Es normal empezar a planificar un nuevo embarazo después de una pérdida, ya sea en los primeros meses o más adelante. Sin embargo, es un proceso que suele ir acompañado de muchas preguntas, dudas y, a menudo, de miedos y preocupación.
Hemos creado esta página para ofrecer información a las mujeres (y sus parejas) que han perdido un bebé durante el embarazo o poco después de nacer, y que están pensando en la posibilidad de quedarse embarazadas de nuevo o ya esperan otro bebé.
La página explora aspectos médicos sobre la decisión de buscar un nuevo embarazo, las relaciones sexuales después de la pérdida, el aspecto emocional y algunas cuestiones prácticas sobre la atención sanitaria y la preparación para el embarazo.
También te puede interesar: Duelo perinatal, Las ambivalencias del pasado, presente y futuro: Vivencias del embarazo después de una muerte intrauterina, Cuidados posparto y la vuelta a casa, Tipos de pérdida perinatal, Libros recomendados sobre la pérdida perinatal.
- Consideraciones médicas para un nuevo embarazo después la pérdida
- Las relacione sexuales después de una pérdida: aspectos psicológicos y emocionales
- Aspectos emocionales del embarazo tras una pérdida
- Estrategias para afrontar el nuevo embarazo
- La atención sanitaria en un embarazo después de la pérdida
- Contenido relacionado
- Fuentes y referencias
Consideraciones médicas para un nuevo embarazo después la pérdida
¿Cuánto tiempo deberías esperar antes de intentar concebir nuevamente?
En esta sección vamos a responder a esta pregunta, teniendo en cuenta varios factores, como la recuperación física, el ciclo menstrual, el tipo de pérdida o parto anterior, entre otros aspectos.
¿Físicamente cuánto tiempo después de una pérdida es posible quedarse embarazada?
Después de un parto, el período suele tardar unas cinco o seis semanas en llegar. Sin embargo, es normal seguir sangrando durante algunas semanas después del parto. Este sangrado postparto se llama loquios. Los loquios comienzan tras dar a luz, es un sangrado abundante y de color rojo durante los primeros tres a cinco días, y luego se vuelve marron o rosado y más ligero durante unos 10 días, o a veces durante un tiempo más prolongado. Puede ser difícil saber si el sangrado es del período o si sigue siendo sangrado postparto.
Lo más normal es ovular unas dos semanas antes de que aparezca el sangrado del primer período postparto, así que podrías quedarte embarazada muy poco tiempo después del parto, incluso si has tenido una pérdida.
Sin embargo, es importante esperar hasta que el sangrado postparto haya disminuido o desaparecido, ya que su presencia indica que el cuerpo aún se está recuperando.
También es recomendable esperar hasta que cualquier cicatriz haya sanado (por ejemplo, de una episiotomía o desgarro) y hasta que el cuello uterino se haya cerrado nuevamente, para reducir el riesgo de infección (para la mujer).
Si la mujer siente molestias, dolor o sangrado al intentar retomar las relaciones sexuales, lo mejor es parar y consultarlo con la matrona o médico.
Embarazo después de una pérdida cuando se tuvo una cesárea
Recuperarse de una cesárea lleva más tiempo que de un parto vaginal, así que es importante darle al cuerpo el tiempo necesario para recuperarse antes de buscar un nuevo embarazo. Se recomienda esperar al menos 6 meses, aunque el médico o la matrona podrían aconsejar esperar entre unos 12-18 meses, dependiendo de las circunstancias.
Embarazo después de una pérdida temprana (antes de la semana 20 de gestación)
Algunos profesionales sanitarios recomiendan esperar hasta tener un período, ya que esto facilita comprobar si el tamaño del bebé coincide con las fechas de concepción en un nuevo embarazo.
Los embarazos se cuentan desde el primer día del último período. Si no se ha tenido un período desde la pérdida anterior, no se sabrán las fechas exactas.
Al comienzo de un nuevo embarazo, puede ser difícil lidiar con la incertidumbre sobre las fechas. O puede ser que lo más importante para ti sea concebir de nuevo lo antes posible.
Sin embargo, no hay que preocuparse si se queda embarazada antes de tener un período, ya que no aumenta el riesgo del embarazo. De hecho, algunos estudios sugieren que concebir en los primeros seis meses después de una pérdida en el primer trimestre reduce el riesgo de sufrir una nueva pérdida en el siguiente embarazo.
Se recomienda hablar con los profesionales (ginecólogos, hematólogos etc…) si se ha tenido una pérdida en el segundo trimestre o pérdidas recurrentes. Si se están realizando pruebas para investigar pérdidas anteriores, se recomienda esperar el tiempo necesario hasta tener los resultados antes de intentar de nuevo.
Embarazo después de un embarazo molar
Después de un embarazo molar, es mejor esperar a que termine todo el seguimiento antes de intentar quedarse embarazada de nuevo. Un nuevo embarazo hará que los niveles de hCG vuelvan a subir, lo que podría complicar que los médicos sepan si ese aumento se debe al embarazo molar anterior o al nuevo embarazo.
Normalmente, el seguimiento después de un embarazo molar (sea parcial o completo) dura unos seis meses, aunque podría tardar un poco más dependiendo de las circunstancias.
En el caso de quedarse embarazada antes de finalizar el seguimiento, se debe avisar al médico de inmediato. Será necesario continuar con el seguimiento incluso después de este nuevo embarazo.
Si se tiene GTN (neoplasia trofoblástica gestacional), se deberá esperar 12 meses después de haber terminado el tratamiento de quimioterapia. Esto se debe a que el GTN a veces puede regresar, aunque no es lo más común ya que solo pasa en aproximadamente 3 de cada 100 casos.
Embarazo después de una embarazo ectópico
Los especialistas recomiendan esperar al menos dos ciclos menstruales después del tratamiento antes de intentar concebir de nuevo.
Si el tratamiento ha sido con metotrexato, generalmente, se recomienda esperar entre tres y seis meses, ya que el medicamento podría afectar al bebé si el embarazo ocurre antes de ese tiempo.
Esta espera puede ser frustrante si se quiere concebir de nuevo pronto.
Embarazo después de una pérdida intrauterina tardía (cuando el bebé fallece después de las 20 semanas)
Es común que algunos médicos y protocolos recomienden esperar al menos seis meses después de una pérdida tardía para intentar concebir de nuevo. Sin embargo, la evidencia no muestra de manera clara que quedarse embarazada antes de ese tiempo suponga un riesgo fisiológico o emocional tan grave como para preocuparse si pasa.
Un estudio de gran escala que analizó embarazos en tres países distintos, no encontró ninguna relación entre quedarse embarazada dentro de los 12 meses después de una pérdida intrauterina tardía y el riesgo de una nueva pérdida intrauterina tardía, prematuridad o que el bebé naciera con bajo peso para la edad gestacional. De hecho, el estudio encontró que el tiempo promedio para volver a quedarse embarazada después de una pérdida tardía fue de nueve meses, y el 63% de todos los casos ocurrieron dentro de los 12 meses.
Por otro lado, otros dos estudios más generales (que no se enfocaron en embarazos con complicaciones previas) encontraron que quedarse embarazada en menos de seis meses después de dar a luz podría aumentar el riesgo de problemas como la prematuridad, bajo peso o tamaño para la edad gestacional, e incluso pérdida tardía o neonatal. Aunque el riesgo absoluto en ambos estudios era muy bajo .
No hay evidencia clara sobre cómo el tiempo de espera hasta el próximo embarazo afecta la salud mental o el proceso de duelo. Sin embargo, para algunas mujeres, esperar un poco más de tiempo parece ayudarles en ese proceso.
En este caso, la decisión de cuándo intentar concebir de nuevo debería basarse tanto en esta información como en otros factores, tales como:
- La recuperación física de la mujer tras el parto y si hay alguna contraindicación médica específica
- Si es aconsejable esperar hasta recibir los resultados sobre la causa de la pérdida y posibles factores de riesgo que puede cambiar el plan de tratamiento y seguimiento del próximo embarazo.
- La asimilación de la pérdida y el proceso de duelo.
Riesgos en embarazos después de una pérdida
Pérdidas a partir de las 20 semanas de gestación
Los estudios demuestran que el riesgo de perder un embarazo después de haber tenido una pérdida tardía (después de las 20 semanas) es mayor. De hecho, haber tenido una pérdida previa es uno de los principales factores de riesgo para otra pérdida. Sin embargo, esto no significa que sea lo más probable, solo que el riesgo aumenta. Este riesgo puede variar según el caso, dependiendo de la causa de la pérdida anterior y otros factores.
Si hubo un problema específico en el embarazo anterior, como restricción del crecimiento, diabetes, preeclampsia u otras afecciones médicas, puede haber un mayor riesgo de que se repita. Sin embargo, el tiempo que pase entre la pérdida y un nuevo embarazo, ya sea corto o largo, no está directamente relacionado con un mayor riesgo de pérdida. (En la sección «¿Cuánto tiempo deberías esperar para intentar quedarte embarazada después de una pérdida?» explicamos este tema con más detalle.)
Entender por qué falleció el bebé puede ayudar a planificar un tratamiento adecuado, si es necesario, para evitar que se repita. Incluso si no se encontró una causa específica, los estudios probablemente habrán descartado algunas posibilidades, lo que facilita la creación de un plan de atención y seguimiento adecuado. Esto se recomienda en todos los casos y normalmente ayuda a reducir la ansiedad.
En resumen, el equipo médico debe explicar el riesgo de una nueva pérdida y recomendar un plan de atención y seguimiento para reducir el riesgo.
Pérdidas antes de las 20 semanas de gestación
Al igual que con las pérdidas después de las 20 semanas de gestación, el riesgo de perder un embarazo aumenta después de cada pérdida temprana (antes de las 20 semanas). Sin embargo, esto no quiere decir que sea lo más probable.
La causa más común de la pérdida del embarazo (en uno de cada dos casos) son fallos genéticos aleatorios que por lo general no suelen repetirse. Otras posibles causas incluyen problemas hormonales, el síndrome de anticuerpos antifosfolípidos, infecciones (como las del útero o vagina, listeria, clamidia, toxoplasmosis, parvovirus, entre otras) y problemas anatómicos (como insuficiencia cervical o malformaciones uterinas).
Si bien es cierto que algunos factores personales (edad, peso, dieta, tabaquismo, consumo de drogas o algunos medicamentos) pueden asociarse con un mayor riesgo de pérdida gestacional, tener uno o más de estos factores no significa necesariamente que sean la causa de la pérdida.
En el caso de una primera pérdida durante el primer trimestre, es común que no se investigue la causa de la pérdida.
En el caso de una pérdida en el segundo trimestre o si hay pérdidas tempranas recurrentes (3 o más pérdidas espontáneas), es importante consultarlo con un profesional especializado que te pueda recomendar las pruebas necesarias e informarte del riesgo de una nueva pérdida.
En el caso de pérdidas en el segundo trimestre, algunos hospitales hacen biopsias/autopsias del feto y/o placenta. Esto puede ayudar a encontrar la causa de la pérdida y/o descartar factores de riesgo.
En el caso de embarazos ectópicos, la mayor probabilidad es que un próximo embarazo transcurra con total normalidad, incluso si solo se tiene una trompa de Falopio. En la mayoría de casos, los embarazos ectópicos son eventos aislados que no suelen repetirse.
Tener un embarazo molar no afecta las probabilidades de quedarse embarazada de nuevo, y el riesgo de tener otro embarazo molar es bajo (aproximadamente 1 de cada 80).
Es importante recordar que, incluso en casos de pérdidas recurrentes, lo más probable es que un próximo embarazo llegue a término con éxito.
Por último, es importante señalar que existen muchos mitos falsos sobre las posibles causas de pérdidas gestacionales. Sabemos que ciertas actividades o hábitos no aumentan el riesgo, como hacer ejercicio, trabajar a tiempo completo, mantener relaciones sexuales, estar embarazada por primera vez, quedarse embarazada poco después de dar a luz o de una pérdida anterior, viajar en avión, comer comida picante, tener pensamientos negativos sobre el embarazo o contemplar la posibilidad de interrumpir el embarazo.
Las relaciones sexuales después de una pérdida
El duelo perinatal afecta todos los aspectos de la vida, incluyendo la sexualidad y las relaciones sexuales. Después de una pérdida, las relaciones íntimas pueden convertirse en un punto de conflicto para la pareja. A pesar de su importancia, es un tema que rara vez se tiene en consideración de manera adecuada en el apoyo que ofrecen los profesionales o especialistas. Esto se debe a que es un tema muy íntimo y, además, está vinculado a otros muchos factores emocionales y psicológicos afectados por el duelo.
Es posible que, durante el duelo, cada miembro de la pareja viva momentos muy diferentes o incluso opuestos. Las necesidades emocionales y físicas de ambos pueden ser muy distintas durante el proceso del duelo tanto a nivel emocional como físico: por ejemplo, mientras a uno le puede apetecer tener relaciones sexuales, para el otro esa idea puede resultar impensable.
Para muchas personas, el acto de hacer el amor está estrechamente relacionado con la idea de “crear vida”. Esto puede generar rechazo o incluso un sentimiento de traición al bebé que se ha perdido. Además, durante el sexo, ciertos momentos o sensaciones pueden hacer que la madre recuerde el embarazo o, más concretamente, el parto, lo que puede causar un malestar significativo al tener relaciones.
Por lo tanto, físicamente, es recomendable intentar desvincular las relaciones íntimas del acto sexual en sí, centrándose en la estimulación de otras zonas del cuerpo y priorizando el cuidado del vínculo emocional poco a poco. Así, y a su propio ritmo, cada pareja podrá recuperar la comodidad en su intimidad y la satisfacción sexual.
Estas emociones relacionadas con el sexo no tienen por qué ser permanentes. Es importante entender que la sexualidad naturalmente evoluciona a lo largo de la vida y varía según las etapas o momentos que atraviesa una persona o pareja. Por lo tanto, es completamente normal que la sexualidad de una mujer cambie tras la pérdida de su bebé.
Para afrontar esto en pareja, es fundamental mantener una buena comunicación y crear un espacio donde ambos puedan expresar sus emociones, miedos, necesidades y deseos. Siempre respetando los tiempos de recuperación de cada uno y siendo consciente de que ese respeto debe ser mutuo. El vínculo comunicativo y la sinceridad en la pareja serán esenciales para superar las emociones o conflictos que puedan surgir.
Muchas parejas comentan que, después de la pérdida de su bebé, sus vidas y dinámicas de pareja cambiaron por completo y que esto les ha fortalecido como pareja, ya que se han apoyado mucho el uno al otro a través de la comunicación y el entendimiento.
Es importante tener en cuenta que el duelo perinatal no solo afecta emocionalmente, sino también físicamente. Para reducir la fatiga, es clave prestar atención al cuerpo, cuidarlo y poco a poco ir aumentando su actividad. El duelo puede generar una serie de repercusiones físicas como pérdida de deseo sexual, falta de apetito, indigestión, ansiedad o problemas para dormir entre otras, estas molestias físicas también necesitan atención para ayudar a mejorar el estado de ánimo y a sentirse mejor emocionalmente.
Si los problemas de sexualidad persisten , puede ser útil acudir a un sexólogo/a o a un profesional especializado. Con el tiempo, la situación suele mejorar, aunque puede implicar algunos cambios en la forma de conectar físicamente para volver a encontrar el equilibrio en la relación.
Aspectos emocionales del embarazo tras una pérdida
Cuando se pierde un bebé durante el embarazo o poco después de nacer, es común sentir una mezcla de emociones y un profundo miedo al pensar en un nuevo embarazo, tanto antes de intentar concebir como después de quedarse embarazada.
Además, el estrés que esto genera puede causar tensiones entre la pareja, especialmente si se encuentran en momentos distintos del duelo o no coinciden en la decisión. Este tipo de conflicto son relativamente frecuentes y es importante mantener un diálogo abierto sobre los sentimientos y vivencias personales de cada uno en estos momentos.
A continuación, vamos a explorar algunos de los sentimientos más comunes y los momentos que suelen ser más difíciles.
Emociones opuestas: la felicidad y el miedo al mismo tiempo
Es normal tener miedo de que lo mismo vuelva a pasar en los embarazos después de una pérdida perinatal, y eso puede hacer que surjan distintos sentimientos o comportamientos en los que tratamos de protegernos.
A veces es común sentir miedo de encariñarse con el bebé, porque se teme que hacerlo sea como ‘provocar’ algo malo y que se repita otra pérdida.
Algunas mujeres sienten un conflicto entre recordar al bebé que perdieron y el deseo de un nuevo embarazo. Les preocupa que, con la llegada de un nuevo miembro a la familia, puedan olvidarse del que ya no está, lo que puede causarles sentimientos de culpa, y hacer más difícil disfrutar del nuevo embarazo.
También puede afectar mucho a la autoestima y a la identidad de la mujer como madre, pensar que quizá otra vez no fue «capaz de llevar el embarazo a término» y que el bebé no nació con vida.
Hipervigilancia de la salud del embarazo después de una pérdida
Después de una pérdida perinatal, es normal , y totalmente comprensible, sentir la necesidad de asegurarse de que todo va bien durante el embarazo. En estos casos, no solo se trata de que todo vaya bien, aún más importante es que la madre –o la familia– sientan que así es.
La ansiedad que esto genera puede hacer que la madre se preocupe excesivamente por su salud y la del bebe. Si la situación llega a ser demasiado abrumadora, es importante comentarlo con los profesionales sanitarios que llevan el seguimiento del embarazo o con un profesional de salud mental perinatal.
Situaciones concretas que suelen desencadenar la ansiedad
Hay momentos en el nuevo embarazo que pueden causar más nervios o intensificar el duelo, como cuando se descubre el sexo del próximo bebé, sobre todo si este coincide con el sexo del bebé que se perdió, cuando se llega a la misma edad gestacional en la que ocurrió la pérdida, o cuando se acerca el final del embarazo y el parto.
Las citas para ecografías o pruebas también pueden generar mucha preocupación o ansiedad, al tener que enfrentar la espera de unos resultados que en el embarazo anterior no fueron buenos.
Estrategias para afrontar el nuevo embarazo
¿Cuándo contarle a los demás sobre un embarazo después de una pérdida?
Tener dudas sobre cuándo contarle a familiares y amigos sobre un nuevo embarazo es común. Es una decisión personal de cada pareja y no existe ninguna recomendación específica al respecto. Aquí intentamos ofrecer algunos motivos para esperar y posibles ventajas o inconvenientes para ayudar en la decisión.
En términos sencillos, la mayor ventaja de anunciar el embarazo de manera temprana es la posibilidad de contar con apoyo durante todo el nuevo embarazo y en caso de experimentar otra pérdida. Sin embargo, no todas las personas disponen de un entorno que ofrezca el apoyo adecuado o que sea sensible con respecto a la pérdida y las necesidades de los dolientes.
Algunas mujeres o parejas prefieren esperar hasta que el embarazo esté más avanzado, para tener más certeza de que todo irá bien. De este modo, sienten que pueden evitar el dolor de compartir la desgarradora noticia de una nueva pérdida y lo que esto podría implicar.
Si se decide esperar, algunas parejas optan por compartir la noticia en un momento específico, como cuando los resultados de la ecografía u otras pruebas indican que el bebé está sano, cuando conocen el sexo del bebé o cuando el embarazo empieza a ser físicamente evidente.
Por otra parte, no contárselo a nadie puede significar perder el apoyo emocional y social durante ciertos momentos del embarazo (por ejemplo, si se necesita acompañamiento a alguna cita médica y la pareja no está disponible) o en situaciones difíciles, como experimentar síntomas físicos debilitantes (por ejemplo, náuseas), que pueden requerir apoyo o ayuda con ciertas tareas.
También podría ser necesario informar al entorno laboral o la empresa si la naturaleza del trabajo tiene implicaciones para la seguridad del embarazo.
Algunas mujeres o parejas deciden contarle la noticia solo a una persona de confianza o únicamente a su círculo más cercano.
No hay una forma correcta de hacerlo, pero para tomar una decisión puede ser útil considerar lo siguiente:
- ¿Es tu necesidad de apoyo emocional y físico por parte de tu red de familiares y amigos mayor que tu necesidad de privacidad?
- ¿Crees que tus familiares y amigos serán sensibles y comprensivos contigo?
- ¿Es necesario contárselo a todo el mundo o sería posible compartirlo solo con un grupo limitado?
- ¿Se trata de un embarazo de alto riesgo?
Consejos prácticos para manejar la ansiedad
Los embarazos que se producen tras una muerte perinatal suelen vivirse con sentimientos de preocupación e hipervigilancia.
Conocer y observar estos sentimientos y sus patrones, especialmente cómo se manifiesta, cuándo comienza y cuáles son sus desencadenantes, puede ayudar a controlarla y evitar caer en una espiral negativa.
También es importante reconocer que no toda la ansiedad es necesariamente negativa; tiene su función y puede dar lugar a la puesta en marcha de estrategias de afrontamiento que ayuden a reducir el estrés.
Si el grado de ansiedad o estrés es desbordante o existen ataques de pánico, es recomendable consultar con el médico de cabecera o un profesional de la salud mental.
En esta sección presentamos algunas sugerencias para gestionar estos sentimientos.
Compartir con la red social
Hablar y compartir experiencias y vulnerabilidades con personas del entorno de confianza puede ser una de las maneras más efectivas de controlar sentimientos de preocupación, estrés y angustia. Para que ofrezcan un apoyo adecuado, puede ser necesario explicarles las complejidades emocionales de un embarazo tras una pérdida. Una sugerencia sería pedirles que lean esta página u otras similares para que se informen sobre comportamientos adecuados.
Cuidado físico y relajación
Como en todos los aspectos de la vida, cuidar la alimentación, descansar lo suficiente y seguir las pautas médicas recomendadas también beneficia la salud mental.
La ansiedad provoca la producción de adrenalina y cortisol lo que, a largo plazo, causa malestar y exceso de tensión en el cuerpo. Una de las formas más sencillas de reducir esta tensión es practicar una respiración profunda y lenta.
Si tu estado lo permite y no existe ninguna contraindicación, el ejercicio físico es recomendable, ya sea con cualquiera de tus actividades o deportes habituales (natación, yoga, caminatas, bicicleta, gimnasio, etc.) o descubriendo nuevas aficiones. Algunas alternativas son las actividades artísticas o manualidades, como pintar, dibujar o tejer, que pueden ayudar a distraerte y relajarte.
Apoyo mutuo: compartir tu experiencia con otras mujeres en la misma situación o que hayan pasado por lo mismo
Compartir tus pensamientos con mujeres y parejas que estén pasando por la misma situación puede ser de gran ayuda.
En las redes sociales puedes encontrar una gran comunidad que te haga sentir acompañada. Muchas asociaciones de apoyo al duelo perinatal también ofrecen grupos cuyo enfoque es el embarazo tras la pérdida.
Compartir experiencias con personas que han pasado por lo mismo puede tener grandes beneficios para sentirse comprendida, obtener información sobre la atención sanitaria y aprender nuevas estrategias de afrontamiento. Sin embargo, es importante tener en cuenta que no toda la información necesariamente ayuda con la angustia y preocupación, ya que es posible enterarse de situaciones médicas adversas o malas experiencias con el sistema sanitario que no habías considerado antes. No consideramos que sea motivo para no buscar apoyo mutuo, pero sí es algo a tener en cuenta previamente.
En la página web de Umamanita encontrarás una lista de asociaciones con grupos de apoyo en España y América Latina. Otra alternativa es escribirnos a info@umamanita.es y te ayudaremos a localizar un grupo en tu zona u online.
Escribir un diario
Llevar un diario puede ayudar a reducir los sentimientos de ansia y la rumiación, mejorando el estado de ánimo. El proceso de escribir puede ayudar a darle sentido a estos sentimientos, comprenderla mejor y así encontrar maneras eficaces de afrontarla.
Los diarios no tienen por qué centrarse únicamente en aspectos negativos o estresantes; pueden ser una mezcla de experiencias y sentimientos, abarcando tanto emociones positivas, consuelo y logros, como situaciones y pensamientos que provocan ansiedad.
Ten cuidado con la información que encuentres en internet
Es normal querer buscar información sobre posibles síntomas relacionados con la salud e internet puede ser un buen recurso. Sin embargo, ten en cuenta que existe mucha información de baja calidad, por lo que es muy importante consultar únicamente páginas de confianza que basen su información en la evidencia científica.
Si estás preocupada por un síntoma o sentimiento, es mejor consultar con tu médico o matrona, quienes realmente pueden orientarte sobre su relevancia.
Ayuda profesional y medicamentos
Si a pesar de estas indicaciones la ansiedad persiste en un grado elevado, sería conveniente buscar el apoyo de un profesional (psicólogo general sanitario) que pueda prestar un acompañamiento terapéutico especializado durante un tiempo.
En cuanto a la medicación para la ansiedad, como los ansiolíticos compatibles con el embarazo, es necesario obtener una receta de un psiquiatra o médico de cabecera. Antes de comenzar un tratamiento con medicamentos psicotrópicos, es aconsejable estudiar bien los efectos secundarios y las recomendaciones sobre la duración del tratamiento, ya que suelen ser efectivos sólo durante un corto periodo de tiempo.
La atención sanitaria en un embarazo después de la pérdida
¿Es necesario un control del embarazo más exhaustivo de lo habitual?
Como mencionamos anteriormente, es cierto que el riesgo en un embarazo es mayor después de una pérdida, independientemente de cuándo haya ocurrido. Esto no significa que una nueva pérdida sea probable, sino que el riesgo aumenta según lo que los médicos puedan determinar sobre la causa de la muerte o los factores contribuyentes.
En este sentido, siempre se recomienda un mayor control en un embarazo después de una pérdida por parte de un obstetra, pero esto puede tomar diferentes formas y ser más o menos intensivo según el tipo de pérdida, el momento del embarazo en que ocurrió y la causa. Por lo general, se recomienda hablar con el equipo sanitario antes de intentar un nuevo embarazo para realizar un chequeo preconcepcional, teniendo en cuenta el historial médico, los antecedentes obstétricos y familiares y para acordar, de manera colectiva, un plan de tratamiento y seguimiento, si fuera necesario.
El historial de embarazo y otras características pueden ser determinantes a la hora de decidir sobre el plan de tratamiento y control, tales como la edad materna avanzada, la obesidad, la diabetes o la hipertensión arterial previa al embarazo, entre otros.
En algunos hospitales, el seguimiento de embarazos posteriores a una pérdida se realiza a través de unidades de alto riesgo.
Tratamientos generalizados en casos de muerte intrauterina tardía (a partir de 20 semanas)
Dado el riesgo de insuficiencia placentaria, se recomienda la administración de aspirina de baja dosis a todas las mujeres embarazadas que han experimentado una muerte intrauterina tardía previa, ya sea asociada con disfunción placentaria o sin explicación.
Se recomienda heparina de bajo peso molecular (HBPM) durante el embarazo, a menos que existan otras consideraciones médicas, trombofilias o síndrome antifosfolípido (SAF) presentes.
Es recomendado ofrecer la posibilidad de inducción del parto para las 39+0 semanas de gestación.
Atención en casos de muerte intrauterina no explicada/causa o disfunción placentaria
Se debe ofrecer biometría fetal y medición del líquido amniótico con velocimetría Doppler adicional de la arteria umbilical cuando sea apropiado (al menos cada 3–4 semanas desde las 26–28 semanas de gestación).
Casos de muerte intrauterina no explicada o con signos de macrosomía o indicaciones de dismetabolismo de glucosa
En casos de muerte no explicadas o de haber signos de macrosomía o hallazgos placentarios consistentes con dismetabolismo de glucosa, como madurez vellosa retrasada o malperfusión vascular fetal, se les debe recomendar la realización de un cribado de diabetes gestacional.
¿Qué hacer si no quiero asistir al mismo hospital donde perdí a mi bebé?
Actualmente (finales de 2024), en España, solo seis comunidades autónomas permiten la aplicación de la libre elección sanitaria en la Sanidad Pública: Andalucía, Castilla-La Mancha, La Rioja, Navarra, País Vasco y Madrid.
En estas comunidades autónomas, se puede elegir en qué hospital dar a luz y dónde hacer el seguimiento del embarazo y el posparto, así como las revisiones neonatales del bebé.
En el caso de otras comunidades autónomas, una opción es hablar con el equipo de obstetricia, exponerles el deseo de ser atendida en otro centro y solicitar una derivación. Si se niegan a ello, se recomienda recurrir al servicio de Atención al Paciente del hospital para solicitar formalmente el cambio de centro sanitario.
Aspectos prácticos (preparación prenatal, preparación de la llegada de tu bebé)
Después de haber sufrido una muerte perinatal puede que cueste más prepararse para la llegada del siguiente bebé. La ilusión se ve empañada por el miedo y el deseo de parir a un bebé vivo y sano.
A veces resulta emocionalmente difícil comprar cosas para el bebé o preparar la bolsa para el hospital. Incluso optar por comprar solo lo más esencial para su llegada puede ser una opción válida, ya que lo más importante es el cuidado físico y el amor que se le brinde. No es necesario tener todo listo desde el primer día. Optar por esta vía no significa que seas menos madre o padre ni que tu hijo o hija sean menos importantes.
Por otro lado, si decides adelantar la preparación de la bolsa para el hospital, te dejamos aquí una lista que puede servirte de guía. Ten en cuenta que algunos hospitales o maternidades facilitan ciertos artículos de la lista, por lo que es recomendable preguntar a tu matrona qué aporta el hospital donde darás a luz.
BOLSA PARA EL BEBÉ
- Pañales (talla 3-5 Kg)
- Bodies de algodón
- Manta o arrullo
- Gorro y manoplas
- Muda para salir del hospital
BOLSA PARA LA MADRE
- Documentación (DNI o documento acreditativo legal, tarjeta sanitaria, pruebas y documentación del embarazo)
- Camisón (apto para la lactancia si deseas esa opción) y/o bata.
- Sujetadores (de lactancia si deseas esa opción)
- Braguitas posparto (las hay desechables que son muy útiles los primeros días)
- Zapatillas
- Compresas posparto
- Neceser con los accesorios de aseo personal: gel de ducha, champú, gomas para el pelo, diademas, cepillo de dientes, bálsamo labial etc.
- Muda cómoda para la salida del hospital
- ¡El cargador del móvil!
BOLSA PARA LA PAREJA
- Documentación (DNI o documento acreditativo legal)
- Ropa cómoda para pasar un par de días en el hospital
- Zapatillas
Contenido relacionado
Fuentes y referencias
Another pregnancy? After a late miscarriage, stillbirth or neonatal death. (2014). Sands UK. https://www.sands.org.uk/sites/default/files/ANOTHER-PREGANCY-AFTER-A-LATE-MISCARRIAGE-STILLBIRTH-OR-NEONATAL-DEATH.pdf
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