Segura en los brazos de Dios

Al día de hoy, ha pasado poco más de un mes desde que fue la última vez de ver a la bebé que esperábamos.

un día normal, sin antecedentes de que algo ande mal, empecé a sentir dolor, nada asociado a contracciones, pero si, eran contracciones, indicaron en la mañana y ya en la noche, nació la niña con peso de 400 gramos y solo 24 semanas, tres día vivió en cuidados neonatales, falleció.

el día que falleció por complicación, fue doloroso, no pensábamos lo que nos esperaba, noches de insomnio, días de llanto y desesperación, culpa etc.

al día de hoy nos refugiamos en Dios, El y solo El es quien nos entiende mejor, quien nos consuela y nos alienta. Nos ayuda, el dolor por perder un bebé es real y angustiante.

nuestros bebés no están muertos, están vivíos y seguros en los brazos de Dios. Felices y sin dolor!