Eternamente, los papás de Clara

Buenas tardes:

Somos José y Maria, los padres de Clara. Queremos compartir con vosotros la experiencia tan traumatica que vivimos con la muerte de nuestra hija. Creo que es importante dar visibilidad a la muerte perinatal y ayudar, en la medida de lo posible, con nuestra experiencia a otros papás que estén pasando por este hecho tan doloroso. Ayudar como a nosotros nos ayudaron los testimonios de otros padres valientes que en su día contaron como había sido su vivencia.

La historia de Clara no es muy distinta de otras historias que hemos escuchado, un embarazo bueno, sin complicaciones, feliz y vivido muy intensamente. Embarazo que llegó a término, ya que nuestra niña murió en la semana 40.

El día anterior a su muerte fui a monitores, todo estaba en orden, sus latidos eran normales y sus movimientos también.

El viernes día 18 de sptiembre por la mañana se movía como siempre, era  una niña muy inquieta y respondía muy bien a los estimulos(la música, mi voz…) por la noche algo cambió. No la notaba… No era normal, ella siempre estaba muy activa en esas horas. Nos asustamos y fuimos al hospital(he de decir que siempre me repetían que ante cualquier situación anormal acudiera).

La matrona puso los monitores, solo se escuchaba mi corazón, mi roto corazón. Llamó al ginecólogo(tardo exactamente 7 minutos en llegar, lo sé porque en la sala había un reloj y lo conté, vino tan deprisa como pudo) a través del ecografo nos confirmó las peores noticias “no hay latido” Mi corazón y el de su papá también se pararon en ese momento y a partir de ese minuto nada fue lo mismo.

Posteriormente me explicaron cual iba a ser el proceder, me inducirian el parto y daría a luz a mi hija.

Me quede ingresada esa misma noche y empezaron a administrarme la medicación. Yo estaba en shock.

Finalmente, después de casi 30 horas di a luz a mi hija, el 20 de septiembre de 2020.

Puedo deciros que fue la experiencia más maravillosa de mi vida, haber parido a Clara, haberla traído al mundo igual que cualquier madre. Estuvimos con nuestra chiquitina un tiempo, nos despedimos(físicamente) de ella, la besamos, la acariciamos y le dijimos cuanto la queríamos y cuanto la íbamos a querer siempre, nos hicimos fotos con ella y desde el hospital, nos prepararon una cajita de recuerdos que demuestra su paso por el mundo.

Nosotros fuimos unos privilegiados, y digo esto porque, a pesar del enorme  dolor que sufrimos, el personal que nos atendió respetó en todo momento todas y cada una de nuestras decisiones, nos trataron con todo el respeto del mundo, a nosotros y a nuestra hija, y nos orientaron en esos momentos tan duros sobre las decisiones más importantes,ver a nuestra niña, estar con ella, sacarnos fotos con ella y guardar sus recuerdos para siempre.

Decidimos incinerar a Clara, hicimos una misa(yo soy católica practicante) y hemos guardado sus cenizas en una estrella. Estrella donde ella estará siempre y nos guiará e iluminará.

Muchas gracias a esta asociacion por dar voz a todos los bebés que no podrán hacerlo por sí mismos, y que lo hacen a través de sus padres y de vuestro trabajo. Con ello conseguiremos darles su lugar en el mundo y en la historia.

Un saludo, María y José(eternamente, los papás de Clara)

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