Mi gigante pequeño

Siempre soñé con ser mamá, y lo busqué tanto tiempo que un día sin esperarlo sucedió, ese atraso que tanto soñaba, ése test positivo que tanto me lo imaginaba y sí, después de tanto soñarlo estaba embarazada, escuchar tus latidos por primera vez fue una emoción tan grande que de tanto llorar no podían hacerme la ecografía hasta que me tranquilice. Todos los meses me hacia los controles y ecografía para ver que todo estaba bien, amaba verlo en las ecografías, sus latidos eran lo más lindo que escuché en mi vida. Siempre le decía cuando lo amaba, le hacía escuchar canciones y se movía mucho. Me imaginaba todo una vida con mi bebé como tenía que ser. Hasta ese día tan triste que me toca control y ecografía, veo que la cara del médico no es la misma y noto preocupación pero no me animaba a preguntar lo que no quería escuchar, malas noticias hasta que mi pareja pregunta si algo andaba mal, y es ahí cuando mi vida cambio para siempre, nos dice que el bebé no estaba creciendo cómo debía y que tenía que nacer con 31 semanas, el gran problema es que tenía que nacer prematuro, me angustie mucho pero estábamos listo para recibir a nuestro bebé antes de tiempo, el 26 de agosto de 2022, nace mi bebé, lo escucho llorar y yo llorando junto a él con una emoción y mucho amor al verlo, el nació a las 11 de la mañana y recién a las 4 de la tarde vinieron a hablar conmigo pero en mi ignorancia creí que era normal esperar tanto tiempo para qué me informarán sobre mi bebito y entonces nos comentan que el la sala de parto tuvo un paro y se encontraba intubado en neonatología, con todo el dolor de la cesárea ahí estaba de pie para estar con él, cada día el parte médico me decía que estaba estable, le cambiamos el pañal con el papá y después de 6 días pudimos tenerlo en brazos fue tan lindo, sentirlo, su calor, su olor fue después de tanto stress, angustia, llantos, un mimo para nuestras almas. Y duro poco esa felicidad esa misma noche suena mi celular de madrugada para avisarme que se había descompensado, entramos a neo temiendo lo peor pero ahí estaba llorando, alterado porque tenía mucha fiebre y la causa podría ser un virus hospitalario nos dijeron y el día fue pasando pero yo ya presentía que algo no estaba bien, al día siguiente entramos a neo y lo que tanto temía llegó, se acerca una doctora y nos informan que durante la noche había tenido dos paros y que ya no se podía hacer nada más por el, y su vos en mi cabeza como un disparo al corazón, “el bebé va a fallecer”, mi mundo se derrumbó.
Y verlo todo el día asi, hasta que falleció el 3 de septiembre,fue una agonía, un dolor tan grande que no puedo explicarlo. Mi vida se fue con él, todo lo quería era a mi bebé conmigo, me fui con los brazos vacios de ese hospital, con los pechos listo para alimentar a mi bebé y dolor hasta los huesos que no lo soporto. Fue toda una semana de agonia, traumática que no puedo superar.