Tanto para las madres como para los padres en situación de duelo perinatal, llegar a casa con los brazos vacíos es una sensación desconcertante e impactante. Por un lado, puede ser un alivio salir del hospital y alejarse del lugar donde se despidió del bebé y que solo trae malos recuerdos. Por otra parte, la sensación definitiva de la despedida y de encontrarse en la casa familiar con las cosas del bebé y los sueños de un futuro desaparecido puede ser uno de los momentos en los que se empieza a darse cuenta de la magnitud de todo lo que ha ocurrido.

En esta página ofrecemos algunos consejos sobre cómo gestionar este momento tan complicado: qué hacer con las cosas del bebé, cómo gestionar las relaciones con familiares y amigos, y qué cuidados postparto después de la pérdida son necesarios, como la recuperación física y la lactancia.

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Consejos para gestionar el momento de la pérdida

¿Qué hacer con las cosas del bebé?

Dependiendo de la edad gestacional de tu bebé, es posible que haya cosas del bebé o del embarazo en casa: –una habitación preparada, una cuna, ropa de embarazo o del bebé, juguetes, regalos, entre muchas otras posibilidades. Encontrarse con estos objetos, que representan tanto el pasado como un futuro, es un momento muy difícil, y suelen darse diferentes respuestas ante esta situación.

Para algunas madres o padres, estos objetos solo se asocian con una intensificación del dolor y prefieren deshacerse de ellos cuanto antes. A otros, les permite sentirse cerca de su bebé y son una fuente de consuelo y apoyo; les ayuda a llorar, recordar y hablar del bebé y de lo que ha ocurrido, acciones normales e importantes para un duelo sano. 

En nuestra experiencia, la mayoría de madres y padres deciden, con el paso del tiempo, guardar las cosas importantes, a veces llamadas “sus cosas”, y deshacerse poco a poco de aquellas que tal vez tienen menos significado simbólico o que solo provocan dolor. Algunas familias optan por donarlas a organizaciones sin ánimo de lucro para que su bebé pueda regalar algo a otros bebés. Otras guardan objetos para un futuro hijo o hija.

A veces, hay objetos mundanos que pueden tener un significado muy especial, como por  ejemplo, un pantalón de embarazo, que encarnan recuerdos positivos y esperanzados, y pueden ser una gran fuente de consuelo en momentos duros.

En general, la decisión de qué hacer con los objetos del bebé es importante para el proceso de duelo. Su significado y su capacidad de dar presencia al bebé que ha fallecido pueden jugar un rol positivo en el duelo. En este sentido, aunque cada cual tiene que decidir lo que le parece mejor, aconsejamos no tomar decisiones radicales sobre ellos.

Algunos familiares pueden pensar que es mejor quitar las cosas de la casa antes de que la madre o su pareja lleguen. Aunque bien intencionada, este tipo de acción puede tener un efecto contraproducente, reforzando la idea de que el bebé no ha existido y privando a los dolientes del beneficio de los objetos y del proceso de decidir qué hacer con ellos.

Finalmente, no existe, en absoluto, un tiempo recomendado para quitar las cosas del bebé, ni existe ningún estudio que demuestre que no hacerlo está relacionado con problemas con el duelo. Si alguien, incluso un profesional sanitario o experto de salud mental, lo propone como una acción, solo debes hacerlo si realmente tienes la certeza de que es algo que quieres hacer.

La importancia del espacio y el apoyo de familiares y amigos

Hay madres y padres a los que les gusta que haya alguien de la familia que les acompañe al llegar a casa y otros que prefieren estar solos. 

Es normal necesitar tiempo para asimilar lo que ha ocurrido, ya sea en pareja o en soledad si la persona doliente no está en pareja. Este periodo de recuperación física y mental puede durar unos días, semanas o meses, dependiendo del impacto fisiológico y psicológico de la muerte.

Quizás, para algunos varones, estos momentos íntimos de pareja son una oportunidad de llorar o expresar lo que sienten, ya que por mandatos culturales les puede resultar difícil expresarse abiertamente ante otras personas. En cambio, otros sienten que deberían mostrarse fuertes para su pareja, lo que a largo plazo puede ser una estrategia contraproducente si el padre u otro progenitor pierde oportunidades de expresar su duelo y puede derivar en distancia emocional entre la pareja.

Por otra parte, muchas madres y padres son reacios a salir a la calle, por miedo de encontrarse con conocidos y tener que explicar lo que ha pasado o por sentir vergüenza por ello.

Para que la familia y tus amigos comprendan bien vuestras necesidades recomendamos leer la información en las siguiente páginas: ¿Por qué es necesario sensibilizar y concienciar sobre la muerte perinatal? y Apoyando a la madre y su pareja después de una pérdida perinatal

Es importante cuidarse en estos momentos y aprovechar el apoyo de las personas del entorno. Pídeles que hagan la compra, que preparen la comida o que cuiden a tus otros hijos, si los hay, durante un tiempo para darte un descanso. 

Para algunas personas, realizar pequeñas tareas, por sencillas que sean, como preparar la comida, regar las plantas, barrer o hacer otras cosas que no requieren mucho esfuerzo, hacen que, de alguna manera, les haga sentir que controlan su vida, ya que consiguen tener la mente ocupada durante un rato.

«Había cosas que teníamos planeado hacer después del nacimiento de nuestra hija, cuando llegamos a casa sin ella decidimos que queríamos hacerlas igualmente, que no queríamos cortar de raíz todo lo que tenía que ver con ella».

El cuidado de otros hijos/as y cómo comunicarte con ellos/as

Si tienes más hijos, recomendamos que leas la información en la siguiente página: El duelo perinatal en la infancia

La recuperación física del parto

Cuidados posparto: lo que necesitas saber

Aunque un bebé haya fallecido antes de nacer, las mujeres experimentan las mismas respuestas físicas que cualquier mujer que haya dado a luz. Es importante darse el tiempo necesario para recuperarse del embarazo y del parto.  

En esta sección detallamos algunas pautas y cuidados básicos del puerperio (el periodo después de parir).

Secreción vaginal

Después de un parto vaginal o por cesárea, es normal tener una secreción vaginal, una mezcla de sangre, moco y tejido proveniente del útero que suele durar entre 4 y 6 semanas. Al principio, suele tener un color rojo oscuro, pero con el paso del tiempo, la cantidad va disminuyendo y el color suele cambiar más a amarillo o blanco. Las compresas sanitarias son eficaces y deben cambiarse según necesidad. 

Si al hacer mucho esfuerzo físico el sangrado aumenta en cantidad, pon los pies en alto y descansa. Si después de varias horas de descanso, la cantidad sigue aumentando y el color vuelve a ser rojo vivo, ponte en contacto con tu médico. 

Cesárea

Después de una cesárea es importante descansar lo suficiente pero también seguir moviéndote. Durante las primeras semanas no deberías levantar nada que pese más de 5 a 7 kilos, pero estar de pie y caminar puede ayudar a prevenir la formación de coágulos sanguíneos. Pueden pasar entre 4 y 8 semanas hasta que puedas volver a hacer actividades y tareas normales en casa.

El dolor de la incisión deberá disminuir después de 2 o 3 días, aunque siga estando sensible. La mayoría de las mujeres necesitan analgésicos durante las dos primeras semanas. 

Para cuidar la herida de la incisión, deberías cambiar la venda cada día o tantas veces como sea necesario, por ejemplo, si se ensucia o se moja. Para ducharte, puedes quitar la venda si han utilizado suturas, grapas o goma para cerrar la incisión. No deberías sumergirte en un baño hasta que tu médico te indique que puedes hacerlo (normalmente 3-4 semanas después de la cesárea). 

Consulta a tu médico si tienes:

  • Fiebre o escalofríos.
  • Problemas de sangrado: tienes un sangrado vaginal que es muy abundante (empapas una compresa sanitaria en una hora); el sangrado vaginal no disminuye con el tiempo o vuelve a ser abundante después de haber disminuido; notas grandes coágulos de sangre en el flujo vaginal.
  • Problemas urinarios: tienes dificultad para orinar, ardor al orinar o dolor al orinar.
  • Síntomas de infección: tienes dolor, enrojecimiento o hinchazón en una de las piernas; sientes dolor en la pantorrilla (puede ser un signo de un coágulo de sangre); tienes flujo vaginal con mal olor.
  • Problemas con la incisión: la incisión se abre o sangra; hay enrojecimiento, hinchazón, calor o pus en la zona de la incisión; la incisión presenta un mal olor.

Episiotomía

En el caso de que hayan practicado una episiotomía, es probable que provoque dolor durante un tiempo, hasta que los puntos se curen. Para aliviar el dolor, se recomiendan analgesicos/antiinflamatorios, baños con sal, compresas de algodón empapadas en infusiones de tomillo y cola de caballo y la aplicación de frío (por ejemplo, con congelados).

Consulta a tu médico si:

  • Tienes fiebre o escalofríos.
  • Notas un aumento en el dolor, hinchazón, enrojecimiento o si la herida supura pus.
  • Experimentas dolor al orinar o dificultad para orinar.
  • Sientes un mal olor proveniente de la zona de la episiotomía.

Lactancia después de la pérdida

La subida de la leche después de la pérdida de un bebé durante el embarazo o a las pocas horas de nacer es un momento especialmente difícil. En este apartado nos centramos en algunas pautas sobre la inhibición de la lactancia, aunque algunas mujeres también deciden seguir con ella durante un tiempo para donar la leche o por motivos personales. 

Si la pérdida ha ocurrido desde mediados del segundo trimestre en adelante, es probable que los profesionales sanitarios te hayan hablado de la lactancia y la subida de leche, lo que suele ocurrir entre 30 y 40 horas después del parto. 

Si en el hospital te han administrado medicación (pastillas) para cortar la leche dentro de las primeras 24 horas del parto, la lactancia debería detenerse en un periodo de 24 horas.

Sin embargo, la efectividad de esta medicación es variable y en el 20%–25% de casos no funciona. 

En el caso de que la medicación no haya funcionado o que no te la hayan administrado dentro de las primeras 24 horas, será necesario tomarla durante un periodo más prolongado, normalmente 4 veces, cada 12 horas. En este caso, consulta con tu matrona o médico de cabecera. 

Otra opción es la inhibición fisiológica que incluye varias posibilidades: 1) extracción manual o con sacaleches de la cantidad necesaria para evitar el dolor y el malestar sin hacer un vaciamiento completo del pecho; 2) usar un sujetador que recoja el pecho pero que no apriete ni comprima. No es aconsejable usar vendajes compresivos. 

Si tienes dolor en el pecho, puedes aliviarlo con analgésicos/antiinflamatorios, con duchas calientes antes de la extracción, o con frío local mediante compresas, geles u hojas de col.

Puedes leer más sobre diferentes aspectos de la lactancia en nuestra página dedicada a este tema.

Revisiones médicas y seguimiento

El sistema de revisión varía según las circunstancias del parto (parto vaginal normal, parto vaginal instrumentalizado o con episiotomía, cesárea u otras), el hospital y el sistema sanitario. En general, hay una revisión con el ginecólogo o la matrona a las seis semanas, a veces llamada la cuarentena, y puede ser en el mismo hospital o el centro de salud. Es importante asistir a estas citas, ya que en algunos casos abordan temas de apoyo psicológico también.

Si la idea de volver al mismo hospital donde tu bebé nació es demasiado angustiante o si sientes que la atención que recibiste no fue adecuada, habla con tu médico de cabecera para que organice una alternativa.