Los grupos de apoyo de Umamanita son espacios gratuitos, seguros y sin ningún tipo de interés comercial. Los profesionales que participan en ellos lo hacen de forma voluntaria, dentro del marco de la asociación, y con el único objetivo de acompañar a las familias.

Precisamente para proteger ese espacio, existe una norma clara: los profesionales que participan en los proyectos de Umamanita no pueden establecer una relación de servicio privado con las personas que asisten a través de la asociación. 

Esto incluye iniciar un proceso terapéutico, de asesoramiento u otro servicio profesional de carácter privado, ya sea de forma directa o a través de sus canales personales o profesionales. Esta norma aplica en todos los proyectos de la asociación y para todos quienes forman parte de ellos, tanto familias como profesionales.

¿Por qué?

A continuación, se detallan los motivos de esta política, que sigue las líneas generales de entidades como la Asociación Americana de Psicología (APA), el Colegio Oficial de Psicólogos de España y la Asociación Europea de Psicoterapia (EAP).

El vínculo emocional que se establece en los grupos de apoyo

Porque el vínculo que se crea en el grupo es especial. Cuando alguien comparte su dolor en un espacio de apoyo, se genera una relación de confianza y cierta dependencia emocional que es inherente al propio formato. Esa dinámica no es neutra, y puede influir sin que nos demos cuenta en la decisión de contratar a ese profesional. No porque haya mala intención, sino porque así funciona el vínculo humano.

Conflicto de roles

Porque mezclar los dos roles puede generar conflictos éticos difíciles de gestionar. Un profesional no puede ser al mismo tiempo acompañante voluntario dentro de un grupo y terapeuta privado de alguien de ese mismo grupo. Los límites se difuminan, y eso puede acabar perjudicando tanto a la familia como al propio profesional.

Integridad del espacio gratuito

Porque protege la integridad del espacio gratuito. Si las familias perciben que el grupo puede ser una vía de captación de pacientes, aunque no sea la intención, la confianza en ese espacio se rompe. Y ese espacio existe precisamente porque no hay ningún interés detrás, más que el de acompañar.

Protección mutua

Porque es un modo de proteger a todos. En un momento de tanto dolor y vulnerabilidad, es importante que las decisiones sobre con quién buscar ayuda profesional se tomen con plena libertad, sin que el contexto del grupo condicione esa elección. Y para los profesionales, esta norma es también una protección: les permite mantener los límites claros y cuidar su propia práctica.

Esta norma no cuestiona la profesionalidad ni la ética de nadie. Es una medida de cuidado colectivo, tanto para las familias como para los profesionales que forman parte de esta asociación. En caso de duda, siempre es mejor consultarlo antes de actuar.