Lara

Hace 18 días ya del peor día de nuestras vidas…

Tras un verano movido con un bebe de 2 años decidimos que igual era el momento de darle un hermano. Más temprano de los que esperabamos nos enteramos en Octubre de 2025 que lo habíamos logrado…. Salía la ansiada raya en el test de embarazo después de un retraso de 5 días y de haber gastado en unos cuantos test… Solo eramos capaces de soltar una carcajada nerviosa pensando en lo que nos esperaba.

Nos dispusimos a pedir cita en la matrona de la SS y cita en un ginocólogo privado (dado que en la SS por desgracia no realizan ecografías a las mujeres a las 8 semanas para cerciorarse de que el embrión está bien posicionado y que tiene latido. Siendo yo muy escéptica (soy sanitaria y tal vez por si experiencia profesional siempre tendemos a quedarnos con los casos que más nos impresionan que suelen ser los que van mal) decidimos esperar a confirmar que existía embrión para contarlo a la familia.

Supongo que a pesar de no querer hacernos ilusiones poco a poco comienzo a notar las terribles naúseas y el mareo esta vez más intensas que en el anterior embarazo. Mi marido cuida de mi cada día estando atento a como me alimento o si presento molestias…

Llegamos a las 8 semanas, la ginecóloga nos realiza la eco y porfin escucho el sonido más impactante y maravilloso que puede escuchar cualquier padre/madre, el latido de su bebe. Si bien con el test de embarazo todavía parecía no interiorizar lo que estaba pasando, me echo a llorar al escuchar el latido al poder materializar algo que todavía me parecía un sueño… Me sigue fascinando que las mujeres creemos vida tan rápido y los cambios que genera… La ginecóloga nos comenta que puede que esté de algo menos que a ver si en la semana 12 son capaces de realizar bien las mediciones.

Me quedo dormida todas las noches y me despierto acariciando mi barriga y me miro todos los días al espejo viendo como estando de pocas semanas cambia cada día… Por el momento decidimos no comentar nada a nuestra familia por precaución y miedo.

En ese mes, el cual se me hace eterno, sobrevivimos a comidas familiares escapando de la copa de vino y el plato de jamón, llegando a ser un juego entre mi marido y yo, nuestro pequeño GRAN SECRETO. En casa comenzamos a barajar nombres pensando que si fuera niño se llamaría Iago y si fuera niña Lara. Bromeabamos que seguramente solo sabíamos hacer niños y que Lara se lo dejaríamos libre a mi cuñada que también se encuentra embarazada.
Nos imaginábamos la cara de la familia al contarle nuestro secreto y que poco se iban a llevar los dos primos y lo mucho que iban a jugar juntos. Al mismo tiempo tenía pánico cómo mi hijo iba a aceptar a un nuevo miembro que en cierto modo le iba a desplazar. Le preguntábamos todos los días ¿Quieres un bebé? Todos los días asentía y decía: «quiero un chico»… Jugábamos a q me traía los bibis y los muñecos y se los dábamos como si quisieramos entrenarlo para lo que se le venía….

El día 19 de Diciembre de 2025, fecha que no se me olvidará en la vida, acudimos a la cita de la eco del primer trimestre. Es entonces cuando al realizarme la eco con la sonda abdominal la ginecóloga con cara seria me pregunta si me puedo bajar los pantalones para hacerme una eco trasvaginal. Accedo inmediatamente, por dentro estoy aterrada pero ansiosa de por fin volver a verle. En cuanto pone la sonda saca una foto y nos informa «NO TENGO BUENAS NOTICIAS; NO TIENE LATIDO»…. Al momento siento como si algo se me partiera en dos, como si la persona que está en camilla y yo no fueramos la misma persona, no podía estar pasándonos esto….

Me indican si puedo bajar a urgencias para informarme con más detenimiento de las opciones tengo… Una vez allí, mientras lo vivo con una sensación de irrealidad, me veo sentada en una silla en urgencias como tantos pacientes a los que atiendo cada día… pero ese día, por desgracia, me tocó a mí…. Nos tocó la lotería….

Me aconsejan y de entre los métodos disponibles volvemos a casa con las pastillas abortivas. En esa mañana no puedo parar de llorar… Pensamos como se lo vamos a contar a la familia y una vez más decidimos callarlo… Tras ponerme las pastillas decidimos recoger al peque en la guardería y si yo me encuentro bien acudir a un concierto…. Recuerdo todo el día ir como en modo automático y no ser capaz de procesar nada de lo que nos estaba pasando… No podía ser a nosotros…
Tras una noche infernal y varios días de cólicos abdominales expulso el embrión, del tamaño de una lenteja, con su cordón que le mantenía unido a mí….

Dos días después de la noticia decidimos acudir al cumpleaños de una sobrina, puesto que nadie lo sabía y no me podía quedar sola en casa por si me ponía peor, nos armamos de fuerza para ir con nuestra mejor sonrisa. Es entonces, cuando estabamos en la mesa mi hijo me trae un bebe como solía hacer y me dice: «Quiero un bebe mama!» Toda la mesa nos dice a ver si nos animais que el niño no sabe como pedirlo…. En eso momento me doy cuenta de cuantas veces realizamos comentarios inocentes sin saber la mochila que lleva cada pareja a sus espaldas… Diría que fui fuerte, aunque pienso que en el fondo fui una cobarde y quise proteger a los niños de un momento muy doloroso y muy mío y decidimos una vez más no contarlo…..
Salimos de allí decididos a que no podía pasar más días antes de navidad sin poder expresar cual era la situación en casa con el fin de evitar momentos como estos…

Tras contarlo el 22-23 de Diciembre creo que por fin caigo en la realidad que estamos a vivir… nuestra hija ha fallecido y aún no sabemos muy bien como encajarlo en nuestras vidas…
Se suceden mensajes como «aún sois jóvenes» «podeis volver a tener otro» «teneis que ser fuertes» » si lo piensas no era un bebe»…. y llegan los regalos de botellas de vino, chorizo y queso que por fin podría tomar… ¿Es que tengo algo que celebrar?
Y llega el 25 de Diciembre y te sientas con muchas personas en una mesa y se brinda y tu te sientes vacía , pequeña en aquella silla en la que solo querrías desaparecer pero ves a tu hijo feliz con sus primos y decides que tienes que aguantar. Y tu cuñado le pide a tu marido que les saque una foto que el año q viene habrá una prima más (su hija)… Y solo quieres desaparecer… Pero la sociedad te inculca a que la vida continua y que tu tienes que continuar con ella…

Y se suceden los días, y te encuentras agotado, derrotado sin ganas de continuar con una opresión en el pecho a veces imposible de soportar… Y lloras como jamás lloraste en tu vida pero también te ríes por ver a tu hijo disfrutar de la primera navidad en la que es más consciente. Y la vida te enseña que a veces hay q parar, hay que sentir aunque duela. Te das cuenta que lo que más te reconforta es un abrazo sincero, largo que intente llenar ese vacio enorme que has dejado pequeña.

Y me toca despedirte de Lara… Me imagino todas las cosas que te diría y me echo a temblar y me saltan las lágrimas….
Tenía tantos planescon tu hermano y contigo… Tenía tanto amor para darte… Pasan los días y no dejo de verte en los ojos grandotes de tu hermano y sentirte en cada abrazo que él me da. Me gusta imaginarte con unas cejas frondosas y una mirada profunda, con el mismo carácter que el mayor pero con la misma dulzura.

Me quedo con estos tres meses que guardamos en secreto, en familia con mucho cariño e ilusión.
Te querremos siempre Lara, mi bebe cometa.