Mi Sarah

Hace ya dos años que no la tengo conmigo y la verdad es que no sé cómo es que sobrevivo, de verdad lucho por honrarla por hacer lo mejor que puedo con mi vida, pero es que tengo un hueco tan grande en el alma, perder a un hijo no debería pasarle a ninguna madre. Me quedé con las fiestas de cumpleaños, los regaños, los regalos, las travesuras y mil cosas más que vivir con ella, con mi Sarah.

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