AGER: MI LUZ DURANTE CASI 35 SEMANAS

34+6 días fueron el tiempo que tuve a Ager en mi vientre. Vino inesperado, al primer intento, fruto del amor absoluto. Cada analítica, cada ecografía eran una prueba más de que estaba sanísimo y todo marchaba correctamente. Nos sentíamos muy sorprendidos y afortunados de estar viviendo un embarazo tan sano. Hasta que el 30-3-19 fuimos al hospital pensando en una infección de orina, y salimos una semana después sin nuestro hijo. Desprendimiento de placenta y cardiopatía en la mamá, yo. Mi vientre lleno de coágulos de sangre, mis pechos rebosantes y las manos vacías.

Seis meses después, y a pesar de llevar un duelo sano según nuestra psicoterapeuta, el vaivén emocional continúa, a ratos, cada día. Quién espera que después de que TODO fuese absolutamente bien mi cuerpo iba a alertar de una hipertensión hibernante, que provocó que la placenta no se formase bien desde el inicio, y nuestro bebé se quedase sin oxígeno, y que en el S. XXI esto no se pueda detectar de ninguna manera…

Continuamos destrozados, vacíos, luchando por no caer en una depresión. Yo le hablo, le escribo, desnudando mi alma abiertamente en un espacio que he creado en su memoria (laamatxudeager.blogspot.com) y leo, leo mucho otros testimonios, otras historias de otros padres que también han perdido a sus hijos.

Has sido, eres y serás nuestra luz, Ager. Somos muy afortunados de haberte sentido durante ocho meses. Ojalá un día nos reencontremos y podamos estar juntos. Mientras tanto, sigue iluminándonos.

Maite zaitut, maitia.

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