Un 5 de diciembre me tocaba la revisión de las 16 semanas con la matrona. Al colocar el ecografo escuche las palabras que ninguna madre debería de escuchar, «lo siento, no hay latido, hay que inducir un parto y sacarlo». Ese dia, mi corazón dejo de latir junto con el de mi bebe.
Pasé por un parto inducido en el que dentro del dolor que yo sentí por la pérdida, me sentí escuchada, respetada y muy arropada por todo el personal que me atendió en aquel momento.
Pasaron los días y mi dolor cada día crecía más. Pasé días de no creermelo, días tristes, muy tristes… lloré de la manera que jamás lo había hecho, días que subían cuesta arriba y no tenía ganas ni de salir de la cama… pero como sanitaria que era, sabía que estaba atravesando un duelo, en el que solo tenía que dejar pasar tiempo, y ese tiempo, aunque no curaría nunca el dolor que sentía por la pérdida de mi pequeño, me ayudaría a convivir con ello.
Han pasado casi 5 meses de esa fecha que se quedará para siempre con nosotros, y poco a poco, vas aprendiendo a vivir una nueva vida, apoyándonos mucho en los nuestros, atravesando cada dia con las emociones que conlevan, aprendiendo a gestionarlas sin culpa y sin miedo y poco a poco, aprendiendo a sanar.
Si hoy volviera para atrás, no cambiaría nada y solo me repetiría una frase: Disfruta cada momento.