Mi pequeña Clara

Era tal mi anhelo de quererte, que antes de entrar en la ecografía de la semana 13 mi cuerpo temblaba como una hoja. Era tal mi miedo a perderte, que cuando el médico dijo que había un problema, el mundo se torno vacío y cruel. Después de todos los años de tratamiento, el duelo pasado anteriormente y el diagnóstico no podía creer que una vez más tocara sufrir y albergue la esperanza de que pudieras vivir conmigo. Pero el 21 de abril las palabras en la siguiente ecografía fueron: «No veo al bebé». Te habías ido, no había latido, no habías resistió y me abandonaste. Mi niña pequeña decidió marcharse y dejarme en la absoluta oscuridad. Ya no recuerdo el dolor físico del parto, solo me queda el dolor de tu ausencia, de los abrazos perdidos, de los besos soñados. Mi pequeña Clara, tengo el corazón roto y aun me pesa la vida. Quiero hablar de ti pero no puedo, quiero quererte en paz pero no puedo, quiero recordarte en calma pero no puedo. Te prometo que el dolor me acompañará pero tu pequeña luz guiara mis pasos en un futuro que aún no veo, pero que te prometo que veré.