Cuando un nieto o nieta muere durante el embarazo o poco después de nacer, puede tener un doble impacto en las abuelas y los abuelos. Por una parte, experimentan la pérdida del bebé y, por otra, el dolor de ver a su propia hija o hijo y yerno o nuera sufrir.
En está página detallamos algunos sentimientos y respuestas comunes entre las abuelas y los abuelos cuando un bebé muere y ofrecemos algunos consejos sobre cómo cuidarse y dar el mejor apoyo a su hijo/a y yerno/nuera.
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Sentimientos y reacciones comunes
Aunque cada abuela o abuelo responde de forma distinta a la pérdida de un nieto o nieta, los siguientes sentimientos y experiencias son comunes y perfectamente normales.
Dolor y tristeza
Las abuelas y los abuelos pueden sentir una profunda tristeza por la pérdida de un nieto o una nieta y este dolor puede ser tan intenso como el de los progenitores, ya que habían anticipado la llegada del nuevo miembro de la familia. En este sentido, pueden enfrentarse a la necesidad de transitar un duelo, igual que después de la pérdida de cualquier ser querido.
Si eres un abuelo o abuela en esta situación, recomendamos que leas la información en la siguiente página sobre duelo perinatal.
Preocupación e impotencia
Muchas abuelas y abuelos sienten ansiedad y preocupación por la salud y bienestar de la madre y su pareja del bebé y esta sensación puede ser desgarradora, especialmente cuando parece que no se puede aliviar el dolor que están experimentando. Sin embargo, puede ser suficiente estar presente, paciente, dispuesto de ayudar y entender que una vivencia intensa del duelo es un proceso normal y curativo.
Culpa
algunas abuelas y abuelos pueden experimentar sentimientos de culpa, cuestionándose si podrían haber hecho algo para prevenir la pérdida, por ejemplo, si el bebé heredó alguna enfermedad genética de la familia, si dijeron o hicieron algo durante el embarazo o si tuvieron reservas acerca del embarazo.
Enfado
Es frecuente sentirse enojado por diferentes motivos y con diferentes personas o figuras, por ejemplo, con el personal del hospital, con Dios, con algún miembro de la familia o incluso con el bebé por causar tanto dolor.
Cambio en las dinámicas familiares
La pérdida puede afectar a la dinámica familiar, ya que la abuela y el abuelo están intentando apoyar a la madre y su pareja y, a la vez, manejando su propio dolor. Tal vez la manera de tratar con la muerte perinatal o neonatal haya cambiado mucho y hoy en día se hable abiertamente, tanto del bebé como del sufrimiento de los padres y esto puede generar tensiones si la madre y su pareja enfrentan la situación de una manera diferente a la abuela y el abuelo.
Sentimientos de aislamiento
Las abuelas y los abuelos pueden sentirse aislados, sobre todo si la sociedad tiende a centrarse más en el duelo de la madre y su pareja. Pueden sentir que su pérdida y duelo no son tan reconocidos o comprendidos.
La necesidad de apoyo emocional a abuelas y abuelos
Es fundamental que las abuelas y los abuelos reciban apoyo emocional adecuado después de una muerte perinatal. Reconocer y validar su dolor es crucial para un proceso de duelo sano.
Tras una pérdida perinatal, las abuelas y los abuelos se pueden enfrentar a situaciones conflictivas. Por una parte, es común que encuentren difícil hablar sobre la pérdida del bebé tanto con su familia como con amigos, lo que puede complicar su proceso de duelo. Por otra parte, aunque estén sufriendo, pueden sentir una fuerte necesidad de ser un pilar de apoyo para sus hijos, lo que puede ser emocionalmente agotador.
Al igual que la madre y su pareja, pueden beneficiarse de hablar de sus sentimientos, ya sea con otros familiares o amistades, en grupos de apoyo o con profesionales de salud mental, si fuera necesario.
Encontrar formas de honrar al bebé y recordarle pueden ser beneficiosos.
Apoyando a la madre y su pareja después de una pérdida perinatal
Durante la estancia hospitalaria
Si vives cerca, existen varias formas de apoyar a la madre y a su pareja durante la estancia hospitalaria y de empezar a afrontar tu propio proceso de duelo:
- Visitar a la madre y al padre: ten en cuenta que es posible que no quieran ver a nadie o solo durante ratos muy cortos. Es muy importante respetar sus decisiones en estos momentos y dejarles claro que estás a su entera disposición para cuando lo quieran o necesiten.
- Ver al bebé: si es posible, y si te apetece, visita a tu nieto o nieta en el hospital. Esto te puede ayudar con el duelo y también a compartirlo con la madre y su pareja.
- Participar en ceremonias: si hay un funeral o bautismo, quizás los padres desean que estés presente.
- Escuchar sin juzgar: es importante dar a la madre y su pareja la oportunidad de hablar del bebé y lo que ha pasado y de escucharles sin juzgar. A veces, el simple hecho de “acompañar” ya es suficiente. Si el bebé tenía un nombre, úsalo.
- Evitar frases hechas: evita usar frases como «puedes tener otro hijo», «mejor ahora que más adelante» o «fue la voluntad de Dios». Aunque bien intencionados, estos comentarios pueden ser muy dolorosos ya que pueden entenderse como un intento de quitar importancia a los hechos y al vínculo con el bebé.
- Ayudar con tareas prácticas: si te ves con fuerzas, puedes ayudar con cosas prácticas de las que muchas veces tiene que ocuparse su pareja, como acompañarle a rellenar los papeles necesarios para el alta o la autopsia.
- Aceptar el rechazo de ayuda: por último, que no te duela si tu oferta de ayuda es rechazada; a veces, el simple ofrecimiento es más importante que el acto.
Después del alta
Tu hijo o hija tardará en recuperarse de la muerte de su bebé. Es normal que la parte más intensa del duelo dure varios meses y hasta un año o incluso más. Durante este tiempo, aconsejamos:
- Mantener el contacto: es normal que haya un cambio importante en la vida social de la familia durante bastante tiempo y que la madre y su pareja no quieran ver a mucha gente durante varias semanas o meses. Sin embargo, sigue llamando, escribiendo y, cuando quieran, hazles una visita.
- Hablar del bebé: cuando hables del bebé, llámalo por su nombre. Es posible que tengan alguna foto o recuerdo de su bebé en su casa; no sientas que es macabro tenerlo a la vista. Puede ser una oportunidad de hablar del bebé y de hacer que la madre y su pareja sientan que está presente y es miembro de la familia.
- Expresar emociones: no tienes que ser “fuerte”; llorar también ayuda a los padres.
- Tener paciencia con los sentimientos: es normal durante el duelo que la madre o su pareja sientan enfado o culpa y tengan días buenos y malos. Ten paciencia con ellos y no te preocupes si tienen momentos de intensificación del duelo.
- Reconocer el sufrimiento del padre o madre no gestante: es común, aunque no siempre, que los padres oculten sus sentimientos, pero no pienses que sufren menos o que el bebé les importaba menos.
- Ofrecer ayuda práctica con tareas cotidianas como hacer las compras, preparar comidas o cuidar a los otros nietos, si los hay.
El proceso del duelo es largo: el duelo no es algo de lo que uno se recupere; más bien, uno aprende a vivir con ello y parte de este proceso es encontrar el lugar para la persona fallecida en la vida de los dolientes. En este sentido, es importante continuar ofreciendo apoyo con el paso de los años, en particular en los aniversarios y ocasiones especiales cuando la ausencia del bebé se siente con más fuerza.