Santiago, 9 meses contigo y una vida sin ti.

Con todo el amor del mundo contaré nuestra historia que debió ser mucho mas larga, pero no pudo ser… Todo empezó el 27 de Enero del 2024, mi esposo y yo teníamos al rededor de 6 meses buscando quedar embarazados y ese día unas compañeras del trabajo me invitaron a salir a tomarnos algo, mi esposo ante la incertidumbre de si ya estaba embarazada o no fue a la farmacia y compro un test, a penas me tenia que llegar la regla ese día o el siguiente, no tenia retraso aún, pero como iba a salir, para saber si podía tomar alcohol o no decidimos hacer la prueba. Dio positivo el primero, no lo creíamos, salía la línea muy clarita y fue a comprar otro, positivisimo, mas oscura no podía salir. Estábamos super emocionados, asustados también, pero la alegría superaba el miedo. Como era muy poco tiempo, igual para esa fecha tenia a penas 2 semanitas o algo así, decidimos no contarlo, solo lo sabia mi madre a quien le tuve que preguntar si esas pruebas eran fiables. Mi marido no se aguanto, la semana siguiente le conto a mi padre y a unos tíos, le dijo a su madre y sus hermanas que estaban en Venezuela. Que emoción todos, ya lo habían empezado a querer, ya Santiago estaba empezando a robar todos nuestros corazones aun sin que el suyo empezase a latir.


Antes de saber nada, el 17 de Enero habíamos comprado pasaje para ir a Venezuela en Mayo y como para esa fecha tendría 20 semanas decidimos seguir adelante con el viaje. La primera eco, oímos su corazoncito, todo estaba bien, estamos felices de saber que ya se estaba formando una vida dentro de mi. Segunda eco la de las 20 semanas, todo perfecto, me hacia controles por la publica y por la privada y nunca hubo nada de que preocuparnos, mensualmente iba a los controles, es niño me dijeron, se dejo ver muy pronto, Santiago decidimos que se iba a llamar. Su padre estaba contento, su abuelo más. Decidimos empezar a organizar todo para su llegada, cada vez que salíamos, volvíamos a casa con algo para él. Empezaron a llegar los regalos. Fuimos a Venezuela en mayo y tuvimos la oportunidad de ver a familia que teníamos casi 8 años sin ver, Santiago, aunque dentro de mi, conoció a toda su familia. Volvimos y ya tenia 24 semanas, me tocaba cogerme la baja. Me quedaba en casa organizando cositas, le lavaba su ropita y la guardaba en bolsas herméticas para que no se llenara de polvo ni nada, organizaba nuestra habitación donde el iba a ser un nuevo huésped. Compramos la cómoda, el carrito, la sillita del coche, la pañalera. Me regalaron la cuna, una sillita para descansar, muchísima ropita. Empezamos a darle forma a la habitación, el ya tenia su espacio. Ya estaba todo organizado para recibirlo. A partir de la semana 31 decidimos salir los domingos a hacernos fotos con la barriguita, salían bellas, estábamos muy emocionados. Tenia fecha probable de parto para el 6 de octubre, así que desde 1 o 2 semanas antes ya estábamos preparados con las cosas en el coche y demás. El 28 de Septiembre cumplía años un primito, yo todavía no sentía ninguna señal de que quisiera llegar pronto, el 29 de septiembre su papá tenia partido de futbol, lo fuimos a ver, Santiago se movía demasiado, desde unas semanas atrás empecé a notar que al ver un partido de futbol se empezaba a mover bastante, así que me imaginé que de grande le iba a gustar, su papa le compro una pelota de tamaño pequeño y se la ponía en la barriga, creemos que le gustaba porque se movía. En la tarde de ese mismo día fuimos a un cumpleaños y sentía como daba patadas normalmente, no note nada raro. Esas noches estaba durmiendo un poco mal porque me daba acidez y tenia que dormir casi sentada, además que me paraba a orinar 6 o 7 veces en la noche. Esa noche en particular dormí bien, así que dije, este es el día porque me dejo descansar para tener fuerzas. A la mañana al despertarme noté una patadita y me levanté a hacer mi vida normal, desayuné ligero por si acaso era el día del parto, me puse en el ordenador a hacer unas cosas y empecé a notar que no se movía, al sentarme al ordenador se solía mover bastante porque creo que le incomodaba, pensé que no era nada, no me preocupe demasiado y seguí. A la hora de comer, vino mi esposo a casa y nos sentamos, noté que tampoco se movía con la comida, que también lo estimulaba. Le dije a él que me buscara un chocolate, me acosté del lado izquierdo como me dijo la matrona y nada. Mi esposo decidió avisar al trabajo y volver para irnos al hospital, me di una ducha, muerta de los nervios y al volver, nos fuimos. El camino hacia el hospital fue lo mas largo y torturador del mundo, no hablamos. Yo no quería imaginarme lo peor pero creo muy dentro de mi que ya lo sabia. Llegamos a urgencias, entregue la cartilla y le dije a la enfermera que no notaba al bebe desde la mañana, me tomaron la tensión y enseguida llego mi esposo. Me pasaron a hacer la eco, dos ginecólogas y una auxiliar, se quedaron calladas y salieron a buscar a otra, mi marido vio la pantalla y dijo «joder, no se mueve nada». La ginecóloga entra y nos dice «lo siento chicos no hay latido»… Yo me quedé en shock, mi marido golpeó la pared y empezamos a preguntar, ¿por que, todas las ecos salieron bien, que paso?. Solo nos dijeron «a veces pasa».


En ese preciso instante comenzó un viaje que aun estamos recorriendo. Para nuestra suerte, nos encontramos con una matrona que nos atendió super bien, con todo el cariño que Santiago se merecía. Las ginecólogas muy atentas y comprensivas y las auxiliares mas. Había que inducir el parto así que a las 18.30 comenzaron a darme las pastillas, me pusieron los óvulos y empezaron a hacer tactos para ver de cuanto estaba. Empecé a caminar dentro de la habitación, super pequeña, estaba mi madre y mi esposo, el silencio era abrumador, yo la estaba pasando mal, pero ellos también, no había motivo de alegría ni de conversación, empiezan las contracciones y con todo el apoyo de mi marido las pude soportar por un rato, volvió la matrona y me dijo que ya había borrado pero tenia solo 3 cm de dilatación, entonces decidí pedir la epidural, me dijeron que si y vino el anestesista, no tengo de que quejarme con respecto a la atención, cada vez que llegaba alguien lo hacia con las mejores intenciones. Empezaron a llegar las contracciones mas seguidas pero ya podía soportarlas por la epidural así que me quedé en cama. A las 3 me dijo la matrona que ya casi estaba pero que dejáramos que bajara un poquito mas. Así que a las 6.30 nos dice, «vamos a paritorio», me pasan allí con mi marido, empezamos a pujar, 3 veces con cada contracción me explica ella y así cada que sentía que venia la contracción pujaba yo 3 veces, el expulsivo duro 30min. El parto fue espectacular, no tuve complicaciones, el desgarro fue leve. Mi esposo y yo habíamos decidido verlo después de que la matrona lo vistiera pero no me pude contener y le pedí que me lo diera. Me lo puso encima, fue una sensación preciosa y a la vez dolorosa, nació el 1 de octubre del 2024 a las 7:05 de la mañana. Era un niño sano, fuerte, grande, perfecto, pero aun así llorábamos porque ya no estaba con nosotros. La matrona se lo llevo para medirlo y pesarlo y le tomo las huellas de las manos y los pies para el recuerdo. Al rato volvió a la habitación con el en brazos y la ropita que nosotros le habíamos llevado para salir del hospital. Se veía precioso. Lo tuvimos con nosotros mas o menos 3 h. Lo cargaron sus abuelas, su tía. Lo sentimos en nuestros brazos y esa sensación jamás se me olvidará. Tenerlo ha sido lo mas bello que me ha pasado en la vida.,, Se empezó a enfriar y decidimos que se lo llevaran, la matrona se lo llevo y volvió al rato con la ropita, el cordón umbilical y un pedacito de su cabello, cuan agradecida estoy con las 3 matronas que nos tocaron, cada una fue especial en lo que le toco. En ese momento estaba recién parida y sin hijo, que sensación mas extraña. Nos dicen que nos pasan a planta y les pedimos por favor que no sea con las demás madres, así que nos ponen en otra planta. Pasamos esa noche pensando en que íbamos a hacer, no había nada que hacer pero estábamos en shock y al día siguiente nos dan el alta. Yo estaba perfectamente. Creo muy firmemente que Santiago me protegió hasta el final. Siempre sentí que mi embarazo fue perfecto, Santiago no me dio molestia alguna, me dejo hacer de todo y me curo de dolores mientras estuvo dentro de mi.

Volvimos a casa y teníamos que sacar las cositas, habíamos pedido hacerlo nosotros mismos así que al día siguiente empezamos con todo el dolor de nuestra alma a guardar sus cosas. Al día siguiente era su velatorio, la familia lo pudo ver. Todos decían que era lindo y así era, era precioso. El día siguiente fue su cremación, fuimos su padre y yo solos. Nos despedimos por ultima vez y luego volvimos con sus cenizas a casa. En nuestra habitación, en la cómoda que era para él, hicimos un rinconcito dedicado a su recuerdo y a partir de ese momento nos acompaña siempre. El camino ha sido muy duro y entendimos que no tiene final, pero hemos podido aprender a vivir con ello, con él en nuestras vidas de una forma mas espiritual que física.

Santiago, te amaremos para siempre hijo🤍