veían  que me dolía, dejaban de explorar.

A las 7 de la tarde nos visitó  nuestra ginecóloga  de la mutua. Quería  saber  cómo estábamos. Nos dio tanto apoyo, que a partir de ese momento empezaron las contracciones más  fuertes. Supongo que me relajé.

Ningún  profesional quería  verme sufrir físicamente, así  que me animaban a bajar al paritorio para empezar a empujar. Pero yo quise aguantar lo máximo en la habitación, porqué  estaba rodeada  de toda la familia y porqué  no quería  que mi embarazo, ese tanto bonito y que disfruté tanto durante 8 meses, acabase.

Entre mi prima y mi cuñada me contaban las contracciones mientras yo respiraba tranquilamente y aguantaba el dolor. Me monitorizaron. Aún recuerdo todos observando las contracciones que iban saliendo en el papel. Pero en un momento dado dije basta y toda la trupe bajamos hasta el paritorio. Teníamos  que afrontar tarde o temprano la realidad.

El paritorio no era nada parecido a lo que imaginábamos. Nuevo, luminoso, sensación  de paz. Mi pareja y mi madre no se separaron de mí en todo el parto. Bueno mi pareja un momento, pero eso es una de las anécdotas graciosas que nos guardamos para nosotros.

Me pusieron la epidural, calmantes y me extrajeron los bastoncillos.  Estaba dilatada de 6cm. En ese instante el cuerpo de mi hija empezó a salir. Me lo puso tant fácil! y las profesionales respetaron la naturaleza humana. ¡Cuánto lo agradezco a día de hoy! No fue el parto que siempre imaginé, pero fue respetado y bonito.

En ese instante nuestros cuerpos de separaron por primera  vez  después  de 8 meses  de amor y vivencias juntas.

La comadrona se la llevó para prepararla y que la pudiéramos  conocer físicamente, porque en realidad Marcel y yo ya nos habíamos presentado a nuestra hija meses antes, y le habíamos cantado, acariciado, amado, etc.

La comadrona entró  y solo nos pudo decir: ¡¡¡es una niña guapísima!!! ¡Qué  razón tenía! 2,900kg de ternura y amor. Estuvimos con ella hora y media. Nos hicimos fotos y pudo entrar toda la familia que llevaba dos días  acompañándonos en el hospital.

Alba, la comadrona, nuestro otro ángel, nos acompañó en todo momento, dejando el tiempo y el espacio que quisimos. También  nos entregó  una caja de recuerdos con el gorrito, la pulsera y cartulinas con las huellas de los pies y de las manos. Bonitos recuerdos que guardamos junto a las fotografías del paritorio y de todo el embarazo.

Después de hora y media de mucho amor y sobretodo de paz, porque cuando te recomiendan que veas a tu hijo, te imaginas lo peor, pero una vez lo tienes en tus brazos, no puedes dejar de admirarlo, de contemplarlo y de sonreír. Nos despedimos y ahora sí,  nuestros cuerpos se separaron por segunda y última vez.

Estuvimos dos noches más ingresados. El tiempo que hiciera falta, nos decían. A mí ya me iba bien porque en esa habitación,  la 101, me había creado una burbujitas de la que no quería salir.

La mañana que decidí  que era momento de enfrentarse a la vida real, apareció una enfermera que no habíamos visto durante los 4 días que estuvimos ingresados.  Y, Sin ella saberlo, fue el motor que nos ayudó a poder salir de allí sin lágrimas en los ojos y felices porque habíamos sido padres y lo seremos, para siempre, de nuestra hija Júlia.

Hacía 3 años que ella había perdido a su hijo en la semana 35. Entonces le explicamos  las dudas que nos habían  surgido durante el ingreso, como: ¿nos podemos sentir padres? ¿Cómo tenemos que actuar delante de la gente? ¿Otro embarazo es sinónimo de sustitución? ¿cómo recordar para siempre a nuestra hija? ¿Podemos decir que es nuestra primera hija?

Nos fue resolviendo todas nuestras dudas y, esa conversación , que aún tengo grabada en la mente, fue nuestra esperanza para seguir adelante.

Con los días te sigues haciendo preguntas, te culpabilizas, lloras, ríes y vuelves a llorar. He leído muchísimo del tema desde que volví  a casa y estoy deseando participar en grupos de padres y madres. Tambien he leído testimonios desgarradores.

Ahora sé que Júlia vino al mundo para que conociéramos a nuestra ginecóloga, ya que la primera vez que fuimos a su consulta  estaba embarazada de 8 semanas. También sé que ella eligió la Maternitat para nacer. Un sitio preparado para la muerte perinatal, sobretodo profesionalmente.

Te ponen el logo de una mariposa en la puerta, para que todos los trabajadores que entran en la habitación  lo hagan con una sensibilidad difícil de describir. Tienen escrito un protocolo preparado con mucho mimo, y también, dejan que te rodees de toda la gente que necesites en ese momento.

Doy las gracias, y mil gracias, porque aunque nos tuvimos que despedir de nuestra hija, lo pudimos hacer a nuestro ritmo, con respeto, amor y mucha paz.

A día de hoy aún no soy capaz de enfrentarme a la rutina y a los amigos diarios, porque me da miedo que no empatizen o no valoren a Júlia por lo que es, nuestra primera y querida hija!!! Todos necesitamos tiempo y un proceso de duelo.

Maria te quiero

17 semanas de gestación , 4 meses . Leo pérdidas perinatales y siento que soy floja…. pero con solo 17 semanas ya lo llenaba todo.

El 28 de enero del 2018 empecé con fiebre. Soy médico, pensé que sería gripe, me automedique pero aún así pensé “ estoy embarazada , que un ginecólogo diga que todo está bien” y lo dijo.

29 de enero la fiebre subía y por la noche rompí aguas en casa. Supé que significaba, pero la ginecólogo tenía q certificarlo.

Corioamnionitis con rotura prematura de membranas. Con 17 sem se considera aborto no muerte perinatal, aún así tenia que pasar por el parto con sus contracciones.

Nacío viva, mi marido se fue con ella y le contó que quería disfrazarla de mariposa y bailar Lluis Llach solo a cambio de que fuera del Madrid . Que la queríamos y que siempre sería la hija mayor. Y se fue.

Yo entré en shock séptico y me llevaron a la UCI . No me enteraba de mucho , venía la gente y me hablaba de que ellos habían tenido 3 abortos y 4  y 4000 … la verdad me importaba a bien poco lo que ellos hubieran tenido. Yo no tenía dos corazones latiendo dentro de mi , y eso me causaba y me causa un gran dolor.

Mis amigas embarazadas me causan dolor

Ponerme mis vaqueros y que no aprieten me causa dolor

Me causan dolor los mensajes de ánimo diciéndome que soy valiente. No lo soy , la vida te pone esa pendiente y solo hay una opción.

Es mi bebé  estrella, que brilla cuando todas las luces decidieron apagarse

 

 

 

 

Mi Sarah

Hace ya dos años que no la tengo conmigo y la verdad es que no sé cómo es que sobrevivo, de verdad lucho por honrarla por hacer lo mejor que puedo con mi vida, pero es que tengo un hueco tan grande en el alma, perder a un hijo no debería pasarle a ninguna madre. Me quedé con las fiestas de cumpleaños, los regaños, los regalos, las travesuras y mil cosas más que vivir con ella, con mi Sarah.

Carta a mi hijo Vladis.

Hola bebé antes que nada quiero iniciar diciendo que con todas las fuerzas que tengo en el cuerpo desearía estuvieras aquí, perdón por ser egoísta solo es el deseo de un padre quien siente que la vida le arrebató lo mas preciado qué eras tu.
Pero me reconforta la idea de que ahora estás en el cielo con tu hermanita y seguramente la estás rasguñando y jugando con sus cabellos, porque siempre te gustó jugar tus manitas siempre fueron inquietas y te encantaba tocar sobre todo en el regazo de tu madre dónde se qué para ti era el lugar mas feliz de este mundo, sabes ella también te ama y lo hará por siempre, mientras escribo un nudo se me hace en la garganta es la culpa que me aqueja y aunque se es demasiado tarde te pido perdón, sólo hice lo que consideré era lo mejor para ti, aun no me repongo de la impresión de verte en esa camilla tu que eras mi amado hijo, el mas hermoso el mas bonito, tu no te merecías eso, porque te abrieron tu pancita como a un animal , te picaron incontables veces, te perforaron en el costado, te hicieron biopsias, te sacaron líquido de tu columna y aun así a pesar de todo me regalaste una sonrisa ¡nooo.!
Siento que no te merecía eras un ángel un verdadero ángel, la bondad de tu cara y tu sonrisa no era de este mundo, tu no eras de este mundo y por eso te regresaron al cielo a esa fuente infinita, Dios te quería de regreso con sus Ángeles y sólo te dejó con nosotros un breve momento que perdura por siempre, te digo un secreto antes de ti, nadie me había abrazado con tanto amor y ternura sentía una Paz y felicidad que en este plano sólo se permite una vez, debí imaginarlo sólo una vez, el destino es cruel, en este lugar donde habitamos los desterrados hijos de Eva no hay lugar para seres como tu,destruimos siempre lo divino a los Ángeles, el mejor ejemplo es como termino el mas grande Ángel y que es el representante de la tierra Jesucristo pero por su naturaleza pura como la tuya se siguen adentrando a venir aun sabiendo del gran sacrificio y dolor que sufrirán porque nos aman tanto??
Creo que es porque nos enseñan aunque sea un poquito el amor real y eso es todo lo que realmente importa en este torcido mundo.
Discúlpame Hijo Por haberte atraído a este mundo, pero ala vez te agradezco por todo lo que me enseñaste en estos cortos meses de tu paso por la tierra, perdona a tu padre por ser tan dramático, es parte del proceso de resignarme que por un tiempo no se cuánto ya no te veré más y me duele, pero estaré pendiente para cuándo llegué esa hora de volver a vernos, ahora hijo ya no te entretengo más ve a jugar con tus primitos, abuelos , hermanita y con Jesús que estoy seguro me los cuidará bien hasta el día que nos volvamos a encontrar.

De tu amado padre con todo mi amor.
Gracias por todo el amor.

La princesa de mi vida

Hace 2 meses perdí algo más importante que vivir, mi princesa, ella tenia 34 semana de gestación, fui con mi esposo a un control y no cuenta que nuestra bebe no tenia latido… mi mundo se desordeno, pensé que me estaban mintiendo, que solo era un mal sueño y que pronto despertaría, pero no era real mi Noemi se me fue y ya no podía alcanzarla…

Fueron días difíciles, el parto jamas lo podré olvidar, creo que no era lo que planeaba y nada salio como deseaba, mi vida ya no es la misma, mi hogar esta vacío y su ropa aun sigue en el mismo lugar… no puedo ni quiero sacarla pues creo que volverá luego aun que sea mi imaginación… no se que hacer mi cabeza esta pegada en los últimos días y en todo lo que escuche… pensé que podría despertar a mi bella por más que le suplique ella no despertó 😭😢😔

Hoy no se quien soy, ya no soy la que era y creo que jamas volveré a ser yo….