“Vinicio Gabriel mi guerrero”

Gracias a DIOS fui madre y ese fue el regalo más maravilloso de mundo.
Se que DIOS tiene el control de todo y tarde o temprano me permitirá estar de nuevo con mi pequeño bebé.
En Marzo del 2020 me embarace, fue una noticia increíble después de varios doctores que me dijeron que nunca podría ser madre y 6 años muy dolorosos en tratamientos, mi primera reacción fue de miedo “como podía estarlo” pero ahí estaba el latido y mi pequeño hijo quien diariamente luchaba y crecía día con día a mi lado. Varias veces fuimos a dar al hospital porque yo soy hipertensa y mi presión no se controlaba pero mi guerrero seguía adelante, al sexto mes me dijeron que era un NIÑO mi sorpresa y felicidad fue increíble pues somos solo mujeres en mi familia, además de que era el primer nieto.
A los 06 meses de embarazo me dijeron que tenía mi cérvix corto así que me pusieron un aparato para retener a mi bebé pero no duro mucho pues se rompieron mis membranas, a las 27 semanas me internaron y trataron de retener a mi bebé el mayor tiempo posible pero cumpliendo las 28 semanas la frecuencia cardiaca de Vini disminuyo y nació por medio de una cesaría de emergencia el 18 de Octubre del 2020, ahí estaba mi hermosos niño quien ahora luchaba solo con su mamá a su lado. A los 02 días de mi operación me incorpore y me dieron de alta, lo primero que hice gracias al consejo de mi mamá era ir a verlo y ahí estaba el bebé más perfecto y precioso del mundo, ese pequeño lucho por su vida como todo un guerrero, días buenos, días malos.
Nació pesando 1Kg y bajo hasta los 630 gramos, de ahí agarro fuerza y comenzó a ganar peso, justo al mes lo operaron pues sus derrames ya eran categoría 3 y 4 y tenía hidrocefalia, salio vencedor!!!
Fueron más de 25 transfusiones de sangre, pude darle mi leche aunque no lo amamante pero era leche bendecida y llena de nutrientes para mi pequeño príncipe, la ultima vez que lo vi pude fotografiarlo con mi celular y grabarlo 4 días después murió por neumonía.
Mi guerrero estuvo 37 días en terapia intensiva neonatal y 21 días en nutrición., dejando mi corazón roto por completo, sin ganas de salir adelante, después de ésta perdida tan grande su papá y yo nos separamos y decidimos seguir nuestro camino cada quien por su lado.
El día de hoy esta en casa conmigo por fin y sé en mi corazón que esta tranquilo y descansando en el cielo.
Para mi como su madre no ha sido tan sencillo pues incluso pensé que no tenía porque seguir viviendo, aunque después de un tiempo entendí que por algo sigo aquí y tengo un propósito en mi vida (aunque no se cual es) pero si estoy aquí es por algo.
Desde el día en que mi pequeño hijo falleció comenzaron a llegar pajaritos a mi ventana, ahora me encargo de dejarles su alimento y ya son más de 20.
A todos los papás que viven estas experiencias solo quiero mostrarles mi amor, mi cariño y aprecio, hay que ser fuertes y seguir adelante, se que es una herida que talvez nunca sane pero entiendo que todo absolutamente todo pasa por algo y los bebés que tienen que estar en este mundo lo están y los que no, simplemente Dios se los lleva.
Un día estando en depresión visité a una amistad, quien decidió adoptar un bebé (pues ella no puede tener hijos), yo con respeto le pregunte si esta hermosa nena la habían dejado en un cunero y cuando me contesto quede helada, a esa pequeña y hermosa nena la habían tirado a la calle justo al nacer y ahí estaba delante de mi con sus enormes ojos mirándome y entendí que cuando un bebé tiene que estar en este mundo con frío, lluvia, enfermedad, dolor etc… ahí están.
Mi cariño y amor a todos los padres que pasamos por esto.