Siempre en mi

Soy María, y me gustaría escribir mi experiencia ahora que puedo, pues hubo un tiempo que vuestros testimonios me hicieron bien

Mi hija Elena nos dejo un 7 de febrero del 2019… unos  cuatro días antes me puse mala, cansada y sin fuerza para nada, fui al hospital y me dijeron que estaba todo bien y descansara.  Volví a casa, en un par de días estaba mucho mejor pero me di cuenta que no sentía a mi niña, venga a comer chocolate, venga a moverme y nada. Decidí subir al hospital, aunque pensaba que estaba obsesionada pues subí 4 días antes y estaba todo bien. Llegue al hospital, y correas para un lado correas para otro, eso no era normal estaba de 35 semanas no era muy difícil  encontrarla,  llegó la ginecóloga con la eco y …. las palabras que jamas olvidare, no encontramos latido. El mundo se viene al suelo, toda las ilusiones se transforman en pesadillas. La doctora con mucha empatía me explica todo el proceso a seguir y me aconseja que lo mejor es inducir el parto natural.  Yo no quería, solo quería dormirme y levantarme cuando todo hubiera pasado. Finalmente di a luz una madrugada del 8 de febrero, a una niña morenita y  gordita, con una carita preciosa. Ya sabéis que ese es el otro peor momento

El hospital se porto muy bien, tuvieron un protocolo muy bueno y estuvieron todos pendiente y aconsejando que debía de hacer, le hice caso en todo menos en una cosa.
No quería estar casi con mi hija, en ese momento me producía tanto dolor que creía que cuanto menos estuviera con ella    Menos me dolería, pero me ayudaron a que estuviera  con ella me vendría bien para superar el duelo y de verdad que fe asi. Ellos y mi marido me dijeron de tener una foto de ella y me negué no quise, y me arrepentiré toda la vida.

El entierro, la familia y la vuelta a casa con las manos vacías son otras de las malas sensaciones que siempre están ahí. Y el porqué, eso nunca se va, porque paso, que paso, que pude hacer mal, me he golpeado, que he comido. Ahí, en esos momentos que la cabeza va a 100 pero no encuentras nada, por ahí tmb pasamos.

Por desgracia, en mi caso no se encontró nada de nada ni en la necropsia, ni en mis pruebas, el resultado fue falta grave de oxígeno, pero no se sabe porque…algo que me inquieto pues quería volver a intentarlo y quería estar prevenida

Todos los meses de después fueron muy duros, tengo otro hijo que fue quien me ayudo a seguir con alegría, ni antes ni ahora hay día que no la recuerde pero es verdad que poco a poco se recuerda con menos dolor.

Lo que me paso con mi hija no me quito las ganas de tener más hijos por el contrario me sentía preparada desde muy temprano para volver a intentarlo, espere 3 meses que me aconsejo la ginecóloga y justo me quede.   El embarazo no lo pase bien, pues iba con el freno y no me dejaba ilusionar mucho. Y también tuve miedo, me controlaba pero cuando llegaba a las ecografías no podía y siempre lloraba,  Tuve muchas revisiones, que me calmaban a la vez, pero cuánto iba cumpliendo semanas y se acercaban las treintaitantas mis miedos iban a más, y decidieron provocarme el parto a las 37 semanas, un 25 de febrero del 2020, fue un parto rápido y bonito, donde di a luz a mi otra hija también morena y guapa. También dio las gracias a la ginecóloga y matrona que me atendieron en el hospital de Jaen, mejor imposible.

Por desgracia nos pillo la pandemia y ha sido una niña que no la han podido disfrutar mucho la familia y sus primeros meses los vivimos como todos encerrados, aún así nos lleno de alegría y ahora que ya anda  y parlotea esta para comersela

Lo positivo que saco de mi desgracia es que las  malas cosas están dentro de la vida, que a nosotros nos ha tocado esto y a otros otra cosa y que no puedo perder la esperanza en ilusionarme, que aunque he pasado la etapa de estar enfada con el mundo ahora siento más empatía por el dolor ajeno y disfruto más de lo sencillo. Eso si, todos los días me acuerdo de mi Elena, de cómo sería, que ya tendría dos años y como hubiera sido los 3 hermanos juntos.

Un beso a mi mayor Estrella y otro para los vuestros

 

El sol qué me ilumina!👼

Mi historia! Todo empezó en enero del 2021 empeze a sentirme mal a tener los síntomas del embarazo dije voy a esperar al otro mes a ver si me viene, llega febrero y me baja dos días y muy poco seguía sintiendome mal y con vomitos mi panza empezó a hincharse más, estaba confundida creía qué estaba embarazada y a la vez no pero estaba contenta imaginando un futuro y de como contarle a mi familia… En marzo del 2021 me vino un día solo y poco entonces quería hacerme el test le dije a mi amiga para hacerme en su casa y ese día 14 de marzo era el cumpleaños de su mamá me quedaba y me lo hacía lo cual no me lo pude hacer por qué lo perdí esa noche. fueron los 30 min más horrible de toda mi vida y doloroso era mucha sangre y dolor contracciones, quedé shokeada y me bañe y solo fui a dormir al otro día voy a mi casa me acosté todo el día me sentía débil y cansada le mando msj a mi profesora qué es médica le cuento y me dijo q era un aborto espontáneo de 4 semanas qué debí ir al médico al instante, pasaron los días y voy al doctor le cuento y me lo confirmó la segunda persona qué estaba embarazada y lo había perdido y me dijo qué era de 6 semanas Masomenos qué estoy acá por qué dios es grande. Ya hace dos meses Masomenos qué perdí a mi ilucion a mi pequeñit@ con 18 años de edad es lo peor qué pudo haberme pasado.  Fuerza para cada una chicas tenemos nuestros ángeles qué nos cuidan desde arriba💙

MIS 2 ESTRELLAS FUGAZ

hola hace tiempo no escribía, pero me entere que estoy embarazada tengo 3 meses , me da tanto miedo pasar lo mismo , es una experiencia agridulce por que no se si disfrutar las ecografías no supe si estar feliz al escuchar su corazón latir.

creo que no debo de disfrutar este embarazo siento que los estoy olvidando y no quiero que eso pase aun me duele su ausencia , duele como el primer dia.

 

pero quien soy yo para dar vida a un bebe , si no puede tener a salvo en mi vientre a mis bebes pero es que como no amarlo si cada vez que me acuerdo de mis estrellas el se mueve es muy inquieto los mismos doctores lo han dicho es el bebe con mas fuerza que han visto es tan activo apesar de su corta edad. claro no negare que hay momentos malos hemos pasado por 2 amenazas de aborto, mi vida dio tantos cambios.

me dan ataque de ansiedad y pánico es horrible sentir eso

 

TRISOMIA 18

hola mamitas, quisiera desahogarme, y explicar un poco mi caso, resulta que cuando decidí tener bebé con mi pareja no “pegaba” ya saben era un intento tras otro, y aunque ya me habían revisado y aparentemente no había nada malo conmigo pues no podíamos, intenté entrar en un grupo, pero a veces las mujeres son crueles y me ponían cosas como que mejor lo checara bien y me sentía un poco culpable por no poder embarazarme  cada mes era duro y triste así estuvimos por 2 años, y un día no me bajaba (yo siempre fui puntual), pero no quería ilusionarme porque hace un año había tenido un ciclo de 35 días, así que pensé probablemente sería el mismo caso, pero paso ese tiempo y nada (yo tenia los síntomas premenstruales, ya saben un poco de cólico, y dolor de pecho pero ligero), así que dije mejor me hago la prueba, y POSITIVO!!!!! se los juro fui la mas feliz lloré hicimos un video de bienvenida que guardamos en secreto para el libro de vida de mi bebé, y fui con la doctora, confirmado tenía 4 semanas, la doctora nos felicitó porque dijo que así debíamos enterarnos los papis a temprana detección, regresamos a las 8 semanas para poder confirmar el latido del bebé, y siiii si había!!! Dios me sentía tan feliz y afortunada, íbamos a ser papás por fin, no era infertil como temía , he de contar que siempre había tenido miedo de embarazarme y de que algo no saliera bien, ya saben miedos tal  vez absurdos, era mi mas grande temor, así que pensarán que exagero, pero desde el día que sospechaba rezaba a mi “Dios” lo pongo así porque cada una de nosotras creemos en algo distinto, pero le agradecía cada día por esto, por permitirme ser mamá y le contaba que lo educaría con todo el amor y respeto a la vida como me fuera posible enseñarle,  lo único que le pedía era que me ayudara a que todo saliera bien, que viniera bien, que no hubiera alguna malformación, o síndrome porque si yo le faltara el quedaría aun mas vulnerable, se los juro recé tanto como jamás lo había hecho, porque yo creo en algo, pero no soy una persona que se la viva en iglesias o templos, me gusta pensar que honro a ese ser superior siendo buena persona y ayudando a los demás, la doctora nos indicó de unos exámenes de rutina, para detectar esos posibles síndromes, y otras tantas enfermedades, si yo era propensa a preclamsia o parto prematuro, la verdad yo siempre había pensado que podíamos contarlo a las 12 semanas a las demás personas, pero todo estaba bien y pensé que una semana antes no afectaba, con mucha ilusión le contamos a la familia, éramos tan felices y ellos con nosotros, a la semana siguiente era el estudio, así que fuimos (muy muy emocionados porque era probable que supiéramos que era) por fin!!!!! verlo mas a detalle, llegamos contentísimos a la consulta, ahí pudimos observar a una pareja que no estaba contenta con su embarazo ellos ni se hablaban tenía cara de asco, me sentí mal por ver eso, pero bueno cada quien , nadie vive un proceso igual, así que  llegó mi turno y estaba nerviosa y ansiosa, el doctor introdujo la cámara, y su expresión me lo dijo todo, lo supe en el segundo 1, algo no andaba bien, no pudimos ni disfrutar un instante, el doctor dijo lo mas temido por mi en toda mi vida, el bebe no venía bien, y no era compatible con la VIDA, esta de mas decir que el resto del estudio fue lo mas doloroso del mundo , (el médico fue el ser mas calido y empático que puedan imaginar) apagó el audio para que no escuchara el latido de mi bebe) (que por cierto ya se estaba apagando) lo mas temido mi miedo mas grande TRISOMIA 18 Y TRISOMIA 13, estaba devastada, no había nada que hacer nada,,,,,,

Era eminente el aborto, y riesgoso así que había que tomar decisiones, fui de inmediato con mi ginecóloga, ella vió los estudios y me dijo tu bebito ya esta muriendo, viene muy mal yo sabía por el estudio que estaba sufriendo , y empezaba con un ligero dolor, el se estaba yendo, se apagaba mi velita, ese mismo día me tenían que intervenir, era urgente, era lo que se tenía que hacer, pero a veces lo lógico es lo más difícil….

HOY YA NO ESTÁ CONMIGO

 

 

el está volando alto, muy muy alto y feliz, siempre lo voy a amar, siempre,

 

no se como seguir, he cortado el relato porque ya no pude seguir

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi mariposa azul

Mi nombre es Karen tengo 38 años y hace aproximadamente 7 años he buscado tener a mi bebé en brazos y aún no ha sido posible.  En el 2016 perdí mi trompa derecha a causa de un embarazo ectopico con el cual llegué a pensar que ya no podría ser madre y me lo creí pues durante mucho tiempo no pasaba nada,hasta que en Diciembre del 2019 llego ese positivo para devolver mi ilusión pero solo duro 6semanas porque en la primera ecografía me dijeron las temidas palabras ” No tiene latido” me senti morir,me enviaron a casa para inducir la perdida de mi bebé fue un dolor terrible tanto física como mentalmente porque no podía creer que después de tanta espera ese fuera el final. Después entendí que mi bebé llegó a decirme algo y era que si podía ser madre así que después de 8 meses volví a quedar en embarazo pero junto a mi pareja decidimos mantenerlo oculto hasta estar seguros que todo marchaba bien porque tenias la certeza que después de los 3 meses ya habia pasado lo mas duro. Es asi como el 1 de enero del 2021 contamos la buena noticia a toda nuestra familia ya tenía 16semanas, y todo fue felicidad cada examen y ecografía nos confirmaba que nuestro bebé estaba perfecto empezamos a organizar como revelaría el género aunque yo desde el inicio sentí que sería un niño. Cuando fuimos a nuestra ecografía de la semana 20 asi me lo confirmaron, la emoción era gigante, al siguiente día me sentí con un poco de fiebre y malestar general y mi barriguita estaba tensa fuimos de prisa a buscar a la jefe de enfermería pues pense que podria ser de nuevo alguna infección urinaria la cual tuve en la semana 7 la cuál me trataron con antibióticos pero ella me dijo que no me asustara ya que depronto era una gripa que me iba a dar. A los dos dias empece con un flujo que me indicaba que habia una infección,era sábado en la noche y decidí que el lunes vería a mi ginecóloga para ver que pasaba pero el domingo en la madrugada empecé a manchar un tono marrón fuimos a urgencias y en una ecografía vimos que el bebé estaba bien pero efectivamente había una infección estuve como 4 horas en una sala de espera cuando de repente me moje completamente y en ese momento me dijeron que había roto fuente y que por las semanas de embarazo no se podian madurar los pulmones de mi bebé y que ya no había nada que hacer,que era un embarazo inviable.  No entendía nada pero si todo estaba perfecto las molestias las sentí el día anterior y ya estaba perdiendo a mi bebé, como era eso posible. El diagnóstico coriomenitis grado 2,sentí los dolores de parto hasta que mi bebé nació sin vida entre mis piernas, no fui capaz de verlo no queria esa imagen para siempre en mi mente,prefería recordarlo con sus movimientos en mi vientre y en las ecografías. Luego me llevaron a una sala de parto para terminar de extraer los residuos pero estar ahi escuchando cada bebé que nacía y a sus mamás llorando de alegría era algo que retumbaba en mi cabeza porque a mi? Porque no puedo ser yo la que este teniendo a su bebé en brazos. Siento que no cuide lo suficiente a mi hijo,que por culpa de una infección en mi cuerpo el perdiera la vida,no es justo. Han pasado 2 meses y medio y un nuevo medico me examinó y me dice que todo en mi cuerpo esta perfecto que solo e tenido mala suerte y que cuando este lista lo vuelva a intentar como si fuera algo tan sencillo,como si las heridas del alma se esfumacen asi no más, tengo terror de volver a pasar una nueva pérdida se que no lo podría superar pero también se que nadie me puede asegurar que todo será perfecto porque un embarazo es un milagro de vida. Por ahora siento que lo quiero volver a intentar y confiar que esta vez si sea posible tener a mi bebé conmigo.

Te echamos de menos Iria

En diciembre de 2019 estaba embarazada de 21 semanas. Mi primer embarazo. Una noche me desperté porque parecía que me había hecho pis encima. Pensé que tenía algo de incontinencia pero al día siguiente, después de tener varias perdidas durante el día decidí ir a urgencias. Allí me exploraron, me hicieron una ecografía y la prueba para ver si era líquido amniótico. Me dijeron que estaba todo bien, que era flujo muy líquido lo que estaba perdiendo.

A los 5 días tenía la ecografía del segundo trimestre. Recuerdo que iba tan, tan feliz a ver a mi niña… Cuál fue mi sorpresa cuando la doctora me dice que no hay líquido, que la bolsa está rota y totalmente vacía. La niña estaba perfectamente, aún la notaba moverse dentro de mí.

Me meten en una sala donde me explican que estando de tan poco tiempo las posibilidades de que sobreviva son prácticamente nulas y que en caso de que lo hiciera lo haría con muchas secuelas (posiblemente conectada toda su vida a un respirador). Al final, me indujeron el parto y la niña no sobrevivió al proceso. Fue el peor momento y el más triste de mi vida. No recuerdo haber sentido nunca tantísimo dolor. Le hicieron la autopsia a la niña y me dijeron que había sido causa de una bacteria.

Pensé que nunca más querría volver a intentarlo pero me equivocaba. A los 7 meses volvía a estar embarazada y ahora estoy  de 36 semanas. Tengo sentimientos encontrados pues por un lado estoy deseando conocer a mi niño. Por otro, aún me acuerdo muchísimo cada día de mi niña y me encantaría tenerlos conmigo a los dos. No hay día que no piense un ratito en ella.

Además, de los dos me quedé embarazada en agosto y salía de cuentas en mayo. Ahora nace mi pequeño, pero mi niña cumpliría un año.

Te echo tanto de menos Iria… Tu papá, tu hermanito Leo y yo te querremos siempre 🙂

Dian, mi sol.

Hola, mi nombre es Karen y he estado aquí leyendo sus testimonios, es el único lugar donde me he sentido comprendida, por ustedes mamás que no conozco, porque siento que todo el mundo está restándole importancia a este dolor tan inhumano, me dicen que tengo que recuperarme que tengo que salir adelante, que tengo que volver a trabajar, que estoy joven y ya tendré otros bebés, no los soporto, no soporto a nadie yo solo quiero a mi bebé, yo empecé con problemas de la presión alta, el doctor me revisó, me hizo un ultra y vimos a mi bebé, escuchamos su corazón , pero dijo que tenía que hacerme análisis de orina, de sangre y un perfil tiroideo porque a partir de la semana 20 había riesgo de preeclamsia, me  dio un medicamento llamado metildopa, y empecé a sentirme mejor, mi presión se regularizó ya estábamos esperando la llegada de mi niña muy contentos todos, su papá y yo los mas emocionados del mundo, paso el tiempo y un día me levanté al baño y tenía muchísima sangre, no veía casí nada de mi ojo derecho y del izquierdo veía todo muy borroso, le dije a mi mamá y ella y mi papá me llevaron al hospital porqué no vivo con mi pareja, ahí me revisaron, me hicieron un ultra y dijeron que la bebé estaba bien incluso me mandaron a la casa aunque vieron todo el sangrado y la presion alta, por

Perdi a mi bebe

Me dio un dolor cuando estaba de siete meses y medio,fui con mi marido al hospital y alli me dijeron ke mi bebe estaba sufriendo y me icieron cesaria ,ademas me durmieron entera,cuando desperte preguntaba donde estaba mi bebe y me dijeron ke a los minutos de nacer murio ,me lo trajeron para ke lo tocara ,los medicos me dijeron le se me cayo la placenta,tengo dos hijos mas,aun estoy mal no asimilo ke mi bebe no este

Un año después de saber que erais dos

Hoy me lo ha recordado mi marido mientras desayunábamos, hoy hace un año que nos enteramos que eran dos. Ese día teníamos cita para la primera ecografía en el hospital maternal UCC de Cork, que es donde residimos. Por entonces no estábamos casados todavía, él es mexicano y yo española y nos conocimos estudiando inglés en esta bonita ciudad irlandesa. Debido a la pandemia tuve que entrar sola a la consulta y allí escuché por primera vez el latido de sus corazoncitos, fue una sensación única y maravillosa y rompí a llorar de felicidad. La ecógrafa me dijo que al ser dos había que hacer un control más frecuente ya que se trataba de un embarazo monocorial en el que ambos bebés compartían la placenta. Así me citaron para la semana siguiente para que también pudiera verme el especialista en gemelos del hospital. Damián, mi marido, estaba esperándome en la puerta del hospital y cuando le di la noticia y le enseñé la ecografía de los bebés no podía parar de reír de felicidad. Nunca lo vi reír igual.

La semana siguiente volvimos a la cita, me volvió a hacer la ecografía la misma profesional y me pidió, una vez hecha la eco que esperara en la consulta mientras ella iba a hablar con el especialista. Cuando regresó me llevó a una sala y me pidió que esperara allí al especialista en gemelos que iba a hablar conmigo. Damián seguía esperándome fuera del hospital. Cuando llegó el especialista se sentó frente a mí y sin haber estado presente durante la ecografía me comunicó, con el informe delante, que uno de mis bebés no se estaba desarrollando bien y era probable que no sobreviviera mucho tiempo, que estaba pasando sangre a mi otro bebé, por lo tanto este estaba recibiendo de más y era probable que no sobreviviera o que naciera con algún problema. En ese momento me vine abajo y comencé a llorar, estaba bloqueada y no conseguía asimilarlo bien. Entonces le pregunté que por qué había sucedido eso, qué podía hacer para salvarlas (yo estaba de 13 semanas) me dijo que no se podía hacer nada, seguir con el embarazo así o irme a UK para provocarme el aborto del bebé que no desarrollaba bien. Entonces le pregunté que como iría a UK con las restricciones de la pandemia y me dijo que no podía, que era verdad, que no era una opción. Entonces? Nada.

Salí abatida y bloqueada, allí estaba esperándome Damián y yo se lo tuve que explicar. No entendíamos que nos tuviéramos que quedar de brazos cruzados, así que en cuanto llegamos a casa nos pusimos a buscar por internet y encontramos un artículo de una doctora de Madrid que hablaba sobre el STFF. Mi padre la localizó en el hospital de la Paz y le escribió un e-mail mandándole el informe. La doctora contestó con mucho interés indicando que parecía que se trataba de un caso de STFF muy precoz y se interesó en verme para hacer una valoración en persona. Fue una decisión que tomamos con mucho dolor, era muy difícil viajar en ese momento y suponía separarme de Damián, puesto que es de nacionalidad mexicana debido al estado de alarma no le permitían la entrada a España por más e-mails que escribimos a la embajada, los cuales a su vez lo consultaron con el ministerio del interior. No lo vieron importante. En cambio, tenías que ver en noticias por entonces a un miembro de la realeza europea de fiesta en Marbella.

El día antes de mi vuelo a España tenía cita con la ginecóloga del hospital de Cork para hacerme la analítica y darme información sobre el embarazo. Fue muy amable conmigo, no sabía nada de mi situación hasta que yo se lo dije y me preguntó preocupada si no me habían dado ninguna solución en el hospital de gemelos de Dublin. Entonces le expliqué que no me habían hablado de ese hospital y que no me habían dado solución, por lo que había contactado con esta doctora que se había interesado en mi caso y viajaba a España al día siguiente. Preocupada me pidió que le dejara ir a hablar con el especialista en gemelos para que me viera, a lo que accedí a pesar del encuentro anterior. Al entrar en la consulta, el doctor especialista gemelar me preguntó que duda tenía. Le expliqué lo de mi consulta en Madrid a lo que me contestó, a la defensiva, que lo que me pasaba a mí no era STFF , que si me quería ir a España que me fuera pero que no era mi caso. Por petición de la ginecóloga me hizo una ecografía y ahí se dio cuenta de que si se trataba de STFF, a lo que se fue a pedir una cita para el día siguiente con el hospital de gemelos de Dublin. Salí bloqueadísima. Ahí le expliqué a Damian todo lo que había pasado, a lo que no entendía cómo había cogido la cita si tenía el vuelo al día siguiente y que la decisión estaba tomada. Lo que hubiera dado para que Damián hubiera entrado conmigo a estas consultas…

La despedida fue muy dura. El viaje bastante largo. Dublin-Londres (overbooking, tuve que esperar otro avión)-Madrid. Mascarilla, gafas y sandwich de casa.

Desde el principio la doctora EA ha sido un ángel para mí, me explicó el riesgo y las opciones. A mi hija Carlota le tocaba una parte mucho más pequeña de la placenta por lo que al operar con láser para dividirla eso no iba a cambiar. Las esperanzas hacia ella eran muy pocas, pero Sofía estaba bien y al sellar la placenta con el láser Carlota ya no le iba a pasar sangre. La operación fue un éxito. Una vez me dieron el alta iba semanalmente a revisión. El 1 de Julio, gracias a una carta de salvoconducto de la doctora, Damián pudo entrar a España, pudo estar conmigo, sentir las pataditas, hablarle y cantarle a sus hijas, acompañarme al hospital y la doctora le dejaba estar presente para la explicación de resultados y situación.

La doctora intuía que Carlota pudiera tener un daño neurológico por todo el tiempo que estuvo sin recibir suficiente oxígeno, así lo confirmó una resonancia magnética en la semana 28. Fue un palo. Pero teníamos que seguir por Sofía. Mi doctora justo tenía vacaciones, esas semanas tendría que verme otro doctor. No voy a negar que tuve una mala sensación, no quería que me viera nadie más. En la siguiente revisión me arrepentí muchísimo de de no haber vuelto a resolver nuestra inquietud, de no haber insistido, aunque no sé si hubiera cambiado algo. Revisando juntos el informe nos dimos cuenta de que Sofía había cogido muy poco peso desde la última ecografía, Damián lo llevaba en una hoja de Excel y mi niña no había cogido el peso que tenía que haber cogido aunque estaba dentro de la normalidad.

El maldito 16/08/2020 en la semana 32 me desperté por la mañana y mi Sofía no se movía… Siempre se movía muchísimo y no la sentía. Probé comer chocolate como te dicen en las clases de preparación al parto pero nada, así que nos fuimos a la Paz a urgencias. Ahí me dijeron que mi Sofi no tenía latido. El momento más cruel y desgarrador de mi vida, de nuestra vida. Nuestra pequeña nos había dejado en nuestra lucha, me dejó vacía, sin propósito.

Los días posteriores tuvimos que ir al tribunal médico porque Carlota tenía problemas neurológicos muy severos y el día 20 este mismo doctor le puso una inyección a Carlota y nuestra niña se durmió para siempre.

Al día siguiente nos citaron en la Paz para provocarme el parto, como nosotros no eramos prioridad estuvimos mucho rato esperando viendo llegar papás con las bolsitas del hospital, hablando del parto, llamando a los familiares, una pareja nos preguntó que era… no cuadrábamos allí, era muy doloroso.

A pesar de que cuando me provocaron las contracciones me dio reacción y fiebre el parto fue vaginal y sin complicaciones. Unas enfermeras muy atentas nos preguntaron si las queríamos ver, Damián siempre tuvo claro que sí, yo tomé ahí la decisión, quería ver a mis hijas. Fue lo más bonito que nos ha pasado en la vida y a la vez lo más doloroso, ambos sentimos mucha paz al tenerlas en nuestros brazos, a solas, sentir la suavidad de su piel en nuestros labios… Estas enfermeras nos hicieron fotos con ellas (esas fotos son lo más valioso que tenemos), les pusieron las muselinas que les habíamos comprado para ellas y nos preguntaron sus nombres y apellidos para ponerlos en unas pulseritas de hospital para recién nacidos.

A partir de ahí pedimos necropsia y los restos de nuestras hijas para incinerarlas. Nos hubiera gustado más información al respecto. La ayuda psicológica la solicitó la doctora EA estando ella de vacaciones, me escribió para preguntarme si me la habían ofrecido y ante mi negativa lo tramitó. Además de facilitarme todas las pruebas mostró interés en como me encontraba.

Hoy seguimos haciendo terapia. Uno de los mayores obstáculos es la incomprensión, el tabú… yo he estado muy cabreada, hundida y he tocado fondo, no he estado tan sensible y vulnerable nunca y ha sido cuando más incomprendida me he sentido. Damián y yo hemos sido un apoyo fundamental el uno con el otro porque podemos hablar, sentir libremente con comprensión. Ahora me da miedo estar separada de él. A parte de estar sufriendo la pérdida como yo, ha tenido que sujetarme cuando me consumía la culpa, cuando odié mi propio cuerpo por no haber cuidado de ellas, por no haberlas mantenido con vida, cuando lo odié por haberlas matado… Fue devastador y él me tuvo que sacar de esa oscuridad. Cuando ya tuvimos los resultados de la necropsia y el día que recibí los resultados del estudio completo empecé a hacer las paces con mi vientre y conmigo misma.

Cada día las recordamos y será así para el resto de nuestras vidas. Hay que cambiar muchas cosas si queremos cambiar la mentalidad hacia la muerte perinatal de la sociedad empezando por considerar personas a nuestros hijos y no “Feto de Leticia D….” porque como mis hijas son fetos para las instituciones, si no fuera por mi doctora (mi ángel de la guarda), Damián no habría estado en el nacimiento de sus hijas, nos las habría tenido en brazos… Son nuestros hijas y como tal, tienen que estar en el libro de familia, no en el legajo de aborto.

Seguid trabajando así, el día 26 estuvimos escuchando la presentación de la tesis. Bravo. Gracias.

MI CAMINO HACIA EL DESPERTAR – Capítulos I, II & III

A mi hijo Lluc, gracias por iluminar nuestras vidas.

 

Neo, Igual que los demás, naciste en cautiverio, en una prisión que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente.

Por desgracia no se puede explicar lo que es Mattrix. Has de verla con tus propios ojos. Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia (La historia acabará). Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad, Nada más.

Si eliges la azul vivirás en la ignorancia.
En cambio, si eliges la pastilla roja verás la realidad”

The Mattrix (1999)

 

PROLOGO

Mi nombre es Javier, soy de Mallorca y esta es la historia que explica como la vida me ha llevado hasta un despertar, un despertar espiritual por llamarlo de alguna forma. Es la historia del inicio de un camino de aprendizaje, de conocimiento interior,un viaje que no ha hecho más que comenzar y que se presenta como apasionante.

El camino está lleno de emociones, amor, crecimiento, obstáculos, dificultades, alegrías, tristezas y duelos.

El punto de partida de este relato o camino, empieza con la pérdida, muerte, o no nacimiento de nuestro hijo Lluc (cuando digo nuestro me refiero a Emi mi compañera de vida y a mi).

Lluc se fue a las 39 semanas de gestación un 5 de junio de 2017, justo 6 días antes de la fecha que se nos dio para su nacimiento, y fue ahí, en ese preciso momento, cuando parecía que todo acababa y que se cernía la oscuridad sobre nosotros, estaba ocurriendo todo lo contrario, realmente todo se iniciaba, ahí se había iniciado mi camino hacia el despertar.

Espero y deseo de todo corazón que este relato pueda ayudar a quien ahora mismo se encuentre en esta difícil situación, que pueda darles otra perspectiva, así como un poco de luz en el túnel oscuro en el que ahora se encuentran.

CAPITULO I   -EL EMBARAZO DE LLUC-

Emi llevaba un embarazo se podría decir que “perfecto”, de hecho, absolutamente todos los resultados y pruebas habían sido normales durante las 39 semanas.

Prueba tras prueba, revisión tras revisión, todo era perfecto o normal, todo iba sobre ruedas, y nada hacía presagiar un final como el que iba a ocurrir.

Las últimas 4 semanas del embarazo, la ginecóloga quería hacer revisiones semanales de control, cada lunes teníamos cita, concretamente los últimos cuatro lunes antes del nacimiento. La revisión del lunes 29 de mayo fue como siempre, perfecta, todo estaba bien, el nacimiento estaba previsto para el 12 de junio del 2017.

Dos días antes de la revisión del lunes 5 de junio, el sábado por la tarde, Emi me comentó en un momento determinado que no notaba a Lluc moverse casi en comparación a lo movido que había estado durante el embarazo, que notaba un movimiento muy leve. Dada nuestra inexperiencia (Lluc hay que recordar que era nuestro primer hijo) pensamos que como ya pesaba cerca de 3.5 kgs y estaba sin espacio, que no tendría sitio para moverse, y que el lunes en la revisión se lo comentaríamos a la ginecóloga.

Ahora, con la perspectiva del tiempo, ya sé que Lluc ya había trascendido, ya se había ido ese sábado 3 de junio, el movimiento leve era de su cuerpo inerte, Emi me dijo que durante esa noche había notado unos escalofríos en la espalda, como un dolor en la columna. Ese sábado 3 de junio de 2017 fue el día que él había elegido para marcharse.

Cuando el lunes en la revisión de la última semana la auxiliar de clínica le puso las correas a Emi para comprobar el pulso de Lluc, y no lo encontró, avisaron a la ginecóloga y le hizo al momento una ecografía, Emi mirando al monitor vio que no había luz, que no había vida, la ginecóloga abrazó a Emi y le dijo que lo habíamos perdido…Lluc había dejado de vivir.

CAPITULO II –EL INICIO DEL DUELO-

El dolor y la pena que te invaden en ese momento es indescriptible, las emociones y sentimientos se agolpan en tu cuerpo, y no puedes dejar de llorar.

Recuerdo las horas siguientes con un silencio abrumador y una pena devastadora. Lluc era nuestro primer hijo, todas las ilusiones, proyectos, planes de vida, de futuro, todos se vinieron abajo en un segundo. Nuestros padres, familiares, amigos, todos los que estaban pendientes de nosotros desde hacía casi 9 meses, todos ellos, quedaron en silencio y mudos también. En cierta manera Lluc los había tocado a todos, había removido las energías, aunque en ese momento nadie se había dado cuenta.

El protocolo médico que se puso en marcha en la clínica Palmaplanas fue ejemplar. Se le dio a Emi la opción de si quería parto natural o cesárea, y se le explico las consecuencias de ambas opciones para el futuro. Emi eligió cesárea, pues en ese momento no tenía ni la fuerza, ni la entereza física y emocional para aguantar un parto natural sabiendo que Lluc había fallecido.

El anestesista le comunicó que la anestesia utilizada durante la intervención no provocaría ningún tipo de amnesia, este detalle era muy importante, ya que era de vital importancia que Emi recordase la cara de Lluc, que la retuviese visualmente en su cerebro, ya que esa primera despedida de Lluc poniéndole cara, nombre y todo su amor era imprescindible para no convertir el duelo en algo patológico, para que no quedase desdibujada la imagen de Lluc en el corazón de Emi y así poder iniciar la primera fase del duelo correctamente.

Esa media hora o 45 minutos que pasamos con Lluc en nuestros brazos, los tres solos en el posoperatorio los recuerdo como uno de los momentos más intensos de mi vida, momentos desgarradores a la par que bellos y emotivos.

Lluc era perfecto, precioso, cálido, con los ojitos cerrados en calma y paz total. Tenía un color súper saludable y su cuerpo estaba templado de temperatura de haber estado flotando en el líquido amniótico de Emi. Ahí envuelto en una toallita con un gorrito y el pelo negro que le asomaba (recuerdo pensar en ese momento que se hubiese parecido a mí con todo ese pelo negro). Estuvimos llorando juntos, había una energía mezcla de tristeza profunda y extraña paz, los tres en silencio, en un momento de intimidad difícil de explicar, despidiéndonos de nuestro hijo que ya no iba a crecer ni a estar con nosotros nunca más, no al menos como nosotros lo habíamos imaginado, porque estar, sí que iba a estar.

Esa primera despedida y primer paso del duelo fue muy importante para poner los cimientos del proceso que estaba por venir.

Durante los dos primeros días de ingreso de Emi en el hospital, yo en casa recogí todas las cosas que nos habían regalado para Lluc, (cuna, ropa, juguetes, hamacas, productos, toallas, colchas, etc), todo lo que habíamos recolectado y que nos fueron regalando, todo lo que pudiera hacer a Emi cuando volviese del hospital recordar a Lluc, decidí recogerlo todo y aparcar esos recuerdos y objetos en el trastero de arriba la casa.

Cuando los iba poniendo en el trastero no dejaba de repetirme que en cuanto tuviésemos a nuestro segundo hij@ volvería a subir al trastero y con plena ilusión bajaría todo lo que teníamos para Lluc preparado…nada me hacía pensar que eso ocurriría prácticamente en un año exacto desde ese día.

Tras esa primera despedida, al cabo de unos cuantos días, después de tener que hacer todos los trámites necesarios tras una defunción, en el cementerio hicimos la segunda despedida de Lluc, lloramos delante de su pequeño ataúd hasta que fue incinerado y nos llevamos sus cenizas.

Días después fuimos con sus cenizas a Lluc, montaña que lleva su nombre y a los pies de un árbol del jardín botánico esparcimos sus cenizas y nos despedimos por tercera vez en los últimos 7 días, fue un ritual íntimo, silencioso, Emi y yo solos con él.

En esos momentos no lo sabíamos, pero Lluc ya estaba con nosotros, Lluc había trascendido y era un guía espiritual en nuestras vidas, vivía o existía en su dimensión feliz y completamente libre.

Los primeros días y semanas del duelo los recuerdo con mucho silencio y calma, tuvimos la fortuna de poder estar juntos las 24 horas del día, pude acompañar a Emi, cuidarla, mimarla, apoyarla en todo. Yo tuve la baja médica y Emi tenía la maternidad (la maternidad una vez pasas los 6 meses de embarazo la disfrutas igualmente).

En aquella época vivíamos en Biniali, en el campo rodeados de naturaleza y silencio, era verano y los días eran cálidos y silenciosos. Ese verano nos compramos una piscina desmontable e íbamos disfrutando de momentos bonitos, el tiempo en cierta manera se había detenido de golpe, al irse al traste todos los planes solo quedo el presente, el aquí y ahora.

Recuerdo una comparación curiosa que hizo mi padre un día, me dijo que esto que nos había pasado era como si estuvieses mirando la TV en tu sofá tranquilamente y de golpe se oyese un estruendo enorme y al girarte te das cuenta que se ha caído el techo y toda la casa se ha venido abajo a tus espaldas en un segundo.

En este sentido si que todo se paró de golpe con la perdida de Lluc; planes, proyectos, trabajo, ilusiones, todo se redujo al recogimiento interno y al presente. Los aprendizajes estaban ya en marcha, el despertar de la conciencia también, aunque todavía no teníamos ojos en el corazón para observarlo bien.

El sentir el amor propio Emi hacia ella misma, el sentirse mimada y apoyada, reencontrarse ella misma, mensajes que después nos llegarían y que ya se estaban poniendo en marcha.

Lo que sí que continuó igual fueron mis oposiciones, aproveché el duelo, el silencio, el tiempo de estar en casa para seguir estudiando. Con el tiempo supe que esa era otra de las enseñanzas que trajo Lluc. Yo necesitaba más tiempo para acabar el proyecto de oposiciones el cual iba a servir en el futuro de base para la unión familiar que se iba a crear y el crecimiento en un hogar confortable, en una nueva casa.

Las primeras respuestas que buscamos fueron lógicamente en un plano físico. Tanto de Emi como de Lluc. A Lluc dimos nuestra autorización para que le hiciesen autopsia por si podían aclarar causa del fallecimiento, el resultado fue que no se halló ninguna anomalía ni orgánica ni morfológicamente ni en la placenta ni en su organismo, todo estaba bien, no había explicación más que la “muerte súbita prenatal” que es cuando no se haya ninguna causa en diagnóstico. Simplemente su corazón dejó de latir.

Lluc se fue como había llegado, en silencio y paz, después supimos que efectivamente Lluc había trascendido a otro plano o dimensión en paz y sin ningún tipo de sufrimiento ya que había venido precisamente a eso, para él todo seguía el camino correcto. Simplemente él no podía nacer, no podía encarnar en un cuerpo humano porque no era esta su misión, su función no era nacer, pero claro, eso nosotros aún no lo sabíamos, y evidentemente ningún médico nos lo iba a decir, fueron otros terapeutas los que nos dieron la respuesta que buscábamos.

Así pues después de multitud de pruebas genéticas, hematólogas, biológicas, analíticas de todo tipo hechas a Emi, tampoco se le encontró ninguna anomalía (a excepción de un gen que puede producir trombos en circunstancias determinadas, pero que solo podría afectar a nivel unicelular en un embarazo, en ningún caso en un feto de 39 semanas totalmente formado).

CAPITULO III –EL INICIO DE LAS TERAPIAS SANADORAS-

Empezamos a recibir poco a poco visitas de familiares y amigos que querían compartir con nosotros el duelo. Recibimos muchos mensajes y nos sorprendió el cómo había removido corazones y energías Lluc a mucha gente allegada y no tan allegada. Lluc seguía despertando conciencias a nuestro alrededor, no eran por tanto sólo la nuestras.

Hay amistades que se alejan, otras se acercan, poco a poco las vibraciones y resonancias van cambiando y vas atrayendo a otras personas con vibraciones más acordes, es el flujo normal de la vida de la energía, lo que Lluc hizo con el despertar fue acelerar todo ese proceso. Si echo la vista atrás pasados ahora ya 4 años me doy cuenta que mi entorno ha cambiado, que mi vibración y la gente que me rodea es diferente, que el cambio y la transformación es real y necesaria.

Un ejemplo de cómo puede despertar la creatividad lo más profundo de emociones como la tristeza fueron las palabras escritas y dedicadas a Lluc en un poema por mi gran amigo Pere Antoni Bennàssar i Albons (sin ser escritor ni poeta), aqui las dejo como originariamente fueron escritas:

“Ha passat un àngel

ets tu. I ara

ets aire, aigua, foc, terra, …

sentiments, flors i ocells, …

ets tú, fillet dessitjat

pols d’estels.

 

Amic esperat

company estimat.

Lluc el teu nom,

així de simple,

muntanya de la nostra illa,

muntanya als nostres cors.

Ha passat un àngel

i aquí, nosaltres

hem quedat muts

i amb els ulls entelats,

sabent que a cada instant hi seràs.

I, poc a poc, ens ensenyaràs

que tú vius allà

de la nostra felicitat…

allà, aquí i per sempre.

Bon viatge Lluc.”

 

Los primeros días y semanas del duelo no fueron sencillos, el trabajo que se inició fue de aceptación de la vida, aceptación de los acontecimientos. Aceptar que habíamos perdido a Lluc justo antes de nacer fue el primer paso fundamental para poner unos cimientos en el duelo.

Emi sabía que esa pena no se acabaría de ir nunca quizás, eso también ella lo aceptó, se podía mitigar con el tiempo, pero el recuerdo de Lluc y su presencia la acompañaran el resto de su vida. Ese acompañamiento nos dio en cierta manera coraje, fuerza, energía y amor.

A día de hoy ya sabemos con certeza que Lluc está con Emi, está con nosotros, siempre estará con nosotros.

El duelo perinatal es complicado también para el resto de la familia, por ejemplo, están sobre todo los abuelos y tíos que no llegaron a serlo como ellos pensaban. Lluc era el primer hijo y nieto de la familia, en cierta manera ellos pasaban su duelo y nosotros el nuestro.

A los hermanos, amigos, allegados y demás gente también les es difícil entender o encajar ese duelo a nivel social, a veces escuchas frases como “Bueno, sois jóvenes podréis tener más”,” si ha pasado la naturaleza es sabia debía ser así”, etc. Frases realmente vacías que en nada acompañan porque en ese momento no se piensa en tener otro hijo, no hay sustitución´´ posible, sólo quieres llorar tu pérdida, únicamente hay pena por el hijo que ya no está, a veces lo que más reconforta es el silencio, es el coger la mano y llorar juntos, en cualquier caso, es muy complicado poder consolar en esos momentos difíciles.

Pasadas las tres primeras semanas lo primero que hicimos fue ponernos en manos de Xisca, una psicóloga especializada en terapia familiar, duelos peri natales y pérdidas de bebés, nos la recomendó Lucía, la doula que nos llevaba el embarazo y nos iba a asistir en el parto.

Con Xisca el trabajo inicial de empezar a poner palabras a las emociones, de aceptar los hechos, fue muy bueno, en teoría el trabajo iba a durar cerca de un año en principio, realmente duró apenas 4 meses como ya veremos.

Ana, la ginecóloga que nos había llevado todo el embarazo de Lluc hasta el último día, el día de la cesárea y siguiendo el protocolo oficial nos dijo que, por riesgo para la madre, en caso de elegir la opción de cesárea Emi no podía volver a quedarse embarazada en el plazo de un año, eso suponía que hasta junio del 2018 no podía quedarse embarazada de nuevo en principio.

Recuerdo perfectamente mi sensación y mis pensamientos en relación al tiempo, la edad y el envejecimiento. Yo nunca había tenido la sensación de ser mayor o de tener una edad determinada de referencia, pero de golpe sí que me vi con 41 años a punto de cumplir 42 y mi perspectiva de ser padre si me atenía a lo que la ginecóloga nos había marcado se iba a los 44 años prácticamente.

Todo eso reconozco que fue un peso o un aprendizaje o catarsis que tuve que aceptar y asumir. De golpe era “viejo”, de un día para otro me había vuelto mayor. En realidad, no era ni más mayor ni más joven que antes, simplemente lo que pasó es que mis ganas de ser padre, de disfrutar de la paternidad se intensificaron, no es que no quisiese ser padre con Lluc, era más bien que me faltaba la plena consciencia que me dejaba llevar por los acontecimientos sin poner presencia. Ahora, en cambio, estaba presente y sí que quería ser padre sin ninguna duda, y en el fondo de mi corazón sabía que lo iba a ser. Lluc seguía con sus lecciones en este caso despertar la plena conciencia de paternidad que había en mí.