Las relaciones de pareja tras la muerte de un bebé
Aunque no se puede generalizar sobre el duelo, siendo una cosa tan personal, hay muchas diferencias entre el padre y la madre a la hora de vivir la pérdida de un bebé. Las mujeres necesitan poder llorar y estar tristes, necesitan expresarse y ser reconocidas. Por otro lado, los hombres aunque se sienten igual de tristes y desamparados a veces ponen sus emociones a un lado para poder sobrevivir el mal momento, concentrándose en el trabajo o en el futuro. La cultura occidental tampoco ayuda ni apoya a que el hombre llore o exprese sus sentimientos.
Muchos hombres se encuentran en la situación de tener que volver al trabajo, donde es posible no encontrar mucha comprensión de sus compañeros o jefes.
“cuando me encontraba con gente solían preguntar por mi pareja, como si yo no tuviera nada que ver”
Un padre
Al recibir la baja por maternidad muchas mujeres se encuentran en casa con el constante recuerdo de que el bebé que esperaban no está, que el futuro que había planeado se ha roto. La pérdida de un bebé es física y emocionalmente intensa para la madre.
En un momento en que la pareja necesita sentirse más unida que nunca se pueden encontrar en situaciones enfrentadas debido a las diferentes maneras de vivir el duelo. Puede ser que por sentirte frustrado/a, triste, enfadado/a te lleve a discutir con tu pareja, es la persona que más entiende por lo que estás pasando y, por lo tanto, es la persona que a veces recibe esa negatividad. Aunque hay momentos en que necesitamos desahogarnos con personas ajenas, también debemos contar con nuestra pareja, manteniendo la costumbre de hablar y expresar lo que sentimos.
El duelo perinatal y el sexo
El duelo perinatal afecta a todos los aspectos de la vida, eso también incluye el sexo y las relaciones sexuales. Vemos, pues, que las relaciones sexuales después de la muerte del bebé pueden ser el foco y fuente de muchos conflictos en la pareja, aún así, es un tema que en pocas ocasiones se tiene en consideración por parte de los apoyos ofrecidos por profesionales o especialistas (es un tema íntimo y es uno de otros tantos factores afectados).
Es posible que la pareja se pueda encontrar en momentos aparentemente opuestos o diferentes. Las necesidades de cada uno de los miembros de la pareja pueden ser disímiles durante el proceso del duelo (a nivel emocional y físico): quizás, por tanto, a uno le apetece hacer el amor y para el otro esto es inconcebible.
Vemos, también, que hacer el amor está estrechamente vinculado con la idea de “crear vida”, hecho que puede generar rechazo o un sentimiento de traición al bebé que se ha perdido. Asimismo, hay momentos del coito que pueden llegar a recordar a la madre la etapa del embarazo y, más concretamente, el momento del parto, pudiendo generar un malestar muy significativo al mantener relaciones.
Por lo cual, físicamente, se deberá intentar descoitocentrar y desgenitalizar las relaciones íntimas. Focalizando la atención en la estimulación de otras zonas corporales y cuidando el vínculo íntimo poco a poco. De esta forma, y al ritmo que sea adecuado para cada pareja, se podrá recuperar la comodidad a nivel íntimo y la satisfacción sexual.
Estas emociones derivadas del sexo no tienen por qué ser fijas o inamovibles. Debemos saber que la sexualidad cambia a lo largo de la vida y según las etapas y momentos vitales de una persona o pareja. Se debe comprender, por tanto, que en una mujer la sexualidad pueda cambiar a consecuencia de la muerte de su bebé.
Para poder afrontarlo en pareja, se debe mantener una buena comunicación y permitirse un lugar para expresar las emociones y sentimientos, miedos, necesidades y deseos de cada uno. Siempre considerando los tiempos de recuperación de cada miembro y respetándolos bidireccionalmente. El vínculo comunicativo y la sinceridad que se establezca en la pareja será esencial para ayudar a la superación de estas emociones o bloqueos que se puedan producir.
Hay muchas parejas que comentan que después de la pérdida de su bebé ellos, sus vidas y dinámicas han cambiado enormemente y que esto les ha podido fortalecer como pareja: sirviéndose con el apoyo mutuo nacido del diálogo y la comprensión.
Se debe tener en consideración que el duelo perinatal podrá generar cansancio a nivel emocional, pero también físico. Para mejorar la fatiga se debe prestar atención al cuerpo y cuidarlo, aumentando gradualmente su activación. Ya que es bien sabido que hay muchas repercusiones físicas a causa del duelo crean no solo una posible desgana sexual, pero también apetito escaso, indigestión, ansiedad y alteración del sueño entre tantas otras, estas áreas se deberán atender para apoyar la mejoría emocional y el estado de ánimo de cada uno.
En caso de problemas de sexualidad prolongados, se puede contar con el apoyo de un sexólogo/a o profesional especializado. En la mayoría de los casos, con el tiempo se enmendará la problemática sexual a causa de la pérdida, pudiendo incluir ciertos cambios para re-equilibrar las relaciones físicas.